8 de mayo de 2010


Día de las Madres en Cuba

Gustavo E. Pardo Valdés

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - Anna Jarvis fundó la Asociación Internacional del Día de las Madres en la ciudad norteamericana de Filadelfia, con la finalidad de hacer propaganda en los Estados Unidos y el resto del mundo, en favor de que el segundo domingo de mayo se dedicara a honrar a las madres.

El distinguido periodista y masón cubano, Víctor Muñoz Riera, miembro numerario de la logia Fe Masónica, de La Habana, acogió aquella iniciativa publicando en 1919 un artículo en el periódico El Mundo, titulado «Mi clavel blanco».

Dos años después, Muñoz fue electo concejal del Ayuntamiento de La Habana, oportunidad que aprovechó para presentar una moción proponiendo que se instituyera dicha conmemoración en el municipio de La Habana. La propuesta fue aprobada el 27 de abril de 1921.

Por su parte, el parlamentario a la Cámara de Representantes por la antigua provincia de Las Villas, Dr. Pastor del Rio, logró la aprobación por el Congreso de la República del Día de las Madres, el 7 de julio de 1927

Víctor Muñoz fue un popular y distinguido periodista a cuya iniciativa se debe la institución del Día de las Madres en nuestra patria. Este cubano idealista nació en la ciudad de La Habana el 1ro. de enero de 1873. Cursó estudios hasta el tercer año de Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana porque, al fallecer su padre, tuvo que asumir el sostenimiento de su familia.

A los 17 años embarcó hacia Florida, en donde se desempeñó como lector de tabaquería en las ciudades de Tampa y Cayo Hueso. Esta labor lo identificó con la causa por la Independencia de Cuba.

En Tampa comenzó su carrera periodística, colaborando en los periódicos Cuba, de Tampa, y Yara, de Cayo Hueso. Además, trabajó como traductor de inglés.

Terminada la guerra, regresó a Cuba casado con Esperanza Rodríguez. En la patria, trabajó como periodista en El Cubano y La Discusión. En 1901 comenzó a colaborar con el diario El Mundo, donde trabajó por más de veinte años.

Su fecunda labor periodística la continuó en Diario de la Marina, donde permaneció hasta su muerte, ocurrida en la ciudad de Nueva York el 25 de julio de 1922.

Su cadáver fue llevado a La Habana y tendido en el salón de sesiones del Ayuntamiento, donde el pueblo habanero le rindió su póstumo homenaje.

Sus restos se depositaron en el panteón de la Asociación de Reporteros de Cuba hasta que, en 1936, fueron trasladados a una bóveda construida con el aporte de las logias masónicas de La Habana, en un terreno donado por Monseñor Ruiz, entonces Arzobispo de la capital.

Cinco años más tarde, el Presidente de la Asociación de Reporteros, Lisandro Otero Masdeu, propuso revestir la bóveda de mármol, y de una escultura que inmortalizara el ideal de Muñoz: una madre con un niño en brazos. La obra se debe al artista Fernando Borda, y se inauguró el 10 de mayo de 1942.

Foto: Google
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