9 de octubre de 2009

LA CAMPANA DE LA DEMAJAGUA, POEMA DE LUIS MARIO

La campana de La Demajagua
Era una vieja campana

hecha de bronce bruñido,
que voceaba su tañido
para la colonia hispana.
El bronce cada mañana
llamaba al agricultor,
y el eco madrugador
era sal derretidora
que saludaba a la aurora
sobre un charco de sudor.

Y cuando Carlos Manuel
robó al badajo sus notas,
tres docenas de patriotas
se levantaron con él.
Y ya la campana fiel
no estaba a la zafra atenta,
sino a la patria irredenta
sujeta a un poder extraño,
el décimo mes de un año
que presagiaba tormenta.

Y aquella campana, así,
transformó a «La Demajagua»
y del trapiche hizo fragua
para fundir al mambí.
La chispa surgió de allí
a la luz de un sol naciente.
Y el extranjero inclemente
tronó en denuestos protervos
ante un puñado de ciervos
y un abogado valiente.

Hoy la campana es adorno
de demagogia y poder,

por lo heroico de un ayer
y un presente de bochorno.
La ignominia crece en torno
y la opresión la acibara,
pero el bronce se prepara
en su silencio contrito
para repetir un grito
redentor, como el de Yara.

Luis Mario

Luis Mario, poeta cubano radicado en Miami. Nació en Quivicán, provincia de La Habana. Es profesor de Periodismo en la Universidad de Miami y Jefe de Redacción del Diario «Las Américas». Miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Ha publicado doce libros en verso y prosa.

Foto: Google
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