13 de octubre de 2010


MIAMI
- (A don Vicente Valcárcel) -

Ernesto Montaner

Miami, a tu tierra un día
-con mi herida que no cierra-
vine buscando en tu tierra
lo que faltaba en la mía.
Y si no encontré alegría
ni en tus iglesias campanas
anunciando las mañanas
que el sol de blanco las viste,
es que te encontré muy triste
sin parques y sin ventanas.

A tu rígida belleza
de ciudad que se improvisa
le di la mayor sonrisa
que broto de mi tristeza.
Mas, al pisar con firmeza
el suelo de la amistad,
hallé en tu hospitalidad
para mi dolor sin nombre,
que no es extranjero un hombre
en tierras de libertad.

Las calles que ayer me fueron
ajenas, sobre una herida
forman parte de mi vida
sobre los años que huyeron.
Muchos inviernos cayeron
las hojas de la arboleda,
y hay un amor que se enreda
por encima d una llaga.
Que amor con amor se paga
y de amor es mi moneda.

Me iré de aquí, no sé cuándo,
pero sí sé que me iré.
Nunca he perdido la fe
y sé que me iré llorando.
Ya en Cuba libre, evocando
un pasado que viví,
Miami, serás en mí
como un dolor que se aferra:
¡En ti lloré por mi tierra
y allá lloraré por ti!

Ernesto Montaner

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