21 de febrero de 2010

QUINTO ANIVERSARIO: gUILLERMO cABRERA iNFANTE


Quinto aniversario:

Guillermo Cabrera Infante
(+ 21 de febrero de 2005)

Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara, en la entonces provincia de Oriente, el 22 de abril de 1929. Periodista, crítico de Cine y novelista, fue tal vez la máxima figura de la narrativa cubana en el siglo XX.

Su condición de crítico de cine le llevó a publicar «Un oficio del siglo XX», (1963) compendio de crónicas de filmes, entrelazadas de manera originalísima y con un casi contexto de novela. Paralelamente escribía «Vista del amanecer en el trópico».

Exiliado en Londres, publicó allí en 1968 su primera novela importante: «Tres tristes tigres» que originariamente denominó «Ella cantaba boleros». «Tres Tristes Tigres», consagró a Cabrera Infante como uno de los novelistas más originales. La novela relata la vida nocturna de tres jóvenes en La Habana de 1958.


El estilo narrativo de Cabrera Infante se caracteriza por el uso ingenioso del lenguaje introduciendo coloquialismos cubanos y constantes guiños y referencias a otras obras literarias. El erotismo está presente en toda su obra, pero siempre «en función de la parodia y de la risa, cosa que un autor erótico no haría nunca», según dice él mismo.

En 1979 publicó «La Habana para un infante difunto», que el crítico Harold Alvarado Tenorio considera es su obra maestra: «Aquí retoma su tema, la ciudad diurna y el erotismo de la nocturna, ciudad de palabras reconstruida a partir del olvido y la lejanía. Un amor carnal recurrente que aún siendo rubia o morena, es, en últimas, ninguna verdadera. Es también la iniciación amorosa y erótica de un niño en una ciudad, en blanco y negro, que termina coloreándose a medida que se hace elegía y crónica del ayer. En el libro todo es parodia de principio a fin… con un erotismo que vive gracias al arte de la palabra, al enlace erótico de la escritura.»

Su estilo se caracteriza por los continuos retruécanos, paronomasias, agudezas, uso del hipérbaton y traslaciones idiomáticas, con los que intenta imitar el ritmo sincopado del jazz; por el dominio de los registros coloquiales de la lengua cubana, por un espléndido sentido del humor y por una gran cultura, manifiesta en la abundante intertextualidad de que hacen gala sus textos. En virtud de estos atributos, el crítico Enrico Mario Santí llegó a declarar que Cabrera Infante encarnaba, como ningún otro escritor, el estilo literario de la nación cubana, ya que su sentido del humor, el choteo cubano, reflejaba un modo de ser muy arraigado en la literatura y la vida de la isla. También Fernando Savater ha aludido a esta característica de su obra: «Guillermo Cabrera Infante ha cultivado en el más alto grado el sentimiento cómico de la vida: pero no como opuesto al sentimiento trágico, sino como una variante que lo agrava al purificarle del superfluo patetismo de la seriedad». (www.cervantes.es)

Su afición al cine le anima a incursionar en Hollywood. Se le conoce como el primer escritor latinoamericano guionista, con títulos como Punto de fuga y Wonderwall. Su último guión cinematográfico llevado a cabo fue el que hizo para «The Lost City» (La ciudad perdida), producida, dirigida y protagonizada en 2005 por Andy García.

En 1997 obtuvo el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras Hispanas, el cual le fue entregado en la Universidad de Alcalá de Henares por SM el Rey de España.
Víctima de una septicemia, falleció en un hospital de Londres el 21 de febrero de 2005. La noticia de su muerte tampoco fue recogida por la prensa y televisión cubanas, controladas por el gobierno castrista.

Otros libros suyos son: el colosal «Mea Cuba» por el que hizo desfilar a «los principales personajes de la tragedia cubana y los de su vida literaria. Aquí están todos los escritores estigmatizados: desde Heberto Padilla al difunto Reynaldo Arenas; aquí están también todos los que por diferentes razones y con distintas actitudes se quedaron en Cuba, desde José Lezama Lima hasta Alejo Carpentier. Y detrás de todos los actores, moviendo los hilos, el máximo titiritero, Fidel, definido como un Cristóbal Colón a la inversa. Humor negro en muchos momentos que relata con detalle la historia que tantas veces se ha repetido a lo largo del siglo XX, la de una dictadura que amordaza, reprime, miente y mata y la de los talentos por ella condenados en una guerra de propaganda que todavía hoy no ha terminado.» (www.lecturalia.com)

Póstumamente se ha publicado «La Ninfa Inconstante» (2008), y precisamente en esta semana, para conmemorar el quinto aniversario de su fallecimiento, sale a la luz en Madrid «Cuerpos Divinos».

Algunos fragmentos editados de
Wikipedia.org, cervantes.es y lecturalia.com.
Foto: Google
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2 comentarios:

  1. Como conocí a Cabrera Infante.

    Mucho antes de ser una fiel lectora de sus libros, de los cuales tengo varios, me sucedió algo muy gracioso con este escritor.

    Sucedió en La Habana y tendría yo 22 años y era la secretaria del Paul Mendoza, presidente y dueño del Banco Hipotecario Mendoza, situado en el bello Palacio Aldama, que dicho sea de paso, también era de su propiedad.

    Un día salí a la hora de almuerzo de la oficina para ir a probarme un vestido con mi modista Margot, que vivía en Ayesterán. Cuando me bajo de la guagua y tenía ya caminada una cuadra, siento que alguien me sigue muy de cerca, no me viró a mirar para ver quien era por pena. Crucé la calle y entonces me atrevo a mirar y compruebo que es un hombre jóven con una carpeta en la mano. Corró y le tocó la puerta a Margot para que me abra. Entro en la casa y le cuento lo sucedido.

    Acto seguido tocan a la puerta. Era este mismo jóven que se introducía diciendo que el venía para verificar si la electricidad y el agua etc., funcionaban bien pues el tenía que rendir un reporte a los dueños de las casas.

    En ese tiempo en La Habana, la gente era muy confiada. Margot le abre la puerta, lo invita a sentarse. Entonces empieza a hacer unas preguntas disparatadas y no me quitaba los ojos de arriba.

    Después de dejarnos en una confusión terrible de tuberías, desagues, tomas, eléctricas, etc., etc., el hombre apenado, se presenta como Guilleno Cabrera Infante, crítico de cine de la Revista Carteles. Dijo que lo único que el quería saber si aquella muchacha que el siguió hasta allí era tan bella como parecía.

    Nos dió la mano parsimoniosamente y me dió una tarjeta, diciendome que por favor lo llamara, y que él no era tan fresco como parecía, "que unicamente quería verificar si era verdad tanta belleza"

    Desde luego que después comentamos Margot y yo lo descarado y fresco que era.

    Desde luego nunca lo llamé y nunca más lo volví a ver.

    Años más tarde, aqui en el exilio, quien me iba a decir que iba a comprar muchos de sus libros, inclusive su libro que se titula "Cine o sardinas", que es un compendio de todas sus críticas de cine.

    Martha Pardiño

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  2. Martha, una anédcota muy ineresante ésta que has revelado sobre el modo que conociste a Cabrera Infante. De ella puedo deducir primordialmente dos cosas: primera, que tenías que ser una cubana despanpanante como diría nuestro amigo Cheo Burumba, y segunda que, ya desde entonces, Cabrera Infante se distinguía por su buen gusto.

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