8 de mayo de 2010


Ya era muy viejecita

José Ángel Buesa

Ya era muy viejecita, y un año y otro año
se fue quedando sola con su tiempo sin fin,
sola con su sonrisa de que nada le hace daño,
sola como una hermana mayor de su jardin.

Se fue quedando sola con los brazos abiertos,
que es como crucifican los hijos que se van,
con su suave manera de cruzar los cubiertos
y aquel olor a limpio de sus batas de holán.

Déjenme rcordarla con su vals en el piano,
como yéndose un poco con lo que se le fue,
y con qué pesadumbre se miraba la mano
cuando le tintineaba su taza de café.

Se fue quedando sola, sola... Sola en su mesa,
en su casita blanca y en su lento sillón;
y si alguien no conoce qué soledad es ésa,
no sabe cuánta muerte cabe en un corazón.

Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas,
en aquel «hasta pronto» que fue su adiós final,
aprendí que unas manos pueden ser mariposas,
dos mariposas tristes volando en su portal.

Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo.
Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió;
ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando,
ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo.

José Ángel Buesa, poeta cubano.
Foto: Google
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1 comentario:

  1. Aunque confieso que José Angel Buesa no es uno de mis poetas preferidos, esta poesía está muy bonita.
    Gracias por compartir, Lolita.
    Martha Pardiño

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