9 de octubre de 2009


El ejemplo de Australia

Kevin Rudd,
Primer Ministro de Australia

A los musulmanes que quieren vivir bajo la ley Islámica Sharia se les dijo [hace pocos meses] que se vayan de Australia, cuyo gobierno ha emprendido un campaña contra los radicales en un esfuerzo para evitar potenciales ataques terroristas.

Tambien Rudd enojó a algunos musulmanes Australianos cuando declaró que él está de acuerdo que las agencias de inteligencia monitoreen las mezquitas de la nación. Citamos:

«Son los inmigrantes, no los australianos, los que deben adaptarse. O lo toman o lo dejan. Estoy cansado de que esta nación tenga que preocuparse si estamos ofendiendo a alguien o a su cultura. Desde los ataques terroristas en Bali, estamos experimentando un reavivamiento del patriotismo en la mayoría de los Australianos.

Nuestra cultura se ha ido desarrollando a través de dos siglos de luchas, tribulaciones y victorias por parte de millones de hombres y mujeres que buscaban libertad.

Hablamos principalmente inglés, no libanés, árabe, chino , japonés, ruso, español o cualquier otro idioma. De modo que si usted quiere formar parte de nuestra sociedad, aprenda nuestro idioma.

La mayoría de los australianos creen en Dios. Esto no es una posición cristiana, política o de la extrema derecha. Esto en un hecho, porque hombres y mujeres cristianos, de principios cristianos, fundaron esta nación. Esto es históricamente comprobable. Y es ciertamente apropiado que esto aparezca en las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende a usted, sugiero que considere vivir en otra parte del mundo, porque Dios es parte de nuestra cultura.

Aceptamos sus creencias y sin preguntar por qué. Todo lo que pedimos es que usted acepte las nuestras y viva en armonía y disfrute en paz con nosotros.

"Este es nuestro país, nuestra tierra y nuestro estilo de vida y le daremos todas las oportunidades para disfrutar todo esto. Pero después que termine de quejarse, murmurar y criticar nuestra bandera, nuestro juramento patriótico, nuestras creencias cristianas o nuestro estilo de vida, le animamos a que aproveche otra de nuestras grandes libertades australianas: el derecho de irse.

Si usted no está contento aquí, entonces váyase. Nosotros no le obligamos a venir aquí. Usted pidió venir aquí. De modo que acepte el país que usted aceptó voluntariamente.»

Colaboración de José T. Castellanos
Foto: Google

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