2 de mayo de 2010


El Domingo del Amor
(Jn 13, 31-35)


Por ti, Señor,
amaremos, aún no siendo amados.
Y, en medida rebosante y sin cuenta,
colmaremos y calmaremos
los corazones que necesitan paz,
las almas que se han tornado en tibias,
los pies que se resisten a caminar,
los ojos que se han quedado en el vacío.

Por ti, Señor,
mantendremos, eternamente nuevo,
el mandamiento que Tú nos dejaste:
amar, sin mirar a quién
amar, sin contar las horas
amar, con corazón y desde el corazón,
amar, buscándote en el hermano.

Javier Leoz, Betania.es
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