23 de julio de 2016

En el 50º Aniversario de la muerte de Montgomey Clift

 
En el 50ºAniversario de la muerte de
Montgomery Clift

Edward Montgomery Clift nació en Omaha, Nebraska, el 17 de octubre de 1920. Fue un actor estadounidense muy popular en las décadas de los años 50 y 60, candidato frecuente y no afortunado a los premios Óscar, Globos de Oro y Bafta.  
 
 Era hijo de Ethel Fogg (adoptada por la familia Fogg) y de William Brooks Clift, un banquero proveniente del Sur. Tenía una hermana melliza, llamada primero Roberta pero a la que después le cambiaron el nombre para llamarse Ethel como la madre, y un hermano mayor, Brooks.  

La historia de su madre, a la que llamaban "Sunny", marcó su infancia. Sunny había sido adoptada por los Fogg y supo a los 18 años que sus verdaderos padres eran Woodbury Blair y María Anderson. Los Blair y los Anderson eran acaudaladas familias entre los que se encontraban políticos y generales de la Guerra de Secesión. Sunny luchó toda su vida para que la reconocieran y educó a sus hijos para que fueran reconocidos.

Con su aparición en Broadway a los trece años, Montgomery Clift obtuvo resonado éxito en los escenarios, actuando allí durante diez años antes de viajar a Hollywood, donde debutó en 1948 coprotagonizando con John Wayne el “oeste” Río rojo.

En ese propio año 1948 Clift fue candidato a su primer Óscar  como mejor actor por su interpretación en The Search, pero no alcanzó el premio.   Desde entonces, asentaría un nuevo modelo de actor protagonista, sensible, emocional y con una belleza melancólica, «el tipo de hombre que una mujer querría cuidar», como algún cronista dijera. Su carrera estuvo repleta de éxitos interpretando muchos papeles nominados al Óscar y convirtiéndose en un ídolo por su presencia y atractivo.

Sus escenas de amor con Elizabeth Taylor en A place in the Sun (1961)   establecieron un nuevo estándar para el romance en el cine. Sus papeles en From here to the eternity (1953), donde interpreta al soldado de infantería Robert E. Lee Prewitt, y en The Young Lyons (1958) son considerados los más característicos de su carrera. Según parece, Clift rechazó los papeles protagonistas en Sunset Boulevard (1950) y East of Eden (1955).  

Clift  y Marlon Brando, que casualmente nació en la misma ciudad —Omaha, Nebraska— fueron conocidos popularmente en Hollywood como “los gemelos de oro”, por su rápido ascenso al estrellato.

El 12 de mayo de 1956, mientras filmaba Raintree County, su coche se empotró contra un poste de teléfono tras salir de una fiesta en casa de Elizabeth Taylor, coprotagonista de la película y una de sus mejores amigas desde que rodaron juntos “A place in the sun”.  Avisada del accidente, Elizabeth Taylor corrió hasta el lugar y salvó a Clift de morir ahogado extrayéndole dos dientes que se le habían clavado en la garganta. Clift fue sometido a cirugía plástica y fue ella quien evitó que la prensa molestara al actor durante su estancia en el hospital y que se lo fotografiase mientras su cara no fuera correctamente tratada y reconstruida. Volvió tras unas semanas para terminar la película. Ambas caras de Clift, antes y después, aparecen claramente en el filme.

Desde antes del accidente, Clift abusaba del alcohol y los calmantes, pero después de aquel percance siguió en una espiral de autodestrucción que se considera el «suicidio más largo vivido en Hollywood». Él y Liz Taylor, a quien llamaba Bessie Mae, fueron grandes amigos hasta su muerte.

En efecto, el accidente de coche aceleró el camino hacia su autodestrucción con el abuso de sustancias ilegales. En su primera película desde el accidente, Clift protagonizó Wild River (1960)  junto con Lee Remick, un filme incluido por su importancia en el Registro Nacional de los Estados Unidos.

También coprotagonizaría The Mistsfits (1961) de John Huston,    que resultaría ser la última película de Marilyn Monroe   y también la de Clark Gable.

Pero su estilo de vida  estaba arruinando su salud. La Compañía Universal   lo demandó en 1962 durante la grabación de Freud (Pasión secreta) por sus frecuentes ausencias. El caso se resolvió fuera de los juzgados y el éxito de taquilla de la película resultó beneficioso para ambas partes.

Clift recibiría una última nominación a los Óscar, esta vez como mejor actor de reparto en Judgment at Nuremberg (1961) de Stanley Kramer, por un papel de siete minutos. En el filme también participaban Spencer Tracy, Marlenee Dietrich, Maximilian Schell, Burt Lancaster y Judy Garland.   

El director Stanley Kramer escribiría después en sus memorias que Clift no conseguía recordar sus líneas a pesar de que sólo salía en una escena:

«Al final le dije “Mira, Monty, olvídate de las líneas. Tú estás en el estrado. El fiscal te dice algo y luego el abogado de la defensa te ataca con dureza, y tú echas un vistazo al guion y sueltas una palabra. Eso estará bien. Di lo que sea, en realidad no importa. Simplemente vuélvete hacia Tracy cuando quieras e improvisa algo. Estará bien porque eso mostrará la confusión de tu personaje”. “Monty” pareció calmarse. Nunca seguía el guion al pie de la letra, lo que dijera siempre encajaba perfectamente, y finalmente lo hizo tan bien como yo esperaba».

Montgomery Clift murió a los 45 años por complicaciones de salud debidas a su adicción al alcohol y a las drogas. Se encontraba en su apartamento de la calle 61, situado en el Upper East Side neoyorquino (conocido como el brownstone). Supuestamente, su asistente le oyó decir sus últimas palabras cuando lo llamó para que saliese de su habitación, preguntándole si quizá le gustaría ver “The Misfits”   en la televisión, a lo que Clift contestó con rotundidad: «No, en absoluto». Era un día como hoy, 23 de julio, pero de 1966. Fue enterrado en el cementerio Quaker, Prospect Park, Brooklyn.

A lo largo de su carrera cinematográfica, Montgomery Clift compartió protagonismo con los actores mas renombrados de su época y bajo la dirección de grandes realizadores como Howard Hawks, Zinemann, William Wyler, Hitchcock, Vittorio De Sicca, Mankievicz, John Huston… Fue nominado una vez al Óscar como mejor actor de reparto, y tres veces como mejor actor principal. Sin embargo, nunca tuvo la suerte de alcanzar una estatuilla. Ni tampoco los Globos de oro a los que estuvo nominado en varias oportunidades, ni los que concedía la prestigiosa British Academy of Film and Television Arts (Bafta) a los que también figuró como aspirante.

Simplemente, en el Paseo de la Fama de Hollywood ha quedado su estrella en el 6104 de Hollywood Boulevard.

Fuente: wikipedia.org

Séptimo Aniversario

 
 
¡Felicidades
Palmas Amigas!
 


LA PHILLIPS COLECTION DE WASHINGTON LLEGA A MADRID

Bailarinas en la barrra, Edgar Degas
La Phillips Collection de Washington
llega a Madrid
 
Hay coleccionistas y coleccionistas. Los hay que compran cuadros, como quien compra casas, coches o acciones en Bolsa. Es el caso de los nuevos magnates del Este y los Emiratos Árabes, especialmente, que parecen competir entre sí por ver quién bate el récord de la obra más cara del mercado. Y los hay que adquieren obras de arte por pura pasión.

A esta segunda especie –algo así como el cuerpo de élite del coleccionismo y el mecenazgo– pertenece el protagonista de esta historia, Duncan Phillips (1886-1966), quien logró amasar una de las mejores colecciones privadas del mundo, que depositó en el primer museo de arte moderno de Estados Unidos, la Phillips Collection de Washington.

Abrió sus puertas en 1921. Para él fue reveladora su visita al Prado en 1911. Desde entonces su sueño fue fundar «un Prado americano».

Una selección de 60 de las 4.000 obras que atesora en sus fondos ha viajado a Europa. Abrió plaza el Palacio de Exposiciones de Roma y, de la mano de la Obra Social «la Caixa», llegó a España: primero a Barcelona (fue un éxito rotundo con más de 200.000 visitantes) y ahora a Madrid –en 1988 el Reina Sofía mostró parte de esta colección– bajo el título «Impresionistas y modernos. Obras maestras de la Phillips Collection».

Más quilates que añadir al tesoro del Paseo del Arte de Madrid,  (Paseo del Prado) donde estos días lucen joyas tan rutilantes como El Bosco (Museo del Prado) y Caravaggio (Museo Tyssen). A ellos se suma una apabullante nómina de artistas que constituye una enciclopedia del arte moderno y de vanguardia de los últimos 170 años: de "Vista del lago de Nemi", pintado por Antoine-Félix Bosselier en 1811, a "La lección", de Philip Guston, de 1975.

Entre ambos, obras maestras como "La pequeña bañista", de Ingres (pintor francés al que el Prado dedicó recientemente una gran monográfica); el primer autorretrato de Cézanne adquirido por un museo norteamericano y una de sus cotizadísimas vistas de la Sainte-Victoire (la montaña que fue su auténtica musa y se convirtió en una obsesión vital); una de las últimas obras de Van Gogh ("Casa en Auvers") –seis semanas después de pintarla, se pegó un tiro en los campos de esta localidad, convertida hoy en lugar de peregrinación de sus admiradores–; un precioso Degas tardío (con dos de sus míticas bailarinas) y un Monet ("El camino de Vétheuil"), de cuya compra Mr. Phillips siempre estuvo muy orgulloso.

Pensaba que fue una de sus mejores adquisiciones. Junto a ellos, tres estupendos Picassos ("Corrida de toros", "Mujer con sombrero verde" y "La habitación" azul, obra maestra de este codiciado periodo cromático); una buena selección de pintura francesa (Bonnard, Vuillard, Braque, un Manet muy español...); lienzos de Matisse, Modigliani, Kandinsky, su amado Rothko... Y así hasta 44 referentes indiscutibles de la Historia del Arte, cuyas obras han sido distribuidas temáticamente por la comisaria, Susan Behrends Frank, en «seis conversaciones plásticas íntimas».

Duncan Phillips fue un pionero, un entusiasta del arte de su época, primero como crítico y, más tarde, como coleccionista. Confiaba en su instinto. Compraba lienzos de los artistas a los que admiraba, con quienes mantenía un diálogo apasionado (creía que le transformaban), aunque entonces fueran unos desconocidos (es el caso de Georgia O’Keeffe, presente en la muestra con una obra emblemática).

Tenía un buen ojo para descubrir nuevos talentos. Muchos acabaron siendo amigos suyos. Concebía su colección de arte como un laboratorio, un centro de experimentación, pero con vocación pública. Siempre quiso compartirla con el público. Alguien dijo que ir a la Phillips Collection era como ir a la iglesia. Así es, una experiencia religiosa.

«Impresionistas y modernos. Obras maestras de la Phillips Collection». CaixaForum Madrid. Paseo del Prado, 36. Horario: de lunes a domingo, de 10 a 20 horas. Hasta el 23 de octubre.
Reproducido de abc.es

22 de julio de 2016

Emplean obreros indios para la construcción de hoteles en Cuba

 
Emplean obreros indios
para la construcción de hoteles en Cuba

MIAMI, Estados Unidos.- El grupo constructor francés Bouygues está empleando actualmente a unos 200 obreros procedentes de la India para construir hoteles en Cuba, informa Reuters. La contratación de personal extranjero, prohibida en la isla comunista antes de la puesta en vigor de la más reciente Ley de Inversión Extranjera, fue confirmada por un vocero de la compañía gala.

Los indios están cobrando unos 1,600 dólares al mes. “Los trabajadores cubanos no son tan bien pagados, por lo que hay poca motivación” en ellos, dijo un diplomático de un país occidental que solicitó anonimato por cuestiones de protocolo. El salario de los empleados extranjeros “es más de diez veces lo que cobran los cubanos”, añadió la fuente citada por Reuters.

Si bien Bouyges planea traer más obreros extranjeros, de acuerdo a fuentes internas de la compañía, por lo pronto hay empleados de origen indio trabajando en el “Hotel Manzana”, en La Habana, así como en otro hotel de la capital. Otra instalación en Varadero también emplea obreros de la India para su construcción.

Es la primera vez que una firma foránea pasa por encima de la contratación de cubanos para emplear a extranjeros en masa. Actualmente el gobierno cubano se centra en la ampliación de la infraestructura hotelera de cara a un incremento notable del turismo, una de las principales fuentes de ingreso para el Estado. En tanto, más de 700 000 estadounidenses, un mercado aún cerrado para la isla caribeña, han visitado el país el último año.

Reproducido de Cubanet.org

21 de julio de 2016

Los 21 nuevos lugares Patrimonio de la Humanidad


Los 21 nuevos lugares
que ya son Patrimonio de la Humanidad

Más que una organización, la Unesco parece una guía de viajes por estas fechas. Coincidiendo con la reunión anual del Comité del Patrimonio Mundial, se dedica a enseñar al mundo lugares ocultos, alejados o cercanos, en peligro o conservados, pero todos con algo en común: son joyas dignas de ser valoradas y conservadas. Desde el 10 de julio al 20 de julio el Comité se ha reunido en Estambul para examinar 27 propuestas de las cuales 21 han sido aceptadas.

«Todos los viajes tienen destinos secretos sobre los que el viajero nada sabe», dijo Martin Buber, filósofo judío, pero con esta lista vamos a intentar acercar estos lugares casi irreales.
 
 
 
Paisaje cultural de arte rupestre
de Zuojiang Huashan, China

Se encuentra en la República Popular China. Formado por 38 sitios de arte rupestre con unos 1.900 dibujos bien conservados. Las pinturas rojas representan la vida y ritos del pueblo louyue durante el Período de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.) y la Dinastía Han Oriental (25-220). Los herederos de este pueblo son la minoría étnica zhuang. Este paisaje cultural está en la frontera suroriental de China, en un territorio de difícil acceso, que puede que sea el motivo de su buena 0conservación, pues las rocas están entre los 10 y los 130 metros por encima del río. Estas pinturas son hasta ahora el único testimonio de los louyue.
 

 

Sitio arqueológico Nalanda

Mahavihara, India


Sitio arqueológico Nalanda Mahavihara (universidad de Nalanda) en Nalanda, Bihar (India). Se encuentra al noreste de la India, en el estado de Bihar. Las ruinas son de un gran monasterio («mahavihara») que desarrolló su actividad desde el III a.C hasta el XIII d.C. Es un lugar muy importante en la historia de la India y en la del budismo, ya que parte de las enseñanzas del budismo tibetano emanan de la tradición de este templo. En su momento de apogeo llegó a acoger hasta 10.000 estudiantes (siglos II-III d.C).

Hay restos arquitectónicos como estupas, santuarios y edificios monacales y alguna obra de arte en estuco, piedra y metal.
(Continuará)
 Reproducido de abc.es

Le pasó como a Chacumbele, que él mismito se mató

José Ramón Chacón Vélez, Chacumbele

“ Le pasó como a Chacumbele,
que él mismito se mató”

Marlene María Pérez Mateo

Este si es un “camagüeyanismo” de cien por cien. Vale el término para decir que a la vieja comarca principeña le cabe la autoría de la frase y ser además la cuna de su protagonista.  

“Chacumbele' se apellidó en realidad Chacón Vélez y su nombre José Ramón. Aunque se le recuerda por una forma homófona y algo torcida de sus patronímicos.   Nació el 9 de noviembre del 1912, en Santa Cruz del Sur, Camagüey. El infortunio le acompañó muy tempranamente en la vida pues para comenzar fue huérfano, y debió su cuidado y educación a una tía, María Belén.

Con solo 14 años conoce la vida del circo y se enamora de la carpa como forma de vida y de sustento. Luego de sobrevivir al ciclón del 1932 cuyas ráfagas se ensañaron con su ciudad natal; comenzó sus andanzas como trapecistas en la Carpa de Santos y Artigas, como discípulos del polaco Boris Korchinsky, experto en artes circenses. Contrajo matrimonio con la judío húngara Iona quien trabajaba como equilibrista. El amor no le sonrió largamente a Chacón y fue desde la cuerda testigo de la fragante traición de su esposa de allí una caída accidental de graves consecuencias; le privó para siempre del desempeño de su profesión y modo de vida.

Vivió muy pobremente en La Habana, al abrigo de unos parientes y vendiendo flores en el Parque Central de La Habana. Su decepción amorosa, profesional y su debacle económica; lo llevaron a una muerte muy trágica y prematura.

 “Chacumbele” ha pasado a ser un sinónimo de auto construirse su propio infortunio; o ser autor de hechos contra la propia persona.

20 de julio de 2016

Wendy Guerra: «La Cuba que conocemos morirá con el último cubano que vivió la revolución»


Wendy Guerra:
«La Cuba que conocemos morirá con
el último cubano que vivió la revolución»

 

Hace meses que Cuba vive vestida de domingo. Pero de Domingo de Revolución, o al menos eso piensa la literata e intelectual cubana Wendy Guerra, que ha bautizado con este título su última novela. "Domingo es ese día en el que no sabes si acaba o empieza la semana, así estamos en Cuba", explica, en una incertidumbre ante el fin o el inicio de algo, quién sabe si de una nueva revolución.

Dicen que nadie es profeta en su tierra y más en el caso de Cuba. Un país donde hay que justificar absolutamente todo, incluso "el éxito y los sufrimientos", dice la escritora. Wendy Guerra lo sabe bien. Muchos de sus títulos literarios sufren uno de los castigos más grandes que se le puede imponer a un intelectual: la censura.  .

"Es una muestra más de todo lo que está pasando", dice. "Una guerra sin bombas que se terminará cuando los cubanos nos pongamos de acuerdo. Más allá de Fidel o Raúl".

El domingo particular de Wendy Guerra es un manual de supervivencia, una crónica que retrata un antes, pero también un después "para poder seguir viviendo en Cuba, para que ciertas cosas no pasen". Pero ante todo es un homenaje a todas aquellas generaciones de mujeres que, como ella, han sido aisladas por el regimen. "La historia interminable de una escritora cubana que durante seis décadas ha sido prohibida", dice; y que ha quedado mecanografiada en su personaje protagonista: Cleo, una pluma de fama internacional ignorada en su propio país y asfixiada por las intrigas políticas.

"Cleo es, ante todo, un cadáver exquisito", subraya Guerra, al que podríamos poner tantos apellidos como quisiéramos, incluido el suyo. Aunque de la larga lista de poetas, intelectuales, exiliadas o disidentes cubanas que han servido de inspiración al libro, dos escritoras –o, como cita Guerra "seres frágiles"- se elevan por encima de todas las demás. Dulce María Loynaz, premio Cervantes en 1992, y Albis Torres, su madre.

Y es que Cleo lleva mucho de ambas. Dulce María, al igual que la protagonista, pasó toda su vida escribiendo, encerrada en una mansión del barrio cubano de El Vedado. Allí escribió Últimos días de una casa, recuerda Guerra.

Arropada en su cuartel general repleto de porcelana de Sèvres, Dulce María Loynaz siente como Cleo la vigilancia, los micrófonos, la psicosis provocada por un régimen dictatorial que se deja sentir en la novela. Hasta convertirse en un ser aislado porque no era una persona comprendida dentro del mundo de la revolución.

"Recordemos que Fidel dijo: 'Dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada'", cita Guerra. Y en esa nada se perdieron todas aquellas personas que decidieron emprender un camino diferente, incluida Albis Torres. "Algunas se murieron antes de publicar, como fue el caso de mi madre. Cuando le llegó el tiempo para hacerlo era ya demasiado tarde, había perdido la memoria", por eso había que hacer este homenaje, evoca emocionada.

"Yo no creo en la prensa de mi país"

El nombre de Wendy Guerra se hizo conocido internacionalmente en el año 2006, cuando de la mano de la editora catalana Ana María Moix fue galardonada con el Premio Bruguera por la novela Todos se van (con Eduardo Mendoza como único jurado). Aunque sus inicios fueron líricos, ahora cultiva su papel como cronista de la actualidad cubana, quién sabe si con resignación ante la falta de independencia del periodismo cubano.

"Yo no creo en la prensa de mi país. Hay mucha doble moral en la prensa cubana: vives de una manera y cuentas otra realidad, no sé cuál. Vivir en un país y contar otro es una cosa terrible". Wendy forma parte de una generación de escritores que cultivan la autoficción. Hijos de la izquierda latinoamericana como Alejandro Zambra, Jorge Golpi o Guadalupe Nettel que no tienen miedo en nombrar las heridas  de "una sociedad que construyeron nuestros padres, pero que padecíamos los hijos". Y también las mujeres.

La mujer en Cuba puede haber disfrutado de algunas leyes para su liberación, pero no ha participado de esa política hecha por hombres, por barbudos, dice. "Puede que haya alguna en cargos ministeriales, pero mujeres líderes que dirijan el país, muy pocas".
 
Wendy Guerra sueña con que todos sus libros se publiquen en Cuba EFE

Pero tras más de medio siglo de aislamiento los cambios se empiezan a dejar sentir en Cuba. La novela, una narración en tiempo real, tiene espacio para comentar la apertura de relaciones entre Washington y La Habana tras 40 años de bloqueo. Solo el haber escuchado a Barack Obama con otro discurso, distinto a la voz oficial, es un gran paso. Pero Guerra no se atreve a poner una fecha que marque el devenir de un nuevo periodo histórico, tal vez una democracia. "Los cambios son lentos y de momento en Cuba la vida sigue igual, citando al filósofo Julio Iglesias", se ríe.

"El día que muera el último cubano que la empezó, la revolución se acabará"

De Wendy sorprende su amistad con Gabo y Silvio Rodríguez, que firma la foto de la autora de la solapa del libro. Y sorprende no tanto por sus compartidos vínculos artísticos, como por sus diferencias en cuanto a ideario político. Gabriel García Márquez, a quien cariñosamente Wendy dedica la novela, y Silvio Rodríguez son conocidos valedores del castrismo.

"Mi amistad con ellos es el único ensayo de democracia que he podido practicar en mi país porque son personas con una cabeza tan bien amueblada y abierta que ya me gustaría que mi nación se portara siempre de esta manera con todo el mundo". Ese ejemplo le lleva a propugnar una conversación entre los cubanos de todos los colores y tendencias: disidentes, exiliados o comprometidos fuertemente con la Revolución. "Yo me alquilo para conversar. Para conversar por Cuba", repite.

Los cambios son lentos y seguramente tardarán en llegar. Y más en una sociedad como la cubana que lleva la revolución en la sangre. "Las sociedades cambian cuando mueren las generaciones que han vivido los procesos históricos. Y este es un proceso que nos ha marcado a todos y que seguirá así hasta que muera el último cubano que vivió la Revolución".

Mientras tanto, Wendy Guerra seguirá viviendo en Cuba, aun sabiendo los problemas que le puede acarrear su pequeña revolución en forma de domingo. Y seguirá escribiendo temprano desde su casa de La Habana, en una incertidumbre ante el fin o el inicio de algo, quién sabe si de una nueva revolución

Publicado en eldiario.es
*Wendy Guerra acaba de presentar “Revolución de Domingobajo los auspicios del Centro Cultural Español de Miami.

19 de julio de 2016

La mala paga no deja madurar la Manzana de Gómez

 
La mala paga no deja madurar
la Manzana de Gómez

Pablo Pascual Méndez Piña  

Es perceptible el atraso en las obras de remodelación del popular edificio de la Manzana dee Gómez,  proyecto que construirá un lujoso hotel de cinco estrellas con una capacidad de 246 habitaciones. Ese inmueble, que engrosará el inventario del grupo turístico Gaviota S. A., debería ser inaugurado el próximo octubre, para luego ser administrado por Kempinski Hotels, una compañía suiza de alto prestigio internacional que ya adquirió los derechos de comercialización.

La inversión del hotel corre a cargo de la inmobiliaria ALMEST, entidad del consorcio militar GAESA que hace 28 meses confió la ejecución de la obra a las constructoras Unión de Construcciones Militares (UCM) y la francesa Bouyges Batiment International (BBI), mientras que los ingenieros y arquitectos de la Oficina del Historiador de la Ciudad acometieron el proyecto civil.

La tapia perimetral que obstaculiza la perspectiva de los transeúntes no impide evaluar que los únicos avances constructivos corresponden a las reparaciones en las fachadas exteriores, excepto la cara oeste —por la calle Zulueta— donde una malla protege a los obreros que laboran encaramados en una jungla de andamios.

La edificación de estilo ecléctico, con una hectárea de superficie y cinco pisos sobre el nivel de la calle, cuyas fachadas tanto interiores como exteriores están pobladas de vanos, arcos, cornisas, ménsulas, arcos y columnas entre otros elementos arquitectónicos —los cuales contribuyen a elevar el grado de dificultad de la restauración—, no justifican el incumplimiento del plazo de 31 meses para concluir las obras, término bastante conservador, acorde a las opiniones de especialistas.

Aunque las fachadas exteriores fueron pintadas, se respira cierto atropello en la organización de obra, puesto que aún se restaura parte de la albañilería sobre las superficies pintadas.  

Los revoques de los portales y los corredores en diagonal  no han sido rehechos, como los interiores de las habitaciones, que a través de algunos ventanales abiertos muestra pocos avances en la colocación de falsos techos, redes eléctricas y conductos de aire acondicionado.

A la pregunta de si el hotel podrá inaugurarse en octubre, Carlos Salabarría, un jefe de obra jubilado de 74 años, responde: "Ni poniéndose un motor en culo podrán terminarlo en fecha… Es evidente que esos muchachos no tienen experiencia", dice de los albañiles que laboran sobre los andamios. "No son ni media cuchara [albañil principiante]… Si el edificio fuera a inaugurarse en octubre, ya debería estar en la fase de acabado o  puesta en marcha…  A ese ritmo, y tirando por lo bajo, requerirá un año más de trabajos".

Falta de pagos, causa del retraso
Del dicharachero popular: "Cuando hay platanitos, el mono brinca", o sea, que cuando la paga es buena, la gente trabaja. Y, en los bajos salarios y estímulos radica el principal problema de los atrasos de la restauración de la Manzana de Gómez.

La UCM empleó un número importantes de soldados del Servicio Militar General (SMG) para las primeras labores de demolición y acarreo de escombros. Pero con los avances constructivos se ha visto obligada a contratar mano de obra calificada en las especialidades de albañilería, electricidad, plomería y otros, a quienes pagaría, según contrato, un monto cercano a los 500 CUP mensuales, más un estimulo que pudiera llegar a los 80 CUC.

Aunque los soldados del SMG están sujetos a la disciplina militar, se les estimula en moneda nacional y, de no estar conformes, están obligados a cumplir órdenes. Pero en el caso de los operarios (trabajadores civiles) —según fuentes que solicitaron el anonimato— hay innumerables quejas por incumplimientos de contratos y desde finales del 2015 se ha producido un éxodo de centenares de trabajadores calificados, a consecuencia del no pago de la estimulación de 80 CUC por parte de la BBI.  Tampoco la UCM paga el total de los 500 CUP pactados como sueldo, ni las condiciones anormales, ni la nocturnidad, luego de que fueran establecidos dos turnos de trabajo.

Los trabajadores seleccionados —en su mayoría provincianos que fueron investigados por sabuesos de la Contra Inteligencia Militar (CIM)— han sido albergados en centros con magníficas condiciones habitacionales, entre las que se destacan la buena comida y el aire acondicionado. También se les provee y exige utilizar los medios de protección para realizar sus labores. Condiciones estas que las constructoras extranjeras tienen que garantizar, so pena de ser multadas.

Lo chocante es que la constructora francesa BBI —acorde a informaciones halladas en internet— durante sus labores constructivas en Qatar pagaba inicialmente a los braseros reclutados un monto mensual de 8.000 riyales cataríes (unos 2.200 USD al cambio actual), con tendencia al aumento. Sin embargo, la mediación del Estado cubano en las licitaciones con empresas extranjeras reduce el salario o estimulación de los obreros nacionales al equivalente de 80 USD.

El éxodo de trabajadores civiles subordinados a militares no es problema único y exclusivo de la restauración de la Manzana de Gómez. Esta inconformidad ha hecho metástasis en otras instituciones como la ECUSE (empresa constructora de la corporación CIMEX), donde un grupo considerable de especialistas han solicitado sus bajas para laborar como cuentapropistas en las cooperativas de prestaciones de servicios, adonde reciben mejores remuneraciones. Desde entonces, las cadenas de tiendas en divisas controladas por los militares (TRD Caribe y CIMEX), tienen que contratar  trabajadores cuentapropistas para las remodelaciones y mantenimientos de sus establecimientos.

Los trabajadores civiles de las FAR tienen que someterse a fuertes exigencias, bajas remuneraciones y están desprotegidos, incluso por el sindicato que les representa, que está subordinado verticalmente  a la línea de mando. 

El estatus de los militares, a quienes el Estado les beneficia con viviendas, transporte, clubes recreativos, altos salarios y efectos electrodomésticos a precios hasta 30 veces inferiores a los costos que tienen que pagar los cubanos de a pie, hace que los trabajadores civiles de las FAR se sientan discriminados y movidos a abandonar sus empleos, para rocambolescamente finalizar trabajando en el sector particular.

Publicado originalmente en diariodecuba.com

18 de julio de 2016

Lo que aprendí después de jugar Pokémon 24 horas

 
Lo que aprendí
después de jugar Pokémon 24 horas

Francisco Miguel Espinosa,
El País, Madrid

Dicen que cuando algo es gratis, tú eres la mercancía y de lo primero que te avisa Pokémon Go tras descargártelo es que, va acceder a la cámara, la ubicación y el correo. Pero eso no nos importa porque ya se nos ha ido la cabeza con esta aplicación que te hace recorrer las calles mirando la pantalla del móvil, (aunque de todos modos si no miramos Pokémon Go, miraremos Instagram). Eso sí, no voy a negar que la aplicación me tiene envuelto en un aura desde primeras horas de la mañana.

Emoción. Aparece mi primer Pokémon: un Rattata cerca de mí. Pulso sobre el icono del bicho y salta desde los arbustos de la calle en la que paseo a mi perro. La cámara se activa y ahí está, invadiendo mi realidad. Me siento como dentro de una escena eliminada de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? con ese muñeco de dibujos animados. Comienzo a agitar el dedo sobre la pantalla. Lanzo la Poké Ball y fallo. Vuelvo a lanzar y ¡oh, no!, fallo. El Rattata debe de estar partiéndose de risa. Muevo el teléfono y el bicho se queda más o menos en el mismo sitio, dando saltitos y provocándome para que lo haga de nuevo mal.

En el lado superior derecho de la pantalla hay una pestaña que responde ante las siglas de RA. Se trata de la famosa realidad aumentada, ya saben, el Santo Grial de nuestra era. Ahora imáginense en el medievo enfocando con un supuesto teléfono a una condenada para saber si es o no una bruja. Estoy seguro de que habría habido una aplicación para ello.

Tras lanzar un par de Poké Balls, atrapo al dichoso Rattata y lo añado a mi Pokédex. La aplicación se bloquea tras un rato paseando bajo el sol de medio día, y a mi alrededor solo están los ojos atónitos de los transeúntes que me contemplan con cara de póker(mon). Arranco de nuevo y me dirijo al centro comercial que hay cerca de mi casa, resulta que el la app es ¡un gimnasio!.

Lamentablemente cuando llego, pulso sobre el icono y aparece el simpático profesor Oak, bien cachas, y me anuncia que tengo que alcanzar el nivel 5 para entrar a pelear, de modo que hasta dentro de un tiempo (dependiendo de mi enganche) no habrá opción de combatir, por lo que el ambiente se torna de nuevo pacífico. (Esto hace que me pique todavía más el gusanillo). Continúo caminando por la calle y recorriendo las fuentes, estaciones de tren y monumentos. Mi único cometido es no perder el ansia de cazarlos a todos y seguir el instinto Pokémon.

Ya es por la tarde, voy por el metro cazando Zubats y Ekans (murciélagos y serpientes Pokémon), veo como en los lugares oscuros aparecen Pokémon de cueva. A las afueras, solo de campo y algún que otro Meowth (el Pokémon que parece un gato) y que el centro de la capital está invadido por Pokémon pájaro y Mankeys. Algo que me llama la atención. Puede que la compañía nipona piense que en España somos algo chimpancés y ante los problemas (escuchad nuestro lema), ahuecamos el ala.

El día va llegando a su fin cuando llego a la plaza de Sol, punto de encuentro por antonomasia, y veo tanta gente con las miradas fijas en sus teléfonos que no puedo evitar pensar que todos estamos en el mismo mundo Pokémon. Parece buena idea subir hasta el Templo de Debod y con la excusa de que es una Poképarada, contemplar el atardecer (por supuesto, a través de la pantalla) y ver qué capturo por allí. Justo después, me pongo delante de una chica para tratar de cazar a otro. Ha sido divertido. Ella también lo estaba haciendo. ¿Se ligará con esto, verdad?.

Con este nuevo tipo de aplicación me he llevado un par de cosas, (además de lo de filtrear gracias a las Poké Balls), que tengo nostalgia de mi Game Boy Color; que mucha gente juega a Pokémon Go, muchísima, y que además, no son frikis ni Amos del Calabozo, sino chicas y chicos con aspecto de no ser devotos de engancharse a ningún juego. Nintendo ya sabía esto. Sabía que su realidad aumentada nos iba a tener a todos comiendo de la mano.

Todos estamos jugando a Pokémon Go porque su formato es novedoso. Aunque quizás, los que nos criamos con la primera generación de Pokémon perdamos el interés al cabo de un par de semanas por la cantidad desorbitada de bichos absurdos que hay ahora. Y probablemente, en un futuro inmediato, salvo los grupos que se organicen en equipos y se sientan el ‘Team Rocket’, Pokémon Go quedará simplemente para hacernos fotos con los Pokémon mientras tomamos unas cañas.

Después de todo el día con el móvil pegado a la mano, también me he dado cuenta de que la dichosa aplicación chupa una cantidad indecente de datos. Casi me echo a llorar cuando el Pokémon Gyarados me muestra el estado de la barra de carga. Ahora mismo me pregunto si compensa tanta nostalgia. Aunque bueno, ya se empieza a bromear con que Carmena, la alcaldesa de la Comunidad de Madrid, quiere poner un autobús exclusivo para recorrer las Pokeparadas. Asombroso. Porque queridos aficionados a Pokemon Go, ahora surgirá la moda en la que reunirte con los amigos ya no será quedar, sino Pokedadas. No será echarse unas risas, sino echar un torneo, y las zonas emblemáticas de tu ciudad no tendrá fama de ser culturales, sino de ser Gimnasios Pokémon.

Conclusión: si algo he aprendido capturando Pokémon durante mis horas diurnas y nocturnas es que, a todos nos mueve sentirnos niños otra vez. Por eso, quizás, los entrenadores Pokémon siempre eran niños. Por eso los adultos (El Team Rocket), nunca vencían. Por eso Nintendo puede convertir al mundo entero en un patio de recreo. Porque en el fondo, seguimos queriendo hacernos con todo.

Ya he agotado todas mis baterías externas e internas. El pokémon me avisa que es hora de dormer.