31 de octubre de 2009


Petra
La ciudad rosa

Ana Dolores García

La ciudad de Petra existía ya mucho antes del advenimiento de la Edad Moderna. Lo que queda de ella está localizado muy cerca del Mar Muerto, en el actual territorio de Jordania. Su nombre procede del griego y significa “piedra”.

Primeramente fue asentamiento de los edomitas, que le dieron a la ciudad su primer nombre “Edom” y que aparecen mencionados varias veces en el Antiguo Testamento como enemigos de Israel, hasta que fueron desalojados de la ciudad por los natabeos, pueblo nómada árabe de astutos comerciantes. La ciudad estaba enclavada en la encrucijada de importantes rutas comerciales transitadas por continuas caravanas entre Damasco (hoy Siria) y la península Arábica, las que debían pagar en mercancía a los natabeos por el uso de esas rutas.

Lo que se admira hoy en Petra es la huella que dejaron pueblos posteriores y, sobre todo, el bello color de sus piedras, que ha dotado a estas ruinas de una belleza increíble que le ha valido el nombre de “la ciudad rosa”.

Los romanos, en su continua expansión, ocuparon Petra en el año 64 aC. Tres siglos después Constantino creo el Imperio Romano de Oriente, en el que se incluyó a Petra y a toda su región, que conservaron su importancia. Petra llegó a ser sede de una arquidiócesis bizantina. Se demolieron edificios antiguos y en su lugar se levantaron espléndidas construcciones e iglesias de estilos greco-romano y bizantino.

Dos terribles terremotos determinaron el ocaso de Petra. Uno en el año 363 destruyó gran parte de la ciudad, del cual sólo se pudo recuperar parcialmente. El segundo terremoto ocurrió en el año 551 y fue aún más fuerte que el primero. La acción demoledora de esos dos sismos, unida a la disminución del habitual tráfico comercial de las caravanas, fueron causa de la desaparición de la ciudad. Sus ruinas fueron quedando en el olvido durante diecisiete siglos hasta que en la Edad Media comenzó a ser redescubierta.

A partir de entonces se iniciaron las excavaciones y fueron aflorando tumbas y paredes de edificios. Entre los mejor conservados, labrados en la misma roca del valle, están los conocidos edificios de “La Tesorería” y el “Templo de los Leones Alados”. Otra de las majestuosas construcciones es el Ed-Deir, que podemos traducir como el Monasterio. Se puede transitar también entre imponentes farallones a través de una calle pavimentada que fue el “cardo máximo”, la vía principal de Petra durante la dominación romana.

Petra fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1965 y el escenario natural para muchas escenas exteriores de la película “Indiana Jones y la Última Cruzada”, (1989).

Ana Dolores García, 2007
Foto: Google
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