19 de mayo de 2017

FESTIVAL DE CANNES: 70 AÑOS DE CINE Y ESPECTÁCULO


FESTIVAL DE CANNES,
  70 Años de Cine y Espectáculo

 Se pueden buscar las raíces del Festival de Cannes en el   festival en la Venecia de 1932, cuando se organizó el primer festival internacional de cine. En aquella época el acontecimiento tenía mucho más que ver con rivalidades nacionalistas que con las películas en sí mismas. La II Guerra Mundial se acercaba, y en Venecia se empezaban a favorecer las filmografías alemana e italiana. En 1938 todo el mundo esperaba que “La Gran Iusión” de Jean Renoir se llevaría el gran premio en Venecia, pero la Coppa Mussolini se fue ex aequo para Olympia (alemana) y la película italiana “Luciano Serra pilota”.

Los franceses se marcharon iracundos del festival, así como los representantes británicos y estadounidenses, en protesta por la irrupción de la política en el arte.

Inmediatamente, un grupo de críticos y cineastas franceses se reunieron para pedir al gobierno francés que sufragase los gastos de un festival internacional de cine en Francia, donde los filmes pudieran competir y ser vistos sin sesgos políticos ni represión política. Nadie quería por aquel entonces estar a malas con Mussolini, pero el grupo propulsor resultó ser realmente persuasivo.  
 
Quedaba por escoger un sitio para celebrar el festival, algún lugar en la costa atlántica, como Biarritz, o en la mediterránea, que podría ser Cannes.  La ciudad de la Costa Azul  se comprometió a construir una sede a la altura del acto y eso decantó definitivamente la balanza.

Finalmente, el 1 de septiembre de 1939 se inauguró el Festival International du Film, sólo para ser cancelado un día después por el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

El primer festival se llevó a cabo después de la guerra, del 20 de septiembre al 5 de octubre de 1946. En la siguiente década el festival logró hacerse un nombre, y se decidió trasladar el evento de septiembre a abril. Por un lado, los festivales competidores de Venecia y Berlín se estaban celebrando unos meses antes, lo que hacía que Cannes se perdiera gran parte de las premieres. Por otro, la industria turística local no acababa de ver la conveniencia de celebrar un acontecimiento tan costoso cuando la temporada de verano se acababa y la gente empezaba a marcharse. Con el traslado a la primavera, el festival atrajo aún más a los mejores realizadores de todo el mundo.

En 1954 se producirían dos cambios que modificarían para siempre la imagen que Cannes daría al mundo. En primer lugar, Suzanne Lazon propuso la palma como motivo para el galardón principal. Fue Jean Cocteau quien se encargó de hacer un esbozo de lo que a partir del año siguiente se llamaría la “Palme d´Or”.  
 
El segundo gran cambio fue la entrada de la sensualidad como parte integrante de la imagen del festival. Y es que durante una sesión fotográfica de Robert Mitchum, la actriz inglesa Simone Silva  se quedó en topless y le pasó sus brazos alrededor del cuello. Ese momento ya sólo sería eclipsado por la gran  Brigitte Bardot,  quien desde  finales de los 50 tendría siempre una cita con la prensa en la playa.

En los comienzos, el Festival de Cannes era básicamente un acontecimiento para turistas y gente de alta sociedad mucho más interesada por las fiestas y el lujo que por las películas en sí mismas. Sin embargo, a medida que la popularidad del festival crecía, se convertía también en cita ineludible para una industria cinematográfica que veía un marco ideal para hacer negocios y discutir nuevos proyectos.  

A lo largo de los sesenta el festival se convirtió ya definitivamente en uno de los principales acontecimientos cinematográficos del año, otorgando galardones a Fellini por su Dolce Vita, o a Buñuel por Viridiana. En 1962   se organizó la primera Semaine International de la Critique, la primera sección paralela del festival. Y en 1965 Olivia de Havilland  se convirtió en la primera mujer en presidir el jurado. Pero antes del final de la década y contra todo pronóstico, el festival volvería a interrumpirse. En 1968 hubo grandes protestas en toda Francia organizada por los sindicatos de trabajdores. En Cannes, aunque todo había arrancado normalmente,      Francois Truffaut Y Lean-Luc Godard, entre otros cineastas liberales, exigieron que el festival fuera cancelado en solidaridad con las revueltas.  

Los setenta trajeron cambios radicales. Hasta entonces habían sido los países quienes escogían los filmes que les representarían en el festival, pero en 1972  la junta directiva decidió cambiar las reglas: a partir de entonces sería el propio festival quien seleccionaría las películas de entre las producciones recientes de diferentes países. Ese sería el sistema que se impondría finalmente en la mayoría de certámenes cinematográficos hasta nuestros días. En cuanto a los premiados, los setenta estuvieron plagados de autores estadounidenses, con una generación recién salida de las escuelas de cine y hubo palmas de oro para Coppola, Scorsese…    

En 1975 se añadió  una maraña de nuevas secciones paralelas:   películas sobre otras artes, películas sobre acontecimientos contemporáneos, y películas sobre el mismo cine. En 1878  se reunieron todas esas secciones en una sola: Un Certain Regard, que llega hasta nuestros días.  

A la altura de la década de los ochenta al festival se le había hecho pequeño el Palais Croisette, así que el edificio fue demolido y se iniciaron las obras del faraónico Palais des Festivals. La nueva sede fue inaugurada en 1983 y compartió desde entonces su vocación cinematográfica con la organización de congresos. Ese año la ciudad de Cannes invitó a las mayores estrellas del momento para que dejaran las huellas de sus manos alrededor del que sería conocido desde entonces como el bunker.

En 1997   el festival cumplió medio siglo. Para celebrarlo, los ganadores de una Palma de Oro fueron invitados para aparecer en una gran foto de familia y así rendir tributo a los 50 años de películas en Cannes. Ingmar Bergman   fue especialmente homenajeado con la entrega de una especial Palme des Palmes en reconocimiento a su carrera. A medida que se acerca el 2000, se internacionalizan los premios, y las Palmas de Oro han ido a China, Japón, Irán…  

De igual modo se han internacionalizado los directores del jurado, Robert de Niro, el director italiano Moretti, Spielberg… En el presente Festival de 2017 el puesto lo ocupa el director español Pedro Almodóvar.

Cannes no es solamente filmes. Cada noche, además de la exhibición de películas o documentales concursantes, es arrobador el desfile de celebridades por la alfombra roja que conduce al Palais des Festivals y el centelleo de los flashes, flanqueados por cientos de admiradores que disfrutan cada año de un extraordinario espectáculo de glamour, belleza y lujo.  

Editado de Wikipedia.com

16 de mayo de 2017

UNA VIRGEN "APARECIDA"

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Una Virgen “aparecida”
 
Su historia tiene su inicio a mediados de 1717, cuando llegó a Guaratinquetá (Brasil) la noticia de que el   gobernador de la entonces Capitanía de  Sao Paulo y Minas de Oro iría a pasar por la población.  Deseosos de obsequiarle con la mejor pesca que obtuviesen, tres pescadores arrojaron sus redes al río Paraíba del sur: después de muchas tentativas infructuosas descendiendo por el curso del río llegaron el 12 de octubre a Porto Itaguaçu, donde atraparon en las redes el cuerpo de una imagen de Nuestra Señora de la Concepción sin cabeza. Tras una nueva tentativa atraparon la cabeza de la imagen. Animados por lo acontecido lanzaron de nuevo las redes con tanto éxito que obtuvieron una copiosa pesca.

Otra historia cuenta mas o menos lo mismo, pero agregando los nombres de los pescadores: Domingo Garcia, Felipe Pedroso yy João Alves. una provisión de peces.

Estos hombres se encontraban en el río Paraiba, arrojando sus redes en el agua, cuando de repente al levantar una de ellas, encontraron una figura rota de terracota de la Virgen de la Concepción, de tan solo 36 cm. Primero hallaron el cuerpo y al arrojar otra vez la red lograron ubicar la cabeza. Luego del suceso, la pesca, que hasta ese momento había sido escasa, fue tan abundante, que tuvieron que volver a la costa por el peso que tenían sus pequeñas embarcaciones.

Uno de los pescadores llevó la imagen a su casa y le realizó un pequeño altar; unos años después crearon un oratorio, lugar que era visitado por todos los lugareños. El 5 de mayo de 1743, se comenzó a construir un templo, que se inauguró el 26 de julio de 1745, venerando a la Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora Aparecida. Se ignora completamente como es que la imagen fue a parar al río, pero si se conoce su autor, un monje de Sao Paulo, llamado Frei Agostino de Jesús quien la moldeó en el año 1650.

El pueblo de Nuestra Señora Aparecida se encuentra a unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo.

La Virgen es de color moreno y está vestida con un manto grueso bordado, sus manos se ubican en el pecho en posición de oración, fue coronada solemnemente en 1904, por don José de Camargo Barros, obispo de Sao Paulo.

El 16 de julio de 1930, Pío XI declaró a Nuestra Señora Aparecida patrona de Brasil y el 4 de julio de 1980, el Papa San Juan Pablo II visitó el santuario y le dio el título de Basílica.

El crecimiento de la devoción
Durante quince años la imagen permaneció en la residencia del pescador Felipe Pedroso, donde los pescadores se reunían para rezar. La devoción fue creciendo entre el pueblo pues se decía que muchos favores fueron alcanzados por aquellas gentes que rezaban delante de la imagen. La fama de los poderes extraordinarios de Nuestra Señora llegó hasta otras regiones de Brasil. Se construyó una capilla, que pronto se quedó pequeña. Debido al aumento de fieles, en 1834 se inició la construcción de una gran iglesia, la actual Basílica de Nuestra Señora Aparecida.  

En 1904 la imagen fue coronada con la presencia del Nuncio Apostólico y el Presidente de la República.  Y en 1929, Nuestra Señora fue proclamada Patrona Oficial del Brasil por determinación del papa Pío XI.   El papa San Juan Pablo II, en su visita a Brasil en 1980, consagró la Basílica que alberga la imagen.  El actual Papa Francisco también ha hecho una visita a la Basílica de Ntra. Sra. Aparecida.

Descripción de la imagen
La imagen sacada del río era de terracota y medía 36 cm  de altura. Los monjes benedictinos que la describen en aquel tiempo acreditan que originalmente estaba policromada, como era costumbre en la época. El color canela que presenta en la actualidad probablemente se debe a la exposición al humo de las velas de los devotos.

En 1978, tras sufrir un atentado que la redujo a casi doscientos fragmentos, fue puesta para su reconstrucción en manos de la artista Maria helena Chartuni, escultora brasileña, que la restauró totalmente.
 
Editado de Wikipedia.org

 

10 de mayo de 2017

NO HAY NADA NUEVO BAJO EL SOL

Mark Twain
 
No hay nada nuevo bajo el sol

Marlene María Pérez Mateo

«No hay nada nuevo bajo el sol, pero hay muchas cosas viejas que nosotros no sabemos» parafraseaba el escritor y editor norteamericano Ambrose Bierce (1842-1914) con su agudeza habitual a partir de un versículo del Eclesiastés (1,9). Un siglo atrás.

         Con el imparable vaivén donde nadie parece estar en la cima de la ola de la digitalización, es cuestionable si la sabia expresión tiene algún paralelo. No hace mucho, una pequeña recopilación de materiales y experiencias fueron tomando forma para dar respuesta a la interrogante, con la envidiable guía de Mark Twain, otro de los grandes en las letras sajonas.

         El ilustre hijo del Misisipi, en 1898 había escrito «Los quehaceres cotidianos del mundo, visibles para todos y audiblemente debatibles por testigos separados por cualquier numero de leguas..». Era un poco la síntesis de su narrativa corta bajo el titulo “From London Times of 1904”. Era créalo o no una descripción a papel carbón del sistema Internet en su mayor plenitud. Twain  basaba su análisis en una visión a larga distancia y tiempo de un artilugio no muy conocido entonces y olvidado hoy, el telectroscopio, poco mas o menos un telégrafo acoplado a un sistema global de información compartida de sonido, imagen y texto.

         Treinta y cinco lustros antes, el genio de la ciencia ficción (la que se puede escribir con letras mayúsculas) escribió una novela bajo el titulo “ París en el siglo XX”, el París que su bisnieto Jean Verne, vive y que gracias a su gentileza vio la luz en 1989. La descripción del facsímil (fax) pero ante todo del hombre y la sociedad ante la mal utilizada tecnificación. Jorge Luis Borges en 1939 describe en su obra “La biblioteca  total” los esbozos de una enciclopedia digital total, la red mundial de información y la telefonía móvil.  

         Nicolas Tesla, el físico croata, delineó artefactos tales como los smartphones y los smartwash, hacia 1909. Paul Otlet, padre de la documentación, precisó la idea de un sistema total de sonido, texto e imágenes por medio de la telefonía: corría el año 1934. Dos lustros después, Wells tuvo excelente tino al delinear los fenómenos de la memoria digital. Para Orson Scott Card las tabletas y los foros digitales ya tenían forma en 1985. Mucho antes, en 1967, Philco predijo y describió el sistema de correos electrónicos y el comercio digital.

         Mencionar a la matemática e ingeniera analítica inglesa  Augusta Ada Byron, la pionera de la computación en la primera mitad del siglo XIX, seria harina del mismo costal, merecedora otro artículo por si solo. “¿Hay algo nuevo bajo el sol?”

7 de mayo de 2017

EL CRISTO DE LA HABANA


El Cristo de La Habana
Ernesto Garcia Díaz
 
LA HABANA, Cuba. -La estatua del Cristo de La Habana perdió un fragmento de su cabeza por el impacto de un rayo el pasado mes de noviembre de 2013. Además, a su pedestal le faltan varias losas de mármol gris de carrara. La Oficina del Historiador de la Ciudad, responsable de su conservación aun no le restaura el daño causado.

La figura del Jesucristo comparte una envidiable posición al noreste de la capital habanera en la “Loma de Casablanca”, acompañada por el Castillo de los Tres Reyes del Morro y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, formando un majestuoso complejo arquitectónico.

La estatua de la escultora cubana Lilia Gilma Madera Valiente, más conocida por “Jilma Madera”, es considerada la mayor obra al aire libre realizada por una mujer. La imagen fue esculpida con los ojos vacíos, para dar la sensación que el Cristo mira a todos desde cualquier lugar; así como tiene una mano en el corazón y la otra en alto, para bendecir a los capitalinos y foráneos que la visitan.

Las piezas del Cristo fueron bendecidas por el Papa Pío XII. Llegaron desde Roma a Cuba en el vapor Farnryver a mediados de 1958 y el 25 de diciembre de ese propio año con una altura de 20 metros y 51 sobre el nivel del mar, quedó inaugurada por Fulgencio Batista y Zaldívar entonces presidente de la República de Cuba y su esposa Martha Fernández de Batista, en presencia del Cardenal Manuel Arteaga Betancourt, que la bendijo.

La primera Dama de la República, encabezó el Patronato que recaudó los fondos que sufragaron la inversión de la obra, colectando unos 200 mil dólares, que sirvieron para esculpir la estatua.

Para demeritar la monumental obra, no pocas fueron las críticas de la izquierda extremista de la Isla. El propio etnólogo, ensayista e investigador cubano Don Fernando Ortiz, sobre su inauguración dijo: “Fue con gran pompa y autoridades militares y civiles, bendiciones de cardenales y séquito de clerecía; y legiones de inciviles diablitos gozando de aquel espectacular sarcasmo. El pueblo, incrédulo, no asistió a la ceremonia”.

Y agregó Ortiz que “muy pocos días después, en el albor del nuevo año, se pensó si aquella hierática imagen había realizado ya un milagro” ─en alusión a que, solo una semana después, triunfaba la Revolución de 1959─.

Según lo comenta el portal digital oficialista Ecured, en 1961, a causa de una tormenta eléctrica, un rayo impactó y perforó la cabeza del Cristo. Jilma, que había traído un bloque adicional de mármol italiano, reconstruyó el segmento dañado.

Curiosamente, en 1962 otro rayo volvió a fragmentar la parte posterior de la cabeza del Cristo, que permaneció 18 años sin repararse por el gobierno de los hermanos Castro. En 1980, instituciones religiosas restauraron como pudieron la obra.

En 1986 le sobrevino una tercera descarga. ─Jilma ya no podía repararlo con sus manos, pero, dicen que…Pudo dialogar con Fidel, y este encargó a la empresa de Monumentos de la capital la reparación inmediata, con la ubicación, ¡al fin!, de un pararrayos─.
 

 

Pero pasaron 26 años de abandono gubernamental, para restaurar el Cristo, tiempo durante el cual personas insensibles lo convirtieron en un mural lleno de grafitis, retrete público, y su deterioro fue tal que se determinó cerrarlo por peligro evidente de derrumbe.

En el 2012, un equipo de restauradores lo mejoró, le otorgaron el Premio Nacional de Restauración 2013, a pesar que dejaron tirado en los predios del parque la estructura del codo derecho que le fue sustituido. Meses después el grafiti comenzó hacer de las suyas, varias losas de mármol le fueron arrancadas, por lo que tuvo que ser enrejado.

A principios de noviembre de este año, [2014], un cuarto rayo impactó en uno de los bloques de la parte posterior la cabeza del Cristo. Desafortunadamente no habían diseñado un adecuado sistema de pararrayos, lo cual hace vulnerable la armazón ferrosa de la estatua.

El Cristo de La Habana, considerado una de las piezas más importantes del repertorio escultórico-monumental cubano, cumplirá en los próximos días 56 años de existencia, el mismo tiempo de la revolución castrista en enero del 2015.

Pero con una especial diferencia, fue construido para el pueblo, creyente o no creyente, a pesar de que sus gobernantes por muchos años ─sumados 44 años─ lo han mantenido abandonado. Ahora enrejado, sin su original espacio de libertad y espera una nueva restauración.

CubaNet visitó la estatua, pudo entrevistar a José, vendedor de productos de artesanía en su explanada. Él confirma el abandono del gobierno de la capital a la escultura religiosa:

¿Desde cuándo está entre rejas el Cristo?

«Hace casi un año ahorita, meses después de su restauración, lo comenzaron a ‘grafitear’ los muchachos. Amanecía con desechos de todo tipo, incluyendo excremento. Tomaron la decisión de enrejalo. No tiene iluminación, ni custodios que lo protejan.»

¿Considera usted, que la medida sea correcta, cuando es visitado por cientos de turistas?

«El Cristo merece ser protegido, quizás la cerca perimetral debiera abarcar un área mayor, con una entrada y sus guardaparques. Incluso, se podría hasta cobrar la entrada para financiar los gastos de mantenimiento y de salarios del personal. Lo merece. Vienen de todos los confines del mundo y no pueden retratarse con nuestro Jesucristo».

Ahora que está nuevamente dañado, ¿Sabe usted cuando lo restaurarán?

«Imagínate tú, no tengo idea, mira el codo derecho, desde que lo sustituyeron, está tirado en el jardín del parque. Dicen que las losas están hace un año guardadas para sustituir las que le faltan, pero no hacen nada. El rayo le cayó hace casi dos meses, le voló un pedazo de la cabeza. También lo saben, pero pasa el tiempo y no lo arreglan».

¿Peligrará nuevamente la imagen tallada del Cristo de La Habana a causas de las ineficiencias en su protección, en la ciudad declarada “maravilla” del planeta?

ernestogardiaz@gmail.com
Reproducido de Cubanet.

5 de mayo de 2017

LA PLAZA YA NO ES DE LOS CASTRO

 

LA Plaza ya no es de los Castro.

Por un minuto fue de los cubanos libres


Andrés Reynaldo

Para la religión del castrismo fue toda una desacralización. Un cubano burla el férreo cerco en torno a la tribuna de Raúl Castro y se echa a correr, 20 metros por delante de la castrada muchedumbre, desplegando al viento una bandera norteamericana en la Plaza de la Revolución.


Eso no había pasado nunca. Como centro litúrgico y político de la dictadura, en la Plaza se complementaban la seguridad inexpugnable con el dogma inmaculado. Si la calle es de Fidel, la Plaza es lo último que puede dejar de ser de Fidel. Sin embargo, por un minuto, la Plaza fue del opositor Daniel Llorente Miranda. Por extensión, tuya y mía. De todos los cubanos amantes de la libertad. La Plaza de la Revolución volvió a ser la Plaza Cívica. Por un minuto. ¡Pero qué minuto!


La dictadura recurre a la consabida lectura anexionista. El anexionismo en Cuba tiene dos obstáculos fundamentales: 1) ni dentro ni fuera de la isla hay una voluntad organizada en torno a una idea que perdió su terreno natural a fines del siglo XIX frente al autonomismo y el independentismo; 2) la experiencia del protectorado de Puerto Rico demuestra la dificultad cultural (por no mencionar el exorbitante gasto) de trasplantar al ámbito iberoamericano la tradición de institucionalidad y civilidad del Norte, a menos que medie una inapelable presencia militar y policíaca.
 
Conste que hablo desde la envidia. Si los puertorriqueños se han librado por más de un siglo del doble flagelo de la dictadura y la miseria se debe a que los marines mantenían a raya la amenaza foránea y el FBI mantiene a raya la corrupción autóctona.

Como le ocurre a todas las naciones, en la independencia se muestra la medida de los pueblos, la fertilidad de la mente propia, la potencialidad de trascender los conflictos del origen. Trátese de Israel. Trátese del Congo. Sin la embajada norteamericana velando por el orden de los civiles y el respeto a las propiedades, nuestra república no nos hubiera permitido desarrollar una sociedad próspera y forjar unas instituciones que pudieron sobrevivir a las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista.
 
En cierto modo, el orden colonial soviético (también fuimos para Moscú la siempre fiel isla de Cuba) le impuso a Fidel una camisa de fuerza a lo largo de tres décadas. Ya lo sabemos, el sistema comunista ni libera, ni produce, ni divierte. Pero los asesores soviéticos sabían que era un disparate sembrar café en tierras favorecidas para el arroz y que no por tener la cabeza en un congelador y la cola en la canícula las vacas adquirían las combinadas virtudes de productividad y resistencia de las razas Holstein y cebú.

La protesta de Llorente no concierne tanto a la política como a la identidad. Lo cual constituye un mayor desafío. En la escuela del castrismo nos contaban el episodio del joven que en la era republicana había descargado su revólver contra un barco de guerra norteamericano desde el muro del Malecón. Equivocado o no, aquel joven creía tener, sentía que tenía una dignidad nacional, un proyecto reinvidicador, en suma, un derecho. La única reserva de Llorente está en la desesperación.

A los casi 60 años de una dictadura cuya piedra angular es el mesiánico nacionalismo, Llorente, como muchos otros cubanos, no encuentra mejor símbolo para expresar su oposición, mejor plataforma para mostrar su persona, que la bandera de Estados Unidos. A riesgo de la cárcel y, a no dudar, de la vida. Cualquiera que sea la lectura, esta vez no se le puede echar la culpa a los americanos.

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