23 de mayo de 2010

Justificar a ambos lados
José de Espronceda,
el rebelde

José de Espronceda Delgado nació el 25 de marzo de 1808 en un lugar situado cerca de Almendralejo (Badajoz) llamado Pajares de la Vega, perteneciente a la región autónoma de Extremadura (España). Le fueron impuestos los nombres de José Ignacio Javier Oriol Encarnación. Su padre, Juan José Camilo de Espronceda y Pimentel, militar. Su madre, María del Carmen Delgado y Lara. Espronceda tuvo tres hermanos más, pero murieron al poco tiempo de nacer.

El mismo año de su nacimiento, España sufrió la invasión del ejército francés al mando del emperador Napoleón, y se desencadenó la llamada Guerra de la Independencia. Durante sus primeros años de vida, Espronceda experimentó el peregrinaje con su familia, al compás de las vicisitudes de la campaña bélica, empapando sus ojos infantiles de las grandes miserias y las efímeras glorias que trae una guerra.

Hacia 1820 la familia de Espronceda se trasladó a Madrid. Al año siguiente se le concedió una plaza en la Academia de Artillería de Segovia, a petición de su padre, plaza que él nunca llegó a ocupar pues estudiaba humanidades en el colegio de San Mateo, bajo la dirección de don Alberto Lista, gran poeta romántico, lo que muy probablemente influyó en él para decidir su inclinación hacia el estudio de las letras y hacia la ideología liberal.

En 1823 es ejecutado en la horca el militar liberal Rafael de Riego y Núñez por el régimen de la monarquía absolutista regida por Fernando VII, suceso que fue presenciado por el joven Espronceda. A los quince años, Espronceda fundó con otros jóvenes una sociedad masónico-patriótica llamada «Los Numantinos» y él fue su presidente. Cuando el régimen absolutista descubrió la existencia de esta célula secreta, que se reunían en el sótano de una céntrica calle madrileña, encarceló a todos sus miembros.

Espronceda fue condenado a cinco años de reclusión en un convento-prisión de Guadalajara, pero a las pocas semanas y por influencia de su padre, que ejercía de coronel, fue absuelto. En aquel convento-prisión fue donde empezó a escribir el poema épico "El Pelayo", de corte clásico.

En 1826 emprenió viaje a Lisboa desde Gibraltar, -colonia inglesa del sur de Andalucía-, que por aquellos años reunía a gran cantidad de liberales españoles.

En la capital portuguesa, Espronceda conoció a una joven de 16 años llamada Teresa Mancha, hija de un militar español emigrado a Lisboa por sus ideas liberales. A finales de 1827 Espronceda salió para Inglaterra, país donde existía un gran número de emigrados españoles.

Tambíen salió para dicho país el militar Mancha con toda su familia. De allí partiría para Holanda y al poco tiempo hacia París, donde posiblemente combatió en las barricadas de la revolución de julio de 1830, uno de cuyos triunfos fue destronar a la monarquía absolutista de los Borbones. De aquello saldría el primer monarca liberal-burgués, Luis Felipe de Orleans.

De allí, el poeta intentó pasar a España con una columna de liberales al mando del guerrillero "Chapalangarra". Fracasaron totalmente en el intento y nuestro poeta volvió a París. De allí, en 1831 se trasladó a Londres, donde la familia Mancha llevaba una vida de honrada miseria. Cuando Espronceda regresó a Londres, la situación de estrechez había conducido a Teresa a casarse con Gregorio del Bayo, rico comerciante vizcaíno-español establecido en Londres, quien le daba todo a su esposa, menos amor, puesto que le llevaba muchos años.

Al reencontrarse con su amado, renació en Teresa el recuerdo de su amor en Lisboa, anidando en ambos la idea de la fuga. Teresa tenía que ir a París con su marido y allí la esperó Espronceda. En la noche del 15 de octubre de 1831 ella abandonó el hotel donde se hospedaba y se fugó con su amante.

En 1833, acogiéndose a la amnistía general a favor de todos los liberales emigrados, los amantes José y Teresa, pasaron a España, a vivir en Madrid, dejando este breve periodo en el ánimo del poeta, imborrables recuerdos. Pero quien fue capaz de abandonar a su esposo y a un hijo que había tenido en su matrimonio, lo fue también al ir olvidando aquel amor e irlo sustituyendo por caprichos de casquivana.

El genio altanero de Espronceda tampoco contribuyó a la paz del hogar, y así vino a suceder que Teresa se fugara a Valladolid cierto día con un tal don Alfonso, abandonando a Espronceda y a Blanca, la hija de ambos.

El poeta logró reunirse con ella en dicha ciudad, durando la reconciliación poco tiempo, pues Espronceda fue nuevamente perseguido por sus ideas liberales y tiuvo que refugiarse en casa de un amigo. Teresa siguió llevando una vida inquieta hasta que en 1839 murió de tuberculosis, siendo enterrada de limosna en Madrid.

Después, Espronceda ingresó en el cuerpo de Guardias de Corps, pero debido a la publicación de una poesía liberal-patriótica, fue expulsado a Cuéllar, pueblo de Castilla la Vieja, donde escribió su única novela: "Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar" Volvió a Madrid y llegó a ser diputado y fundador de varios periódicos de tendencia liberal o democrática. En 1840 publica dos libros de poesías: "Poesías" y "Diablo Mundo". Al año siguiente, fue destinado a la embajada española en Holanda. Al poco tiempo regresó a España, para ocupar el cargo de diputado por la provincia de Almería, y en el año 1842, un 23 de mayo, murió a la edad de 34 años, como consecuencia de una difteria a la laringe.

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Ilustración: Google
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