3 de marzo de 2011

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BONIFACIO BYRNE

Bonifacio Byrne nació en Matanzas, Cuba, el 3 de marzo de 1861 y murió en esa misma ciudad el 5 de julio de 1936 .  

Después de un período juvenil de iniciación en la poesía modernista, se convirtió, a partir de 1896, en el intérprete de los entusiasmos y agonías de su pueblo en la lucha por su independencia de la corona española.

Desde la adolescencia tuvo inclinación por la literatura. En 1890 fundó los periódicos La Mañana y La Juventud Liberal y publicó su primer libro de versos en 1893.  

Pocos años más tarde, en 1896,   tuvo que emigrar a los Estados Unidos  al publicar sus sonetos en ocasión del fusilamiento de Domingo Mújica. En el exilio se dedicó a labores separatistas y fundó en Tampa   el Club Revolucionario, del cual fue secretario.

Durante su estancia en esa ciudad floridana  trabajó como lector de tabaquerías y colaboró en Patria, El Porvenir y en El Expedicionario.

Regresó a Cuba en 1899.   Durante el período republicano fue secretario del Gobierno Provincial de Matanzas y de la Superintendencia Provincial de Escuelas. En 1909   fundó el periódico El Yucayo,  y asimismo  colaboró en otras publicaciones locales.   Fue declarado Hijo Eminente de Matanzas en 1915.   Ese mismo año se trasladó a Nueva York   para reponer su quebrantada salud. Obtuvo galardones poéticos en los Juegos Florales de Sancti Spiritus en 1916 y Matanzas en 1934. Fue miembro fundador del Grupo Índice (1935) y Socio Correspondiente de la Academia Nacional de Artes y Letras.

Un gran número de sus composiciones poéticas quedaron sin ser publicadas o agrupadas en una bien merecida antología. Raimundo Lazo lo llama «el último poeta patriótico de los tiempos coloniales». A pesar de la indiscutibe calidad de sus múltiples poemas, el más conocido de ellos, tal vez por su fibra patriótica, es el dedicado a la Bandera Cubana, que se transcribe a continuación: 

Mi Bandera

Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!
¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste... !
Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!
En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario
de los pobres guerreros difuntos.
Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!
En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve...
¿No la veís? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuando más solitaria.
Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.
Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.
Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día...
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!...

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