21 de junio de 2010


¡Verano!

Los suaves días de la primavera van quedando atrás, los días se hacen más largos, los mercados se llenan de frutas, las escuelas cierran sus puertas y los estudiantes sus libros. Si todos esos hechos no nos convencen, la presencia de las florecidas hortensias, en sus dos tonos de azul y rosado, nos confirma desde primeros de mes que ya estamos en junio. Y que va a empezar el verano. Verano que, precisamente, nos llega hoy a quienes vivimos en el hemisferio norte.

Para algunos, son días de calor intenso, húmedo y pegajoso. Otros se pueden dar el lujo de disfrutar el verano a la orilla del mar, donde la brisa hace el calor más llevadero y los bronceadores amortiguan algo los efectos del sol.

La palabra verano es sinónima de estío. Proviene del latín vulgar, veranum, (tempus). Junto con la primavera, el otoño y el invierno, el verano completa el ciclo de las estaciones de cada año, determinadas por la inclinación del eje de la Tierra sobre el plano de su órbita. Y es que a lo largo del año la posición del Sol vista desde la Tierra se mueve hacia el Norte y el Sur. Las estaciones están pues determinadas por esas dos máximas posiciones del Sol, que reciben los nombres de solsticios (verano o invierno) y equinoccios (primavera y otoño).

El solsticio es aquel momento del año en el que el Sol alcanza su máxima posición meridional o boreal, es decir, una máxima declinación norte y sur con respecto al ecuador terrestre. El solsticio es un término astronómico relacionado con esa posición y su nombre proviene del latín solstitium (sol sistere o sol quieto).


En los días del solsticio de verano, la longitud del día y la altura del Sol al mediodía son máximas. En cambio, en los días del solsticio de invierno los días son mas cortos y las noches más largas. Tanto en un caso como el en otro, en la mayoría de las culturas antiguas se celebraban festivales conmemorativos de los solsticios y, particularmente en el del verano, eran –y siguen siéndolo en algunos lugares- muy populares las hogueras de San Juan.

Del verano se ha dicho:

Frío en invierno y calor en verano, eso es lo sano.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima
A casa de tu hermano no irás cada verano
A invierno lluvioso, verano abundoso.

Foto: www.infojardin.com
Fuente: web
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