28 de febrero de 2011



ACLARACIÓN NECESARIA
sobre “La entrañable relación entre Carlos Manuel de Céspedes y el negrito Simón”.

Por Ana Dolores García

En la edición del pasado domingo 27 de febrero, esta Gaceta se hizo eco de una historia referente a un niño esclavo en la hacienda del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, y la relación afectiva que se estableció ente ambos.

Según información recibida, dicha historia forma parte de un libro a publicar por la Editorial Pave, Miranda SA (¿Australia?)  que ha de aparecer a finales del presente año, titulado “El Eterno Tañer de las Campanas de la Demajagua”.  Como autora se menciona a Marucha Caramangiata. De la procedencia del relato se hizo constancia al publicarlo, tal como es costumbre en los artículos que aparecen en esta Gaceta.

De igual modo me ha llegado un comentario en el que se califica dicho relato como fábula inexistente porque, a juicio de quien lo envía, Carlos Manuel de Céspedes sólo tuvo una hija (Gloria de los Dolores) nacida en 1871, con su segunda esposa Ana de Quesada Loynaz.

En efecto, Céspedes casó con Ana de Quesada Loynaz, (hermana del también patriota Manuel de Quesada Loynaz) en el año 1869.  Pero es necesario hacer la pertinente aclaración de que se había casado con anterioridad en el año 1839 con su doble prima hermana  María del Carmen de Céspedes y Castillo, con la que tuvo tres hijos, María del Carmen, Carlos Manuel y Oscar, todos ellos apellidados de Céspedes y de Céspedes.

Fallecida esta su primera esposa en enero de 1868, víctima de la tuberculosis, Céspedes contrajo nuevamente matrimonio el 4 de noviembre de 1869, esta vez con Ana de Quesada, de cuya unión nació su  otra hija Gloria de los Dolores.

Hecha la aclaración sobre la existencia real de uno de los personajes citados en esta historia, sólo me cabe agregar que desconozco la veracidad de la anécdota que se relata, y mucho menos  de los detalles con los que su autora la ha adornado.

Sin embargo el hecho en sí no es de extrañar, ya que en la época era común el empleo de nodrizas para alimentar niños recién nacidos cuando a causa de la pobre salud de su progenitora no era posible criarlos con leche materna.

Esta aclaración la ilustra foto obtenida de Google Images, que representa una reunión en  París en 1843, en la que aparecen María del Carmen de Céspedes, de pie junto a Domingo del Monte y Carlos Manuel de Céspedes, y, sentadas, Gertrudis Gómez de Avellaneda y Rosa Aldama. A la derecha, tocando el cello y poco visible, Miguel Aldama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario