7 de junio de 2011

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 Nueva York, en el siglo XIX. (Ap)

El sueño americano 
lo inventó un holandés

 Por Laura Fernández

 Rusell Shorto, norteamericano de familia italiana, trabajaba para 'The New York Times' y estaba harto de salir a la calle en busca de historias. "Me di cuenta de que todos hacíamos lo mismo, sin darnos cuenta de que teníamos una, la más importante de todas, justo bajo nuestros pies", dice. En la tierra que pisó un día Henry Hudson y que una pequeña colonia de ambiciosos comerciantes de pieles holandeses compró a los indios por 24 dólares: la historia de la fundación de Nueva York, antes Nueva Amsterdam. Así fue como nació 'Manhattan. La historia secreta de Nueva York', un repaso, con aspecto de novela de aventuras, a la época en la que nació la metrópolis más admirada del mundo.

"La Nueva York holandesa reprodujo la forma de vivir en la Holanda de la época. La mezcla de culturas y el libre comercio fueron los dos principales valores que exportaron los holandeses a su nueva colonia. Siempre se ha creído que en la fundación de América, el puritanismo inglés predominó, pero no es del todo cierto, porque antes estuvieron los holandeses y lo que ellos nos trajeron fue libertad y tolerancia, conceptos que hoy en día están en peligro", asegura Shorto, que actualmente vive en Amsterdam y la considera "una Nueva York pequeñita".

'Recordando lo mal que los españoles se lo habían hecho pasar por culpa de la Inquisición, decidieron que todo el mundo debía ser libre de decidir en quién debía creer', dice el autor.

Nueva Amsterdam se aglutinaba en lo que hoy en día es el distrito financiero de Nueva York, y todo, según el autor de este apasionante ensayo, sigue en su sitio, de tal forma que "si te paseas con un mapa del siglo XVII por la zona de Wall Street aún puedes imaginar dónde vivía cada uno de los protagonistas de la historia". "Los holandeses lo anotaban todo, y de forma muy estricta, así que tenemos multitud de documentos que reflejan a la perfección todo lo que pasó durante aquellos años", cuenta el escritor, que incluso ha encontrado anotaciones de prostitutas que literalmente 'medían' a sus clientes.

"Al llegar los ingleses, cambiaron el idioma, pero poco más. Todo funcionaba tan bien que la estructura social y política se quedó tal cual. Los holandeses encontraron la manera de que todo resultase más barato si pasaba por Nueva York, y así, la ciudad, se convirtió en el centro de todo lo que tenía que ver con el país", asegura Shorto.

Libertad y tolerancia
El escritor está convencido de que siempre se ha creído que el sueño americano, el querer llegar más lejos de lo que han llegado tus padres, era americano por el hecho de que no tenía nada que ver con la cultura europea, pero en realidad "está basado en la libertad y la tolerancia" que los holandeses imprimieron a su Nueva Amsterdam, "algo que luego, con las olas migratorias de dos siglos después, se fue extendiendo por el resto del territorio americano, pero que, en realidad, venía de aquellos primeros colonos holandeses", considera.

El interés de Shorto por el siglo XVII (es autor de 'Los huesos de Descartes', libro que analiza la importancia que las ideas que surgieron en el XVII tendrían un siglo después en la explosión de la Ilustración) no va a detenerse. "Estoy convencido de que muchas de las cosas que hoy en día damos por sentadas y que forman parte de nuestra sociedad, como el libre comercio sin ir más lejos, surgieron en el siglo XVII, un siglo apasionante y a menudo olvidado", dice.

Actualmente, trabaja en un ensayo sobre la ciudad de Amsterdam en esa misma época. ¿Y siguen vivas las raíces holandesas en Nueva York? "En el estado de Nueva York, sí. Por ejemplo, en Albany siguen hablando holandés, pero es un holandés antiguo, y hay incluso una población que se llama Amsterda", responde.

"Lo curioso es que la tolerancia que surgió en Holanda en el siglo XVI lo hizo contra la España de la época. Holanda había estado bajo dominio español, y cuando logró liberarse e instaurar una República, recordando lo mal que los españoles se lo habían hecho pasar por culpa de la Inquisición, decidieron que todo el mundo debía ser libre de decidir en quién debía creer. Y así surgió la tolerancia en Holanda", cuenta el escritor y periodista, que ya ha vendido los derechos del libro al cine.

De hacerse una película con tan exhaustivo ensayo, dice Shorto que podría tratarse de "una precuela de "Gangs of New York",  de Scorsese, porque habla de lo que ocurría 150 años antes".

Reproducido de El Mundo, Madrid.

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