16 de octubre de 2009


Los Puentes

Dulce María Loynaz

Yo vi un puente cordial tenderse generoso
De una roca erizada a otra erizada roca,
Sobre un abismo negro, profundo y misterioso
Que se abría en la tierra como una inmensa boca.

Yo vi otro puente bueno unir las dos orillas
De un río turbio y hondo, cuyas aguas cambiantes
Arrastraban con furia las frágiles barquillas
Que chocaban rompiéndose en las rocas distantes.

Yo vi también tendido otro elevado puente
que casi se ocultaba entre nubes hurañas,
¡Y su dorso armonioso unía triunfalmente,
En un glorioso gesto, dos cumbres de montañas..!

Puentes, puentes cordiales… Vuestra curva atrevida
Une rocas, montañas, riberas sin temor,
¿Y que aún sobre el abismo tan hondo de la vida,
Para todas las almas no haya un puente de amor…!

Dulce María Loynaz, (1902-1997) poetisa cubana ganadora del Premio Cervantes en 1992.

«Dulce como su nombre, esta mujer que fue un orgullo nacional antes el castrismo, y que lo es ahora para sus compatriotas –los que son libres fuera de Cuba y los que sueñan con la libertad dentro de ella- acaso nunca pensó que los puentes alejandrinos que un día lanzó al aire, retornarían cordiales a ella en sus últimos años. Sí, la vida es un ‘abismo hondo’ y Dulce María Loynaz no pudo decirlo, pero ella vio como el odio fructificó sus espinas negras en la patria que fue cuna y tumba de José Martí. Y aunque ‘para todas las almas no haya un puente de amor’, para ella sí los hubo, porque con versos sensiblemente cálidos supo edificar puentes de comprensión y ternura.» Luis Mario

Foto: Google

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