12 de febrero de 2011


GRABAR  O  BORRAR  EL  AMOR
POR  SAN  VALENTÍN.

- No sabemos si su corazón lo ha superado, pero las cifras –777– marcadas a fuego en la cara interior de su muñeca, que hacen referencia a la fecha de su boda, y el 9 garabateado en su nuca, el mismo número del dorsal con el que compite Tony Parker en la cancha de baloncesto, ya no están impresas en su dermis.

Ni es la primera, ni será la última, en borrar algún tatoo «equivocado». El 20 por ciento de los portadores de tatuajes se arrepienten de su acción. El  famoso «Wino for ever», que luce Johnny Depp en su bíceps, es fruto de un intento fallido de eliminación del nombre de su ex, Winona Ryder. El umbral de dolor del actor sólo pudo resistir la eliminación de dos letras, pero Vanessa Paradise, se conformó con este gesto.

Por aquel entonces, las técnicas de borrado podrían haber sido catalogadas como métodos oficiales de tortura en los listados de la ONU, y la sola mención de sus nombres (criocirugía, salabrasión, cirugía por escisión…) ponía los pelos de punta.  Pero han pasado unos años y la protagonista de «Mujeres Desesperadas» ha tenido la suerte de contar con el láser Q-Switched, una herramienta que consigue borrar la tinta de manera eficaz, sin secuelas en la pigmentación de la piel y sin excesivas molestias.

La doctora Paloma Cornejo, jefe de la Unidad de Dermatología del Instituto Médico Láser de Madrid, explica a LA RAZÓN que «este láser puede eliminar los tatuajes en unas siete sesiones. La clave de su eficacia está en los disparos, que se realizan en tiempos de emisión de nanosegundos, y confinan la lesión a la partícula de tinta, de ahí que produzcan muy poco daño en la piel». El tipo de coloración y la zona del cuerpo a tratar influyen mucho a la hora de valorar los resultados, pero «en el interior de la muñeca o en el cuello, donde la piel es más fina, es muy efectivo» añade la dermatóloga. Eso sí, entre sesión y sesión, convendría esperar un mínimo de ocho semanas «para permitir que la piel se recupere». 

Señales de amor

¿Se habrá saltado a la torera Longoria los tiempos de rigor? o ¿se tatuaría con una tinta especial desarrollada en Boston, llamada Smart-ink, de pigmentos desechables? La segunda opción no es probable. Según el doctor José Luis López Estebaranz, jefe de servicio de dermatología del Hospital Fundación Alcorcón de Madrid, «esa tinta se encuentra en vías de investigación y aún no ha sido aprobada en EE UU ni en Europa. Parece más probable que haya probado la  doble pasada con el Q-Switched, un protocolo que ya llevan a cabo algunos especialistas para acelerar los tiempos de borrado». 

Y es que hay que ser muy osado en los tiempos que corren para, como han hecho Megan Fox y Brian Austin Green, tatuarse el nombre del otro. Aunque por San Valentín no aumenta especialmente la demanda de motivos románticos en los estudios de tatuaje, los mensajes de amor son los más requeridos. 

La tatuadora del centro La Dolores Tatoo de Madrid asegura que «están de moda el clásico nombre, la rosa, el corazón en rojo y las iniciales de la pareja, pero los que triunfan son los llamados «matching tatoos», tatuajes gemelos o complementarios, como una cerradura y una llave, y de contenido mucho más sutil».
  
Marta Cámara
La Razón, Madrid

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