1 de noviembre de 2013

Santos anónimos


Santos anónimos


Teresa de Calcuta solía decir que la santidad no es un lujo de unos pocos, sino una sencilla obligación también para ti y para mí.  

En la Iglesia existen innumerables mártires, sacerdotes y almas consagradas canonizadas; parejas de matrimonios elevadas a los altares; niños, jóvenes, ancianos, deportistas, campesinos, empresarios, profesionistas, y personas en distintos estados de vida que reconocemos y veneramos como santos.

Del mismo modo, podemos afirmar que también están presentes los santos no canonizados o “santos anónimos”, es decir, las personas buenas que vemos en nuestras vidas, que nunca serán canonizadas. 

Personas normales, por decirlo de alguna manera, sin un heroísmo visible, pero que en su bondad de la vida diaria vemos la verdad de la fe.  
   
La santidad consiste en amar más y mejor a Dios y a nuestros hermanos. 

¿Por qué no   intentar, durante 24 horas, ser “santos anónimos”? 

Y renovar cada día este propósito.

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