6 de marzo de 2011



El domingo del buen cimiento

 El que escucha mis palabras y no las pone en práctica
se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena...
Mateo 7, 26-27


Permíteme, Señor, que la roca de mi vida
seas Tú y, en tu roca, mi existencia sea sólida,
mis pensamientos marcados por el Evangelio
y mis caminos guiados por tu Espíritu.

Dame firmeza, Señor,
en mis criterios, para no confundirme
por las ideas dominantes de mi tiempo.
en mi caridad, para nunca cansarme
de hacer el bien desde Ti y en Ti.
En mi fe, para que nada ni nadie
me aparte de cumplir tu voluntad.
En mi confianza, para no adorar a nadie más que a Ti,
para que no espere a nadie sino a Ti,
para que no me arrodille ante nadie sino ante Ti

 Dame firmeza, Señor,
para que no me desmorone ante las dificultades
y un día pueda presentarme ante Ti
con la satisfacción de que permanecí
fiel a Ti, contigo hasta el final,
firme en Ti, sobre todo y ante todo.

Javier Leoz,
www.betania.es
 

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