7 de febrero de 2011

 .
Yo conocí a un tal por cual
que a cierto conde servía;
de dinero andaba mal
y Sotillo le decían.
.
Creció un poco su caudal,
salió de mísero y roto:
encontréle yo al azar
y ya se llamaba Soto.

Llegó a fortuna mejor,
eran sus nombres de gonces.
Volví a encontrarle, y entonces,
se llamó Sotomayor.

(Anónimo)

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