13 de noviembre de 2015

Oriana Fallaci y la masacre de París

 
Oriana Fallaci y la masacre de Paris

Antes de morir Oriana Fallaci, la escritora y periodista italiana, advirtió lo que Europa vive hoy. Y llegó tan lejos, contrariamente a sus deseos, que divisó el futuro nombre del viejo continente si las cosas siguen igual: Eurabia. Un neologismo que aseguraba que la cultura europea dejaría de ser porque la inmigración islámica predominaría hasta cambiar prácticamente todo por el número de adeptos a la religión musulmana.

La tildaron de extremista y murió triste víctima de un cáncer feroz en su Florencia natal. Su muerte fue tranquila, después de un largo sufrimiento, aunque sus advertencias no las escucharan en Paris, Berlín, Londres o Madrid. Y no la escuchan todavía a pesar que sobre las calles de ese continente se vacían, casi todos los días, varias barcazas con terroristas y alabarderos del islam.

Hoy, cuando el mundo asiste al duelo de Paris por una nueva masacre del terrorismo islámico, aquella intrépida activista italiana, olvidada sin necesidad o por conveniencia, asoma en el recuerdo diciéndoles a todos: lo advertí.  

Quien quiera derramar una lágrima por París y sus muertos que recuerde también a Oriana Fallaci que murió advirtiendo lo que ha ocurrido hoy. 

Reproducido del blog Voz de voces

12 de noviembre de 2015

Ortografía a cuentagotas


Una gota cada día

A ver / haber
Aunque a ver y haber se pronuncian de la misma forma, deben distinguirse adecuadamente en la escritura.

a ver
Se trata de la secuencia constituida por la preposición a y el infinitivo verbal ver:

Vete a ver qué nota te han puesto.
Los llevaron a ver los monumentos de la ciudad.  

Como expresión fija, presenta distintos valores y usos:     

·       En tono interrogativo, se emplea para solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo:

—Mira lo que he comprado.
—¿A ver?

·       Expresa, en general, expectación o interés por saber algo, y va normalmente seguida de una interrogativa indirecta:

A ver cuándo nos dan los resultados.

·       Se utiliza para llamar la atención del interlocutor antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo:

A ver, ¿has hecho lo que te dije?
A ver, trae el cuaderno.

·       Equivale a claro o naturalmente, como aceptación de algo que se considera inevitable:

—Pero ¿al final os vais?
—¡A ver! Si no lo hacemos, perdemos el dinero de la reserva.

·       Delante de una oración introducida por la conjunción si, expresa, bien expectación, curiosidad o interés, a veces en forma de reto; bien temor o sospecha; bien deseo o mandato:

¡A ver si adivinas lo que estoy pensando!
A ver si te caes.
A ver si eres más organizado de ahora en adelante.

En muchos de estos casos la secuencia a ver puede reemplazarse por veamos, lo que pone de manifiesto su relación con el verbo ver y no con el verbo haber:

A ver con quién aparece mañana en la fiesta [= Veamos con quién aparece mañana en la fiesta].

A ver si te atreves a decírselo a la cara [= Veamos si te atreves a decírselo a la cara].

haber
Puede ser un verbo o un sustantivo:

Como verbo, haber se usa como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación:

Haber venido antes.
Tiene que haber sucedido algo.
Sigo sin haber entendido lo que ha pasado.  

También se emplea como infinitivo del verbo impersonal que denota la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña:

Parece haber un chico esperándote en la puerta.
Tiene que haber muchas cosas en el frigorífico.

Como sustantivo, haber es masculino y significa, en general, ‘conjunto de bienes o caudales de una persona’:

Su haber era más bien escaso.  

Carmen Herrera: una centenaria artista cubana

 

Una artista cubana de éxito

a los 100 años:

Carmen Herrera
Daniela Sánchez Martelo
El País, Madrid

Trabó amistad con Jean Genet y Barnett Newman. Frecuentó los círculos artísticos de Josef Albers, Jean Arp, Willem de Kooning o Mark Rothko. Conoció a algunos de los grandes tótems de la creación del siglo XX en un apasionante periplo vital que la llevó a La Habana, París y Nueva York, sin dejar de pintar bajo el influjo de las vanguardias. Pero solo cuando cumplió 89 años vendió su primera obra de manera profesional. Hoy, con 100 años cumplidos el 31 de mayo, Carmen Herrera es una artista reconocida. Será objeto en 2016 de una retrospectiva en el nuevo Whitney Museum diseñado por Renzo Piano y sus cuadros cuelgan en algunos de los más importantes museos.

El éxito sobrevenido, sin embargo, no parece perturbar demasiado a esta creadora cubana nacida en La Habana que sigue levantándose temprano para trabajar en su loft de Manhattan en una rutina que solo rompe sobre las 11 de la mañana para tomarse un whisky —“scotch”, apostilla— o una copita de champán, al que se ha aficionado últimamente, comenta ella misma en una entrevista realizada por este periódico por teléfono y correo electrónico.

En todo caso, Herrera reconoce que el éxito ayuda a no perder el ímpetu para seguir pintando en una producción que atraviesa la “historia de la abstracción, la arquitectura, el minimalismo estadounidense y latinoamericano y el concretismo cubano”, explica Nicholas Logsdail, director de la galería Lisson, que acaba de exhibir sus cuadros en la feria londinense de Frieze. La galería de Logsdail estrenará el próximo año un nuevo espacio en la Gran Manzana con obras suyas. “A mí, francamente, lo que siempre me ha gustado es la línea recta”, matiza Herrera.
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“Lo primero que hago cuando me levanto es dar gracias a Dios porque tengo un día más para vivir y pintar”, explica. Trabaja hasta la hora de comer con su asistente ecuatoriano Manuel para ejecutar sus lienzos más grandes. Muchas veces también la acompaña su viejo amigo, el artista puertorriqueño Tony Bechara. Fue él, como presidente de la junta del neoyorquino Museo del Barrio, quien organizó la primera individual de Herrera en 1998.

Cinco años después, The New York Times definió su obra como “el último grito en la pintura”. Sus cuadros y su personalidad llamaron tanto la atención que la cineasta Alison Klayman le dedicó una película documental, 100 Years Show, estrenada este año.

Juventud desahogada
Herrera pudo vivir desahogadamente en su juventud gracias una pensión del Gobierno cubano por ser hija de un héroe nacional. Su padre, Antonio, luchó en la Guerra de la Independencia (1895-98) contra su propio progenitor, que era coronel del Ejército español. Más tarde, Antonio fundó el periódico El Mundo en La Habana, que sería clausurado por Fidel Castro. Su madre, Carmela, fue periodista y pionera del movimiento feminista de la isla caribeña. Su tío fue el cardenal Herrera Oria.

Su condición de mujer retrató su reconocimiento, sostiene Herrera: “Ser mujer y cubana no era ventajoso en tiempos pasados. Además, yo no era muy agresiva. Todo hay que medirlo por las normas de su época. Una tenía que acostumbrarse a eso, no solo en el arte, sino en todas las disciplinas”. ¿Y han cambiado las cosas? “Sí, drásticamente, para mejor. El cambio es lo único constante en la vida y el que no se dobla un poco se lo lleva la corriente”, comenta la creadora.

Cambió su vida cuando en 1939 conoció a su gran amor en La Habana, Jesse Loewenthal, con quien estuvo casada 61 años, hasta su muerte en el 2000. No tuvieron hijos. La joven pareja se marchó en 1948 a París y pasó allí cinco años, un periodo fundamental para el crecimiento artístico de la artista, que ya había vivido con anterioridad en la capital francesa. El resurgimiento en el París de la posguerra de la abstracción y del “arte degenerado”, como lo llamaban los nazis, la marcó definitivamente.

Conocer a Ella Fontanals-Cisneros, coleccionista cubana y fundadora del museo CIFO en Miami, también ayudó al reconocimiento. La coleccionista le compró a la artista, de entrada, nueve obras en 2002. En ese momento, Fontanals-Cisneros quiso donar una a la Tate Modern, que al principio no la quería recibir.
“Confíen en mí, esta señora va a tener éxito y ustedes no van a poder comprar su obra; me lo van a agradecer”, les dijo Cisneros, según su propio relato. La cotización de una obra de Herrera puede oscilar entre los 13.600 euros (15.000 dólares) y los 453.000 euros (medio millón de dólares). Sus cuadros forman parte de las colecciones del MoMA, Whitney, Walker Art Center, Smithsonian Museum, Museo del Barrio y Hirschorn Museum, además de la Tate Modern.

Admiradora de la arquitectura de El Escorial y de Zurbarán, revela que su secreto para llegar al siglo son la suerte, el destino y no pensar mucho en ello. En sus tiempos “el reconocimiento no era gran cosa; es sobre todo un fenómeno contemporáneo”, apunta. No habla de arte, solo le interesa producirlo, y hacer lo que le gusta: “Tengo una edad. Si no me puedo tomar un whisky cuando me da la gana, ¿cuándo me lo tomo?”, se pregunta risueña.

11 de noviembre de 2015

Editorial del Washington Post analiza fracaso de política de Obama hacia Cuba


Editorial de "The Washington Post"
analiza fracaso de la política 
de Obama hacia Cuba

Desde que se anunció el final del congelamiento de las relaciones EEUU-Cuba hace 11 meses, Obama ha aflojado el doble de las restricciones que había para los viajes y las inversiones en el país comunista, escribe The Washington Post en el editorial de hoy.

Gracias a eso, dice el diario, la llegada de turistas a la isla ha subido un 18% este año, y miles de millones de divisas frescas fluyen a la tesorería casi vacía de la decrépita dictadura caribeña.

La Casa Blanca ha enviado una avalancha inusitada de altos funcionarios a La Habana, entre ellos la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, y el subsecretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, quien hizo la corte al general que dirige el aparato de seguridad interna represiva de Raúl Castro.

En respuesta a esto, Castro no ha hecho prácticamente nada, aparte de reabrir la embajada de Cuba en Washington y permitir un acuerdo de telefonía móvil. Los alegatos repetidos de funcionarios estadounidenses para gestos mínimos en materia de Derechos Humanos, lo único que han logrado ha sido intensificar la represión a la oposición.

Según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, hubo al menos 1.093 detenciones políticas en octubre, el número más alto en 16 meses.

El general Castro ha rechazado inversiones de empresas estadounidenses y se han reducido dramáticamente las importaciones de Estados Unidos. En lugar de ello, los funcionarios comunistas cubanos están utilizando la perspectiva de un aumento en el comercio y la inversión con Estados Unidos como "carnada" para obtener verdaderas gangas en el comercio con otros países, según un informe del Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba.

Las importaciones de alimentos estadounidenses han bajado un 44% este año, mientras que las importaciones procedentes de China han aumentado un 76%.

Sorprendentemente, la Administración Obama parece feliz de aceptar esto. El último enviado de alto nivel, el asesor del Departamento de Estado, David Thorne, dijo a Reuters en La Habana la semana pasada: "Estamos muy satisfechos con la forma en la que los cubanos quieren hacer esto".

Al ser preguntado sobre la falta de progreso en materia de Derechos Humanos en Cuba, al funcionario no se le ocurrió otra cosa que decir que ocurre "al igual que en otras partes del mundo", y añadió alegremente Thorne: "no siempre los Derechos Humanos son las primeras cosas que tenemos que arreglar".

Con esa actitud por parte del Gobierno de Obama, no es extraño que los dictadores estén ganando, dice el diario estadounidense

Ortografía por cuentagotas

Una gota cada día

as / has / haz)

as
En la baraja o el dado de póquer, elemento marcado con una sola señal: el as de copas, el as de bastos. Persona que sobresale de manera notable en un ejercicio o profesión. Un as de la aviación.


has
Se trata de la forma correspondiente a la segunda persona del singular del presente de indicativo del verbo haber (yo he, tu/vos has, él ha, nosotros hemos, vosotros habéis, ellos/ustedes han), con el que se forman los tiempos compuestos de la conjugación. Así, la forma has, seguida del participio en -o del verbo que se está conjugando, da lugar a la segunda persona del singular del pretérito perfecto compuesto (o antepresente) del modo indicativo:
 Has llegado tarde
¿Has ido a ver a tu padre?

Esta forma se emplea además como segunda persona del singular de la perífrasis verbal  haber de + infinitivo, que denota obligación o necesidad y equivale a la más frecuente hoy tener que + infinitivo:

Has de estudiar más. [= Tienes que estudiar más].              
Has de saber que serás castigado. [= Tienes que saber que serás castigado].

haz
Como verbo, se trata de la forma de imperativo correspondiente al pronombre tú del verbo hacer: Haz lo que te digo o no te dejaré salir. Haz lo que tengas que hacer.

Como sustantivo, atado de mieses, lino, hierba, leña o cosas semejantes. También conjunto de partículas o rayos luminosos de un mismo origen: un haz de hierba, un haz de luz.   

10 de noviembre de 2015

¿Cuándo mataron a Lola?


¿Cuándo mataron a Lola?

Ciro Bianchi Ross
30 de abril de 2011

Se recicla de nuevo un correo electrónico sobre un conocido bolero-son, que constituye una de las mas populares leyendas musicales cubanas, sin ser realmente cubana. Ciro Bianchi Ross, periodista, escritor e investigador concienzudo que no se deja arrastrar por leyendas fantasiosas, nos deja un mejor recuento de la historia de Lola y su bolero. Y al igual que se desvirtúa la fecha del crimen, también puede sospecharse de los demás ingredientes de la historia tal como se cuenta, así como del supuesto comentario del Presidente Grau en un discurso official.

“Hay preguntas a las que puede responder cualquier cubano. ¿A qué hora mataron a Lola?, es una de ellas. Todos los que nacimos en esta Isla sabemos que el hecho ocurrió a las tres de la tarde. No se pregunte más. Porque a la hora de su muerte se constriñe todo lo que conocemos acerca del personaje… Nada podemos decir sobre Lola y, aunque sepamos la supuesta hora de su muerte, no llegaremos jamás a precisar la fecha en que la mataron….

Señala el envío que se trató de una prostituta a quien uno de sus amantes fulminó con una puñalada en el pecho. Agrega que el crimen en efecto ocurrió a las tres de la tarde de un día de 1948. Su autor fue un médico famoso que pensó que el incidente, dada la mala vida de la occisa, ocuparía apenas un par de párrafos en la crónica roja de los periódicos de entonces, sin saber que quedaría grabado para todos los tiempos. No podía imaginar el sujeto que el presidente Ramón Grau San Martín ya a fines de su mandato, que concluyó el 10 de octubre del año mencionado, iba a referirse al suceso en uno de sus discursos. Dice el mensaje que el mandatario interrumpió sus palabras, miró su reloj y anunció al auditorio que eran ya las tres de la tarde. Precisó: «La hora en que mataron a Lola».

Un relato lleno de imaginación si se quiere y hasta creíble. Pero no es cierto. Este escribidor no descarta que Lola fuese una prostituta...  pero un periodista, por su formación profesional, tiende a contrastar cuanta información allega. Es una manera de asegurar que no se irá «con la de trapo» si la publica. Sucede que cuando recibí el mensaje electrónico con la historia de Lola, historia que, por otra parte, estaba yo ya cansado de buscar sin éxito, me puse a darle vueltas al asunto y concluí que una de las maneras de confirmar la veracidad del relato era corroborando la fecha en que el bolero-son aludido se compuso.

Y aquí viene lo interesante. Lola se estrenó en Nueva York el 27 de noviembre de 1935, es decir, 13 años antes de lo que afirma el cuento que circula a través de Internet. Para remate, no la compuso un cubano, sino un puertorriqueño, Rafael Hernández.

Todo esto me lo contó el doctor Cristóbal Díaz Ayala, el destacado musicógrafo.  …Me dice Díaz Ayala en su respuesta:

«Lola es un bolero-son de Rafael Hernández, que grabó el cuarteto Machín en Nueva York, en noviembre 27 de 1935. No recuerdo que en alguna declaración Rafael aclarase si se refería a un hecho real, que pudo haber sucedido en Puerto Rico o en Cuba, donde también vivió, y más probable todavía en Nueva York o en México, donde vivió en fecha más cercana a su composición, porque la suponemos escrita muy cercana a la fecha de grabación, ya que para aquellos tiempos la necesidad perentoria no permitía “engavetar” las canciones».

 No para ahí la confusión. No son pocos los amantes de nuestra música que piensan que Rafael Hernández es un compositor cubano. Ocurre así, escriben Olavo Alén y Ana Victoria Casanova, no porque confundan simplemente el lugar de nacimiento de tan insigne músico, sino porque están convencidos de que muchas de sus composiciones llevan un sello de cubanía inconfundible.

Baste decir que Rafael Hernández no es solo el compositor de Lola, sino además, entre otras muchas, de Cachita, El cumbanchero, Capullito de alelí y Campanitas de cristal. La versión de Buche y pluma na’ma en la voz del Trío Matamoros fue el primer gran éxito del compositor boricua interpretado por músicos cubanos. Son piezas que todos en algún momento hemos tenido como creadas en la Isla…

Hernández vivió en La Habana entre 1919 y 1922. En esa época el compositor, nacido en 1896, trabajó como trombonista en la orquesta del teatro Fausto, de esta capital. Cuando regresó en 1939 era ya todo un maestro a quien intérpretes y compositores cubanos admiraban….

Rafael Hernández murió en San Juan, Puerto Rico, el 11 de diciembre de 1965.  

 

También entre los pucheros anda el Señor (IV)



También entre los pucheros
anda el Señor

Un recuento de la vida de Santa Teresa
y la cocina de su tiempo 

Serie-Documental
Canal 2 de la TVE 
Puede verse en Internet  “a la Carta”

Capítulo IV
emitido el sábado 7 de noviembre de 2015:

  Segovia
 y la receta del
Potaje carmelitano

 Pinchar este enlace:

Ortografía por cuentagotas


Una gota cada día

Echo, echa, echas…. / hecho, hecha, hechas….

Todas las formas del verbo echar, que significa a grandes rasgos tirar o depositar y “expulsar” se escriben sin “h”:
Siempre echo los papeles a la papelera.
Si echas más sal al guiso lo estropeas.
Hay que echar la carta al buzón.
Tienes suerte si no te echa de aquí ahora mismo.

El verbo echar también forma parte de la locución echar de menos, que significa “añorar”:
Te echo de menos
¿Me has echado de menos?

O de la locución echar a perder, que significa estropear:
Siempre lo echas todo a perder.

También de la perífrasis echar + un infinitivo, que indica el comienzo de la acción expresada por el infinitivo:
Siempre se echa a reír en el momento más inoportuno.
Casi me echo a llorar.
 
El verbo hacer
Aunque se pronuncian igual, las formas del verbo echar, que se escriben sin h, no deben confundirse con las formas hecho, hecha, hechas, del participio del verbo haber, que se escriben con h, al igual que el sustantivo masculino hecho (cosa que se hace o que sucede), tanto cuando se utiliza como tal, como cuando forma parte de la locución de hecho (efectivamente, en realidad):
¿Has hecho lo que te dije?
Aunque iba con prisa, dejó hecha la cama.
Ya están hechas las tortillas.
El hecho es que hemos solucionado el problema.
Quería olvidarla. De hecho, intenté no volver a verla.

De la página web de la RAE

9 de noviembre de 2015

Cien años de Hedy Lamarr

 
Cien años de Hedy Lamarr
Eduardo De Rivas

La vida de Hedy Lamarr bien habría valido como guion de una gran película, aunque fue ella quien las protagonizó. Considerada una de las grandes bellezas de la historia del cine, la actriz, nacida en la Viena del Imperio austrohúngaro, revolucionó el séptimo arte al protagonizar tanto el primer desnudo que se vio en la gran pantalla como el primer orgasmo en «Éxtasis».

Hedwing Eva Maria Kiesler, conocida más tarde como Hedy Lamarr, llego al mundo el 9 de noviembre de 1915 y este lunes se celebra el centenario de su nacimiento. Pocos podían imaginar que esta chica judía marcaría un punto de inflexión en el mundo del cine por culpa de un engaño. Con 16 años protagonizó «Éxtasis» con Gustav Machaty como director. El director la convenció para que rodase desnuda en lo alto de una colina, haciéndole pensar que casi no se le vería al estar colocadas las cámaras demasiado lejos, pero ella no contó con el zoom.

Aquella película la puso en el foco del arte y también le cambió su vida por completo. El filme, bastante polémico para la época, provocó que el empresario Friedrich Mandl se obsesionara con ella y utilizara su amistad con Hitler y Mussolini, a los que vendía armas, para obligar a sus padres a darla en matrimonio. Tal fue la obsesión de su nuevo marido -el primero de los seis que tendría Hedy Lamarr- que intentó retirar todas las copias que se habían distribuido de la película en la que su mujer salía desnuda. No lo consiguió, pero sí la obligó a llevar una vida de clausura en la que el único contacto con el exterior lo hacía cuando él la acompañaba.

Hedy Lamarr tuvo que dejar de lado su carrera cinematográfica. Enclaustrada en casa, como mera comparsa de un empresario que solo la permitía desnudarse cuando él estaba delante, como ella mismo contaba tiempo después, aunque el tiempo alejada del mundo exterior le permitió desarrollar su vena científica. Produndizó en la ingeniería y se aprovechó de los contactos de su marido para enterarse de los secretos de la industria armamentística del III Reich, algo que utilizó años más tarde cuando emigró a Estados Unidos para ganarse el apoyo de las autoridades.

Fue en 1937, después de conseguir huir de su marido. Durante meses estuvo organizando un plan de fuga con la complicidad de su asistenta, con la que mantenía una relación sentimental. Una compleja historia de amor que terminó con la actriz escapándose por la ventana de un restaurante y montándose en un coche con rumbo a París perseguida por los guardaespaldas de su marido.

La actriz dejaba atrás una vida casi de esclavitud y se abría ante sí una nueva en la que se reencontraría con el cine de Hollywood, previo paso por Londres y consiguiendo su billete a Estados Unidos vendiendo todas sus joyas. Llegó allí con el aval que se había ganado con sus cuatro películas en Alemania y con el apoyo de Louis B. Mayer, empresario de la Metro Goldwyn Mayer, quien la bautizó como Hedy Lamarr.

Empezó a destacar de nuevo en la gran pantalla, hizo cerca de 30 películas, aunque no tuvo un gran ojo a la hora de elegir sus papeles. Fue Dalila en "Sansón y Dalila",  a las órdenes de Cecil B. DeMille, aunque rechazó protagonizar "Casablanca" junto a Humprey Bogart. Lo hizo, en realidad, no porque el proyecto no le llamase la atención sino porque en esos años estaba muy involucrada en sus investigaciones científicas.

Comunicaciones inalámbricas

Consciente de los horrores del régimen nazi por su marido y por su condición de judía, cuando llegó a Estados Unidos colaboró con los aliados en facilitarles todos los secretos que conocía. Además, consideraba que su privilegiada mente podía ayudar en la lucha contra Hitler y empezó a trabajar en el desarrollo de tecnologías militares.

En colaboración con el compositor George Antheil, creó un sistema de comunicaciones secretas. Sabía que los gobiernos eran reacios a lanzar misiles teledirigidos por miedo a que los rivales interceptasen las señales, pero Hedy Lamarr encontró la forma de hacerlo posible. Se trataba de una versión inicial del salto de frecuencia que mezclaba la modulación de señales con el sistema de una pianola y que se utlilizó tiempo después para construir torpedos aunque solo cuando la patente había prescrito, por lo que la inventora no recibió un dólar por su obra.

La primera vez que se utilizó fue durante la crisis de los misiles de Cuba y también contribuyó en algunos mecanismos de la guerra de Vietnam. Años más tarde traspasaría las fronteras militares y con la irrupción masiva de la tecnología digital, su invento permitió implantar las redes Wifi.

ABC, Madrid

Paseos sobre ruinas


 
Paseos sobre ruinas

Orlando González Esteva

A la tristeza de ver a los habaneros andar entre ruinas y, a veces, sobre ellas, sucede la de saber que muchos ignoran su significación, el sentido y valor de esas edificaciones que alguna vez fueron testigos de hechos notables, orgullo de su época y hasta mirador a un futuro que sus habitantes y vecinos soñaron espléndido.

Nada le dicen esos escombros a buena parte de esa ciudadanía andariega porque nada de ellos se le dejó saber: lo que de alma tuvieron se ha desvanecido por culpa de la incuria o la naturaleza intrínsecamente depredadora del gobierno que desvirtúa el pasado del país, aunque hay piedras con alma si quien las recoge sabe quiénes se apoyaron en ellas, y hasta polvo vivo si se le empuña e interroga.

Los habaneros van y vienen entre esa devastación como los ejércitos vencidos, al replegarse, entre los cadáveres de los hombres que murieron durante la avanzada

La puerta deshecha, el muro agrietado, las persianas de madera podrida, las paredes despellejadas, los portales mugrientos, los palacetes convertidos en casas de vecindad, las habitaciones pobladas de barbacoas, los patios interiores empantanados, los cascotes que cubren las aceras, las fachadas pintarrajeadas de colores extravagantes, los balcones apuntalados, las calzadas rotas, ¿qué fueron antes de la debacle? Los reclamos de un presente feroz dan al traste con toda tentación de averiguarlo. Los habaneros van y vienen entre esa devastación como los ejércitos vencidos, al replegarse, entre los cadáveres de los hombres que murieron durante la avanzada, sólo que ignorantes, a diferencia de esos ejércitos, de la muerte que pisan y les rodea, entumecidos por la penuria y la desesperanza.

El otoño se pasea por el sur de la Florida, y el espectáculo de las hojas secas que cubren los patios interiores de algunas casas me ha recordado un poema japonés, y este poema, la suerte de esos habaneros que recorren su ciudad inadvertidos del oscuro esplendor* que huellan:

    No hay otra senda.
    Me resigno a pisar
    las hojas secas.
               Wasajo

El caminante, hipersensible a la fragilidad de las hojas caídas, renuente a acelerar su desintegración, a causarles mayor daño que el que ya han sufrido a manos del tiempo -acaso aún retengan un vestigio de vida-, ha buscado una alternativa a la ruta que hasta entonces seguía, la ha buscado para no destrozarlas, pero esa alternativa no existe, todo está cubierto de hojas, y si quiere llegar a su destino tendrá que caminar sobre ellas, oírlas crujir y deshacerse bajo sus pies. 

El verbo resignar es clave: revela el afán con el que este hombre ha intentado salvaguardarlas y la pesadumbre con la que, luego de darse por vencido, se apresta a caminar sobre ellas. Los cubanos deberíamos averiguar qué circunstancias promueven esa finura de espíritu y, apenas las que arrasan nuestro país desaparezcan, crearlas.

El espectáculo de los habaneros recorriendo más de un barrio maltrecho de su ciudad, comprensiblemente incapaces de reconocer la trascendencia del destrozo -porque en una sociedad vapuleada por la Historia sólo se prioriza la supervivencia-, y el espectáculo de las hojas que cubren los patios de Estados Unidos me han recordado un poema japonés; los tres, unos versos de Sylvia Plath, y estos versos, la inutilidad de mi texto: 

después de la plaga que ha asolado nuestra heredad,
¿qué ceremonia de palabras puede enmendar el estrago?

* El oscuro esplendor es el título de un libro de Eliseo Diego.

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