2 de diciembre de 2017

CALLE GALIANO, EL PAÍS QUE DESAPARECIÓ.

El país que desapareció


Galiano, la más elegante

FERNANDO DÁMASOLa Habana,   
1 de Agosto de 2014


Galiano y Zanja, La Habana. (F. DAMASO)
Denominada oficialmente Avenida de Italia desde 1917, todos la conocen como la calle Galiano. Debe su nombre a don Martín Galiano, ministro interventor en las obras de fortificación de la ciudad.

Fue la primera gran calzada transversal que sustituyó un camino que unía, a través de puentes y alcantarillas, el viejo Camino del Arcabuco (San Lázaro) con el de San Luis Gonzaga (Reina). En el lugar donde comienza, existieron unas canteras que aseguraron las piedras para construir las primeras edificaciones de La Habana.

En 1860 era ya la más hermosa calle de la ciudad por sus edificios de buena construcción, muchos de dos pisos, con amplios portales de columnas, donde las familias en las tardes se sentaban a conversar. Junto a la iglesia de Nuestra Señora de Monserrate, se encontraba la residencia de los condes de Buenavista, ocupada después por el periódico El País, hasta su traslado al edificio propio que se construyó en la Calzada de Reina. Sobre la calle Zanja existieron un baño público y el Puente de Galiano.

Pronto se transformó en una calle eminentemente comercial, siendo durante la época republicana la más importante y elegante de todas, con las mejores tiendas por departamentos, joyerías, locerías, etcétera.
Comienza en el Malecón, con el edificio del Hotel Deauville, construido en los años 50 con un 50% de inversión canadiense, y cuyos equipos del salón de juegos fueran lanzados a la calle y destruidos en algunos actos vandálicos del primer día del año 1959. Después de nacionalizado comenzó a depauperarse, y últimamente ha sido remozado para obtener divisas del turismo.

Cruzando San Lázaro existían algunos comercios para la venta de mascotas, preferentemente aves, hoy desaparecidos. En Galiano y Lagunas funcionaba el café Las Villas, y en la esquina de la calle Virtudes, en el número 164, el hotel Lincoln, un establecimiento tranquilo que se hizo famoso porque en él se produjo en 1957 el secuestro del as del volante argentino Juan Manuel Fangio, noticia que en ese momento recorrió el mundo.

A continuación, por esa misma acera, se alzan edificaciones venidas a menos, incluyendo la que perteneciera a los condes de Buenavista y la iglesia de Nuestra Señora de Monserrate, que aparece como una isla en medio de un entorno decadente. Enfrente, los locales que pertenecieron a la tienda de ropa deportiva Cancha, en el número 205, y a Miralda, en el número 213, un comercio dedicado a la venta de equipos electrónicos y de discos con grabaciones musicales.

Más adelante, el local de la famosa cafetería El Camagüey, donde se ofertaban exquisitos batidos de frutas naturales. Viene después la cuadra de Galiano entre Concordia y Neptuno, donde en 1880 estuvo la Sociedad de Recreo de la Colonia Catalana en Cuba. Un edificio que tuvo muchas vidas sucesivas: se convirtió en la Sociedad Gallega Aires de Miña Terra; en 1899 en el Teatro Cuba, que ofrecía piezas del género vernáculo; en 1908  en El Molino Rojo, con piezas del género picaresco, zarzuelas y cortos del cine mudo; fue en 1923 el Teatro Cubano, que presentaba obras cubanas; en 1927 el Teatro Regina, que también proyectaba algunos cortos y películas mudas entre sus variedades (allí estrenó Rita Montaner la zarzuela Niña Rita con la canción "Mamá Inés"); fue cerrado en 1930 y, a partir de 1936, abrió allí sus puertas Radio Cine con 2.600 capacidades.

Por último, en ese lugar tradicionalmente dedicado a la farándula, en 1941 se construyó, respetando el local del Radio Cine e integrándolo a la nueva edificación, el imponente edificio América, de 10 pisos y con más de 70 apartamentos, que en realidad se llama edificio Rodríguez Vázquez, en honor al padre de su propietario. El hermoso cine-teatro América construido en los bajos, de 1.770 capacidades y elegante diseño Art Déco, tuvo como primera proyección cinematográfica El cielo y tú, interpretado por Bette Davis y Charles Boyer, y un primer show donde se presentó  Pedro Vargas. Allí fue estrenado el filme Casablanca, y actuaron figuras como Lola Flores, Libertad Lamarque, Tito Guízar, el trío Los Panchos y, en 1950, Josephine Baker. Hoy está dedicado a ofrecer variedades musicales.

El local de Radio Cine, absurdamente bautizado después Jigüe, fue transformado en 2002 como la actual Casa de la Música Habana. En los bajos del mismo edificio se encuentra la cafetería América, en su tiempo magnífica y regenteada por chinos, y hoy decadente, como todos los comercios estatales. En la acera de enfrente, la original edificación forrada de celosías que, cuando se construyó en los 50, todos llamaron "La Colmena", dedicada a un parqueo vertical y, en su planta baja, a joyería y cafetería, hoy convertido en un taller de mecánica automotriz, utilizando su rampa de acceso al piso superior y, continuando, en el número 307 la tienda La Isla y una pequeña sala de teatro en un segundo piso, hoy desaparecida.

En la esquina de Neptuno, la importante tienda por departamentos La Época, donde cada año los clientes "hacían su agosto", inaugurada  en 1927 y, después, totalmente modernizada. Tapiadas hoy sus vidrieras centrales con puertas metálicas de corredera ante el temor a los robos en una zona de elevada marginalidad, actualmente la tienda más grande de Galiano pervive sin sus escaleras rodantes, teniendo que utilizar los clientes una estrecha escalera lateral para subir y bajar, y con servicios sanitarios fáciles de ubicar por el mal olor que despiden.

A continuación, se alza una  edificación en estado crítico donde antes hubo un hotel y el terreno donde se encontraba la también tienda por departamentos La Ópera, "la esquina del ahorro", construida en 1877, desaparecida desde hace años por derrumbe. Enfrente, queda una antigua locería convertida en una tienda de venta de productos industriales y artesanales en moneda nacional, oscura, sucia y desabastecida, de la que fuera la hermosa peletería California "a los pies de usted".  Y están las ruinas del bar Encanto, en la esquina de San Miguel, antes con sus puertas abiertas las veinticuatro horas del día y su espacio demarcado con jardineras de arecas con anuncios de la cerveza Cristal.  Allí se disfrutaba de buenos sándwiches y de uno de los cafés con leche y pan de flauta con mantequilla mejor preparados de La Habana. Y en las mesas de mármol y las sillas vienesas ocurrían tertulias políticas y culturales en las noches habaneras, tanto en verano como en invierno.

Lo que queda de El Encanto (y de otras tiendas)
Cruzando San Miguel, aparece el parque construido donde se encontraba la tienda por departamentos El Encanto, establecida en Guanabacoa en 1888 y luego trasladada a Compostela y Sol, hasta ubicarse en esta manzana con un magnífico edificio, donde "don julio" hacía ventas fabulosas cada año. Era la tienda más lujosa de La Habana, lugar preferido de las personas pudientes para hacer sus compras, destruida por un incendio en 1961.

Enfrente, en el número 352, El Bazar Inglés era otra tienda por departamentos, de corte antiguo, con vidrieras con marcos de madera y mesas rústicas para cortar las telas, hoy devenida un oscuro comercio de telas, generalmente desabastecido. A continuación, en el número 358, la Casa Quintana, una importante tienda de regalos y joyería convertida en un despojo, y el Ten Cents, ubicado en 1924 en San Rafael y Amistad y, a partir de 1937 en este emplazamiento, donde primero estuvo El Boulevard y después La Casa Grande.

Era, sin dudas, el más visitado de los comercios de su tipo en La Habana. Y quizás lo más memorable del lugar era su magnífica cancha, que ofertaba exquisitos club sándwiches, pies de limón y de fresa y otras especialidades. Una cancha siempre congestionada, donde había que esperar, situándose detrás de ella, a que se vaciara una banqueta, para ocuparla y ser atendido. Hoy el local, después de dejarlo destruir, ha sido reconstruido y convertido en una tétrica tienda con fachada de mármoles negros, sin vidrieras, que más bien parece un mausoleo, donde usted es observado continuamente por cámaras y empleados si se decide a entrar, además tener precios elevadísimos. Y lleva este nombre: Trasval.

Después de San Rafael, una de las esquinas de más movimiento en La Habana, la peletería donde se vendía el calzado de la marca Florshein y, a continuación, la otra gran tienda por departamentos que competía con El Encanto: Fin de Siglo. Esta tienda, establecida en 1897, construyó en este lugar un magnífico edificio de varios pisos  con entradas y salidas por Galiano, San Rafael y Águila. Una vez intervenida, comenzó a decaer hasta convertirse en un comercio de venta de artículos en desuso en su primera planta, y las dos restantes transformadas en albergues para damnificados por derrumbes de sus viviendas. La situación se mantiene hasta nuestros días.

En el lugar en que se encontraba la tienda de regalos exclusivos Le Trianon en el número 405, después de su derrumbe y demolición —donde desaparecieron todos los mosaicos de Talavera que cubrían su fachada— hoy, con el mismo nombre irónicamente forjado en cabillas, venden sus creaciones algunos artesanos. Más adelante, ya en la esquina de la calle Barcelona, el local de la colchonería Komfort, donde se vendían los colchones Beauty Rest de Simmons, y que fue transformado en una barbería colectiva, donde usted llegaba, solicitaba un turno, pagaba, le entregaban un ticket y lo atendía el barbero que le cayera en suerte, sin tener en cuenta su preferencia.

En la acera de enfrente, a partir de San Rafael, estuvo el café La Isla, famoso por sus helados; en el número 402, Flogar, una moderna tienda por departamentos, hoy totalmente venida a menos; la peletería Picanes en el número 416; y la importante Joyería Riviera en el número 456, representante en Cuba de los relojes Rolex y Patek Phillipe, hoy triste sombra de lo que un día fue. Venían a continuación una armería y cuchillería que ya no existe, y la cafetería al llegar a la calle Zanja, en los bajos de un viejo edificio.

Enfrente, comercios que fueron demolidos y actualmente una aglomeración de kioscos en el espacio que estos ocuparon, donde se venden diferentes tipos de artículos, algunos relacionados con la cultura china, teniendo en cuenta que se encuentra dentro del perímetro del llamado Barrio Chino de La Habana.

Después de Zanja, algunos comercios, lo que fue la tienda Albión, ya en Dragones, y el parqueo donde estuvo la Plaza del Vapor, un mercado público que desde 1818 abastecía con productos del agro a esta parte de la ciudad, y que fue reconstruido en 1836 como un gran edificio con arcadas de sillería, altas bóvedas, bellos antepechos y una fachada monumental hacia la calle Galiano, recibiendo entonces el nombre de Mercado de Tacón, en honor al entonces Capitán General, aunque los habaneros continuaron denominándolo Plaza del Vapor, por el cuadro del vapor Neptuno existente en la fonda que daba para este lado.

En 1918 dejó de ser mercado de abasto y consumo y fue ocupado por pequeños comercios de frutas, mariscos, zapatos, sombreros y venta de billetes de la lotería en su planta baja, mientras los pisos altos se dedicaron a viviendas  En la otra acera, en el número 502, estaba la locería La Vajilla, hoy dedicada a la compraventa de muebles antiguos; la tienda El Arte, especializada en materiales para artistas plásticos, hoy clausurada; al igual que La Borla, una tienda de artículos de costura. Y le siguen otros comercios y viviendas: la famosa dulcería y panadería El Bombero, actualmente un depauperado Sylvain; un Foto Service y la peletería La Defensa, que en su tiempo fue importante.

Una calle a la espera
Durante los años 50, la calle Galiano era la arteria comercial más elegante de la ciudad, compitiendo con ella solamente la vecina calle de San Rafael, luego de que sus aceras fueran fundidas en granito blanco con dos franjas sinuosas de color verde, que se extendían desde Galiano hasta el Paseo del Prado, demolidas en los años del socialismo, para convertir el tramo en un sucio boulevard, grasiento por la venta de comida rápida o chatarra que, en nuestro caso, sería mejor llamarla metralla. 

Durante el horario de ventas, de 8 am a 12 am, y de 2 pm a 6 pm, el movimiento de personas era continuo y masivo en Galiano. Por las noches, sus vidrieras engalanadas e iluminadas atraían las visitas de las familias habaneras. En  época navideña, toda la calle se adornaba con profusión de motivos alegóricos, guirnaldas y luces de colores. Muchos de estos adornos, verdaderas obras de arte, se guardaban en los almacenes de los comercios para ser utilizados nuevamente.

En uno de los muchos raptos de extremismo de las autoridades, cuando se pretendió borrar las navidades de la tradición cubana, esos adornos fueron enviados en camiones al basurero municipal de Cayo Cruz y destruidos, pasándoles por encima un buldózer.

Se escuchaban también villancicos en Galiano, emitidos por los altoparlantes colocados en los postes y dentro de los comercios, y se respiraba el olor a resina de los pinos recién cortados, traídos de Estados Unidos y Canadá, para adornar los comercios y los hogares, así como el olor de las castañas que se asaban en las esquinas, y el de las manzanas acarameladas que se ofertaban en el portal del Ten Cents.

Hoy todo eso es pasado. Recientemente han reparado sus sistemas de electricidad, teléfono, gas, acueducto y alcantarillado,  con las deficiencias propias de los trabajos que ejecutan las empresas estatales. Han maquillado sus fachadas con mucho colorete, y colocado luminarias del alumbrado imitando a las antiguas, pero todo se encuentra a años luz de la calle que fue.

Sin los importantes comercios que la caracterizaban, convertidos algunos de sus locales en albergues provisionales y muchos en precarias viviendas, hoy con ventas particulares a la puerta o a la ventana, y sobreviviendo sus inquilinos entre ilegalidades, hace tiempo que Galiano dejó de ser la calle más elegante, e incluso la más comercial. Como otras muchas calles, parece encontrarse en espera de la inversión y la iniciativa privadas, que le aseguren tiempos mucho mejores que los sufridos bajo este socialismo. 

Publicado en Diario de Cuba.

Recibido por email enviado por Mary Nieves Ramírez.

25 de noviembre de 2017

HAZME UNA CRUZ SENCILLA, CARPINTERO (4)

Hazme una cruz sencilla, carpintero
(4ª y Última Parte)
León Felipe (1884-1968)


Marlene María Pérez Mateo

La cruz de Parra, la primera cruz en Cuba


Es la única de las 29 cruces traídas por Cristóbal Colon que aun se conserva. Era el sábado primero de  diciembre de 1492 según reseñó tiempo después el Padre Bartolomé de las Casas:  «.... Asentó una cruz grande a la entrada de quel puerto que creo llamó Puerto Santo sobre unas penas vivas....» Veinte años después el conquistador Diego Velázquez la re-encontró bajo una enredadera de uvas caletas, de cuyo hecho legendario ganó su epíteto: “de parra”. Originalmente se cree medía siete pies de altura, pero debido a manos no muy cuidadosas de ella se sacaron fragmentos a modo de reliquias hasta el siglo XVIII cuando fue enchapada en plata en sus extremos. Recientes pruebas con carbono14 la han datado entre el 860 y el 1530 y está constituida por madera cubana de “Coccoloba diversifoli”. Se conserva en la Parroquia de Baracoa, en la actualidad.


La Veracruz de Trinidad, Sancti Spiritus, Cuba:

Aunque su verdadero destino desde la entonces metrópoli española era México en 1613, el barco que la transportaba se detuvo en las cercanías de las costas de la Villa Trinidad, donde por tempestades, accidentes y un sin fin de coincidencias hicieron pensar a los tripulantes en una señal celestial cuya interpretación fue dejar el objeto religioso en la ciudad de tránsito que les acogía. Se conserva en el altar de mármol a la Virgen de la Misericordia en la Iglesia de la Santísima Trinidad en la mencionada localidad.



Las cruces en las calles de Camagüey, Cuba:
La Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, se fundó   en el lugar conocido Punta del Guincho, pero el temor a los asaltos de corsarios y piratas provocó su traslado hasta su actual asentamiento. La cruz de madera del original sitio fundacional se trasladó a un punto ubicado en línea recta con el paso real comunicante con la ciudad de Santiago de Cuba. Hoy tal locación coincide con el callejón Charles A Dana. Cerca de la iglesia del Sagrado Corazón.

También según el Licenciado Antonio Mojarrieta, Relator Secretario de la Audiencia principeña otra cruz de madera se ubicó en un punto equidistante entre los ríos Tínima y Hatibonico para designar el centro de la población en la intersección actual de las calles Príncipe y Santa Ana.
Existe una tercera cruz de madera en la pared externa de la Iglesia de la Soledad, desconozco su origen, pero pienso en razones homólogas a las dos anteriores.

La cruz de sal del Padre Valencia:

Una de las tantas joyas de la fe y tradición que envuelven la figura del muy querido Padre Valencia en su terruño adoptivo, Camagüey, es la leyenda de la “cruz de sal”. Luego de ser encontrada la nombrada cruz por pescadores de Santiago de Cuba, llegó a las manos del benemérito religioso por manos de Pedro Alcántara Correoso. Fue ubicada en el altar mayor del Asilo de San Lázaro. Aunque permaneció intacta por muchos años, a su desaparición  se le unían toda suerte de malos augurios. No se recogen datos de cuándo se deshizo ni de las consecuencias.  

12 de noviembre de 2017

LA ZARZUELA EN CUBA

La Zarzuela en Cuba
(Parte 1ª, Los Orígenes)

El teatro Tacón, inaugurado en 1838, fue en su época  el teatro más grande y lujoso del continente americano y, por sus cualidades técnicas, el tercero del orbe, después de la Scala de Milán y la Ópera de Viena. Fue demolido en 1906 para la construcción el majestuoso edificio del Centro Gallego de La Habana.   

Alberto Joya (Mayo 1998)
La Habana fue durante el siglo XIX una de las plazas teatrales mas fuertes de toda la América Latina. La frase “Para triunfar en América hay que pasar por La Habana”, constituyó una premisa para todos los actores y compañías lírico-dramáticas que querían probar suerte en tierras trasatlánticas.  Llegaban primero a los teatros de La Habana y del éxito –o del fracaso conquistado en la presentaciones que allí se hicieran- dependía el arribo a otros pueblos americanos.
Como muestra basta citar a los actores españoles Andrés Prieto (discípulo de Maiquez, el renovador de la técnica de actuación en España) y Matilde Díaz, llamada la perla del teatro español, y a los compositores Manuel Fernández Caballero, que residió durante algunos años en la provincia de Matanzas y colaboró como director de orquesta en La Habana, y Joaquín Gaztambide, que se presentó durante un año al frente de su compañía en el Teatro Tacón.
Desde finales del siglo XVIII el teatro lírico, en relación con el resto de las manifestaciones  teatrales, ocupaba un lugar especial en el ambiente cultural de los principales centros urbanos de Cuba. La construcción del primer teatro en la capital, en 1776, el Coliseo, mas tarde nombrado el Principal, fue el acontecimiento que impulsó la difusión del teatro lírico y de la música en general en todo el país.
En 1790 aparece el primer número del Papel Periódico de La Habana, en el que se anuncia que una compañía española está actuando  permanentemente en el Teatro Principal, haciendo tonadillas escénicas donde se suman  canto y baile. Esto propició  que se iniciara en la vida de la aristocracia española  y de la burguesía criolla  -quienes financiaban el mantenimiento de los lujosos espectáculos líricos-  el gusto por este tipo de actividad cultural, convirtiéndose  casi en un hábito que se extendió a todo lo largo del siglo XIX.  El desarrollo que iba alcanzando cada centro urbano y en especial la capital de la isla,  estaba marcado por la construcción de nuevos teatros, de sociedades y liceos.
Hasta el momento, la referencia mas antigua que se conoce  sobre la primera zarzuela estrenada en La Habana aparece en el Papel Periódico anunciando su estreno  para el 29 de octubre de 1771. La zarzuela en un acto se titula El alcalde de Mairena, y su autor se nombra Joseph Fallótico. Desgraciadamente no se ha podido determinar si era realmente una zarzuela pues se ha perdido la obra. Todo se diluyó en las noticias de la prensa.
Las tonadillas llegan a Cuba procedentes de España, como los cantores y los músicos, pero rápidamente van surgiendo sus émulos criollos; es aprendizaje directo, porque no hay sitio todavía para academias musicales. La tonadilla comienza a declinar en La Habana a principios del siglo XVIII, pero continuará existiendo en el interior de la Isla.
La tonadilla es la madre del teatro bufo cubano. En la última década del siglo XVIII y durante la primera mitad del siglo XIX son muy inestables las representaciones de los espectáculos de zarzuela. Hasta el estreno de El Duende, de Luis Olona y Rafael Hernando en el Teatro Tacón en 1853, no se introduce definitivamente el género en Cuba, a juzgar por la cantidad de títulos  que aparecen citados en los anuncios de la prensa después de esa fecha.  En ese mismo año se  estrena El tío Caniyitas de Soriano–Fuentes con mas de treinta funciones. Jugar con Fuego, de Ventura de la Vega y Barbieri, y El Valle de Andorra de Olona y Gaztambide entre otros muchos títulos.
A partir de este momento ocurrirá un desenfrenado consumo de zarzuela, que no es mas que el reflejo de la vida teatral que transcurría en la Metrópoli. Las reiteradas presentaciones de los espectáculos zarzuelísticos por los intérpretes y compañías españolas incitaron cada vez mas a los empresarios dueños de teatros en Cuba. Ellos, ávidos por encontrar novedades y atracciones para el buen recaudo  de sus fondos, promovieron entre los compositores y artistas residentes en Cuba la creación de zarzuelas.
Surge entonces  el primer título que se conoce como escrito en Cuba y no precisamente de autor cubano: Todos locos o ninguno, del catalán José Freixes, estrenada en el Teatro Tacón el día 3 de marzo de 1853. A este estreno 
Del pintor costumbrista
Víctor Landaluze
siguieron en ese mismo año: Colegialas son colegialas del mismo autor pero arreglada  por Víctor Landaluze, caricaturista y dibujante costumbrista vasco radicado en Cuba que incursionó en el género, Apuros de un bautismo, de Rafael de Otero, Por los parneses de Romero y El delirio paternal de José Robreño, son tres títulos de autores cubanos.
En el Teatro Villanueva, en 1954, triunfa otra compañía española de zarzuelas, y continúan surgiendo los compositores verdaderamente cubanos, aunque todavía inspirados en motivos  y música de corte español. La otra gran ciudad, Santiago de Cuba, no quiere ser menos y comienza a programar compañías de zarzuelas como la de Robreño, que llevaba algunos años triunfando ya en La Habana. 
Pero, ¿cómo eran estas primeras zarzuelas en Cuba? ¿Representaban un reflejo de la zarzuela española?  Analicemos: Antes de tomar auge la novedosa zarzuela, existían otros géneros líricos como los sainetes y las tonadillas escénicas. Recordamos que la primera zarzuela de la que se tiene noticias [en España] fue El jardín de Falerina de Calderón de la Barca y Juan Risco en 1648, y el auge que tomaron los sainetes de don Ramón de la Cruz, que nació en 1731. 
Toda esta larga historia del teatro lírico en España, es asimilada en un corto período de tiempo. Las zarzuelas en Cuba no surgieron como resultado de un proceso orgánico en el desarrollo teatral. Su presencia, su nacimiento, se debió, como diría alejo Carpentier,  “a fenómenos de aportación, injertos y trasplantes que resultan insólitos para quien pretenda aplicar determinados métodos de análisis de un arte regido  por un rejuego constante de confrontaciones  entre lo propio y lo ajeno, lo autóctono y lo importado”.


Este rejuego constante preparó el camino para la determinación de los elementos esenciales del teatro lírico cubano. Existen referencias sobre la aparición de esos primeros rasgos criollos a finales del siglo XVIII y principios del XIX, que nos permiten apreciar que a partir de esos años ya es notable el propósito de diferenciar el lenguaje dramatúrgico de las composiciones españolas, aunque continúe manteniéndose la estructura y la denominación genérica, “se habla, se pleitea, se reza y se tañe a la española, pero no como en España”.

(Continuará)

9 de noviembre de 2017

HAZME UNA CRUZ SENCILLA, CARPINTERO (3)

Hazme una cruz sencilla, carpintero
(3ª Parte)
León Felipe (1884-1968)


Marlene María Pérez Mateo

La cruz de la Victoria:

Esta Cruz es en realidad un relicario, por ser hueco y en cuyo interior se conserva un fragmento del madero de la cruz usada por Pelayo, héroe español durante la batalla de Covadonga del 722. Es una bellísima pieza de orfebrería  conservada en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo desde el 908. Se presume fue concebida en el taller de orfebrería del Castillo de Gauzón, propiedad de Alfonso III el Magno.  Estuvo expuesta a un atentado por explosión con dinamita en 1934 durante la guerra civil española por parte de los republicanos,  y a robo en 1977.


 La cruz de San Millán:

Es una cruz visigoda. Se trata de una flor de ocho pétalos abiertos en tres puntas y dos hojas de ortiga. Simboliza el camino para llegar a la vida eterna. Su primera representación se encuentra en una escultura románica del siglo XII de San Millán en el Monasterio de la Cogolla, cuna de la lengua española y vasca.
                                  

La Cruz bautismal o cruz griega:




Es una cruz griega, recuerda la letra X, la inicial de Cristo en dicha lengua. Tiene ocho brazos, signo de la regeneración y la vida eterna.


La cruz da San Andrés:

Es en forma de aspa. Se usa en la actualidad en la heráldica, como símbolo del caudillo invencible, y en la vexolología (estudio de la banderas). Recuerda la forma de crucifixión y agonía de San Andrés en la ciudad de Patras capital de la provincia de Acaya en Grecia.



La cruz de Caravaca de la Reina



La cruz de Caravaca es una cruz patriarcal, hueca a manera de relicario donde se guardan unas de las reliquias encontradas por Santa Elena, atribuidas al madero donde murió Jesús. Tiene una pieza vertical y dos horizontales. La leyenda cuenta la conversión del tarifa de Murcia cuando por inexplicables razones la cruz llegó a las manos del  Padre Gines Pérez Chirinos. El musulmán había pedido al sacerdote prisionero celebrara en su presencia una misa, ante la ausencia de la cruz como objeto litúrgico se produjo el milagro de su aparición en manos angelicales. La cruz de Caravaca  se usó como símbolo de protección del pueblo español frente a la invasión napoleónica. Un acto sacrílego ocurrió en 1934 pero no pasó a mayores. En 1945 el Papa Pio XII declaró a Caravaca “Lignum crucis” y con ello ciudad santa y merecedora de Jubileo e indulgencias.  Del primero al cinco de mayo cada año la tradición celebra por tal razón fiestas patronales, con distintos eventos. Los caballos del vino y bendiciones de manantiales de agua, entre otros.


La cruz de Lorena:





Consiste en una rama vertical y dos ramas horizontales, la menor representa el “titulus crucis” enviado a poner por Poncio Pilato en la cruz de Jesús. Su uso se remonta al reino de Hungría y al Ducado de Lorraine en el siglo XV. Se utiliza como símbolo de Francia y en la Asociación de lucha contra la tuberculosis.  





(Continuará)

4 de noviembre de 2017

HAZME UNA CRUZ SENCILLA, CARPINTERO ( II )

Hazme una cruz sencilla, carpintero
(2ª Parte)

León Felipe (1884-1968)

Marlene María Pérez Mateo


La Cruz de Occitania 
Fue usada primeramente por los Condes de Forcalquier en Provenza, región histórica cultural del sur de Francia; y posteriormente se extendió a Occitania, franja mediterránea del país galo, de la cual conserva nombre. Hoy también es usada en Languedos, Forcalquyier y Tolosa.  Es una cruz tricúspide vacía, es decir hueca, confeccionada en oro, curvilínea en sus extremos donde se remata en tres puntas.



La cruz Ortodoxa o bizantina
Es una cruz de ocho brazos, un eje vertical y tres horizontales, de ellos el mas inferior el oblicuo, mas alto al lado derecho apuntando al buen ladrón y mas bajo en el izquierdo apuntando al mal ladrón, crucificados con Jesús según textos bíblicos. Debajo tiene la calavera de Adán, según tradición enterrada en el Gólgota. Incluye en ocasiones a María y a Juan evangelista a los lados.





La cruz de San Jorge
Es una cruz griega roja sobre fondo blanco. Se usó por primera vez en Génova, centro marítimo del Mediterráneo. Los ingleses preconizaron su uso como modo de protección y la incorporaron a su bandera, y por decantación a los símbolos de sus ex-colonias británicas.



                             
La cruz de Santa Brigida

             Atribuida a la Patrona y evangelizadora de Irlanda. Se cuenta una leyenda donde la Santa  galesa logro la conversión del cacique pagano de Kildare, Irlanda cuando con unos pocos juncos tejió una cruz. Hoy es una tradición casi olvidada  el de colocar el primero de febrero, inicio de la primavera irlandesa, en las puertas de las casas  el símbolo de la cruz de juncos para llamar a buenos augurios y ahuyentar los malos espíritus.    



La Cruz de Santiago
Es una cruz latina de gules. Usa una espada en la parte horizontal inferior, y los brazos rematados con una flor de lis. Indica el sentido caballeresco y el martirio de Santiago. Data del siglo XII. Se usa por parte de la Orden de Santiago, patrón de España.


La cruz Tau:


 La cruz de San Antonio abad y Santa Tecla. Recuerda la última letra del alfabeto hebreo y la decimonovena del alfabeto griego. Fue parte de la rúbrica de San Francisco de Asís. Su origen se remonta al siglo IV en el Concilio de Letrán,  pero encuentra puntos de enlace con el libro de Exequiel, cuando se usó como marca en las puertas de los israelitas, y en el libro del Apocalipsis para los denominados siervos y salvos. Se usó durante la segunda cruzada.  


(CONTINUARÁ)