2 de octubre de 2011

REFLEXIÓN: EL DOMINGO DE LA VIÑA DEL AMOR




El domingo de la viña del amor

Que no sea cruel contigo, Señor.
Que reflexione si en lo más hondo de mí
brota la maldad o la bondad,
abunda la alegría o la tristeza,
el deseo de venganza o el ofrecimiento de misericordia.

Que recapacite siempre, Señor,
sobre si soy siervo o dueño.

Que nunca, más allá de darte gloria,
me quede con aquello que no me corresponde:
que en lo tuyo sea siempre dócil y pronto,
que en lo mío nunca pretenda mi interés;
que en lo tuyo actúe con diligencia y verdad
que en lo mío sea siempre transparente;
que en lo tuyo sea auténtico y noble
que en lo mío, no fabrique mi propio “yo”

Hazme comprender que, lo que Tú me das,
no es mío…sino totalmente tuyo.
Que a Ti, junto conmigo mismo, ha de volver todo.
Que ante Ti, con lo bueno y lo malo,
he de dar cuentas de lo mucho o poco trabajado.
Que por Ti, he de ser cepa y sarmiento.

Que no viva como si Tú no existieras.
Que no se cumpla mi voluntad, sino la tuya.
Que no  avance por mi camino, sino por tu senda.
Que no descalifique a los que me rodean, sino que los comprenda.
Que no trabaje para mi causa...sino siempre para Ti, para lo tuyo,
contigo y contigo, con lo tuyo y para tu Reino.

Javier Leoz, Betania.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario