21 de febrero de 2011

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EN LA BERLINADE TODO EL ORO PARA EL CINE IRANÍ

- Un buen festival de cine que se precie de serlo nunca perderá la ocasión de premiar a una película iraní, y el de Berlín no lo hizo ayer: la película “Nader y Simin. Una separación” consiguió el Oso de Oro como mejor película de esta edición del festival, y además, algo que no suele ocurrir, ganó también el premio a la mejor interpretación femenina para todas sus actrices y el de mejor interpretación masculina para todos sus actores. 

Es decir, que Ashgar Farhadi, el director, ha hecho uno de los plenos más certeros de la historia de la Berlinale. Isabella Rossellini, presidenta del jurado, y el resto de los miembros tuvieron exactamente la misma idea y el mismo propósito que casi todo el mundo aquí, que se dio por favorita a la película iraní de principio a fin. 

Y el acierto del jurado al otorgar el Oso de Oro a esta película se repitió al adjudicarle su gran premio especial a la húngara “A Torionoi Ló” (“El caballo turinés”), de Bela Tarr, una de esas obras de personalidad, exigencia y dificultad desbordantes, que fascinó a buena parte de la crítica internacional, quien también le ha otorgado su gran premio. “El caballo turinés”, rodada en un prodigioso y deprimente blanco y negro, es un arduo y milimétrico ejercicio tan trabajoso, sin duda, para el director que la filmó como para el espectador que ha de verla.

Oso de Plata al alemán Köhler

Afortunadamente, aún quedó algún premio para los demás, como el de mejor director, que lo ganó Ulrich Köhler por “La enfermedad del sueño”, una película que sondeaba las diversas fiebres y calenturas que la vida en África le puede ocasionar a un médico incapaz de abandonarla. O el mejor guión, que lo ganó Joshua Marston, el director de “El perdón de la sangre”, albanesa y otra de las películas favoritas hasta la lectura del palmarés.

Y también hubo algo para el cine español, pues el público de la sección Panorama de la Berlinale le otorgó su premio a la película de Icíar Bollain, “También la lluvia”. Aunque es éste un premio no oficial, también es uno de los más codiciados al decidirlo mediante su voto los espectadores. Y si el público señaló a la película española (por delante de la argentina “Medianeras”, de Gustavo Taretto, y en la que trabaja Pilar López de Ayala, que quedó segunda en las votaciones.


 A la fiesta del cine iraní se unió de nuevo la ausencia del cineasta iraní jafar Panahi, que volvió a ser protagonista también de la clausura, e igualmente por dejar allí el testimonio de su silla vacía. Por otra parte, el embajador de Irán en Alemania, Alireza Sheikh Attar, envió un mensaje a la Berlinale en el que se mostraba esperanzado con la pronta incorporación del cineasta a sus tareas profesionales, como si  Panahi hubiera cogido unas fiebres o una gripe, en vez de haber sido cogido él por el intolerante gobierno de su país.

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