16 de febrero de 2011


LA VIRGEN MAMBISA EN FLORIDA

Por: Mario Oriyés Padilla y Zoe Mayor Reyes
Florida. Camagüey: febrero 15 

En una bella tarde para todos los enamorados, llegó ayer a imagen peregrina de la Virgen Mambisa al parque José Martí, de la ciudad de Florida, distante a 42 km al oeste de la capital provincial en su periplo por toda Cuba.

El día de San Valentín recibió a una población llena de fe y veneración por nuestra Patrona que abarrotó los alrededores del lugar. Bajo vítores y aplausos prolongados, los floridanos recibieron a la Virgen, y su urna fue encabezada por 8 parejas de enamorados con el número representativo del día de su conmemoración; posteriormente se entonaron las notas del Himno de Bayamo.

Monseñor Juan García, arzobispo de Camagüey, al lado del busto del Lugarteniente Antonio de la Caridad Maceo y Grajales, expresó:

Le agradecemos a la Virgen por ser nuestra Madre, por visitarnos. Todos tenemos inquietudes, sufrimientos, ilusiones y proyectos. Presentemos a la Virgen las ilusiones, los proyectos, lo que nos hace sufrir, le contamos, mirándola, toda nuestra vida personal. También tenemos que contarle algo de nuestras familias. Los niños miran a la Virgen: que su papi y su mami siempre estén juntos, tal vez sea un milagro que papi y mami vuelvan a estar juntos. Pero ella sabe de milagros, la llamaban los antiguos Virgen de los Milagros y los Remedios. Para ella no son imposibles los milagros, porque ella los pide a Dios, y dice la Biblia que para Dios no hay nada imposible.

Rubén Hernández tuvo a su cargo la lectura de la declaración del esclavo Juan Moreno, uno de los tres hombres que realizaron el hallazgo de nuestra querida Virgen en 1612, en bahía de Nipe. El pequeñín Angelito, de solo 4 años de edad, dio unas muestras de cubanía al entonar unas décimas  campesinas dedicadas a María. El diácono Miguel Viera leyó un texto de la sagrada escritura. 

A continuación, el Padre Castor Álvarez, párroco de Nuestra Señora del Carmen, convocó a pronunciar oraciones por las madres, los enfermos, los médicos, enfermeras, enfermeros y los niños. Una niña ejecutó una danza por el amor con la interpretación del Ave María. Finalmente la discapacitada Elena Obregón y el conjunto "Gracias a la Vida", cantaron Patroncita de Cuba y Virgencita.

Después de una hora de celebración, comenzó la procesión encabezada por una caballería mambisa que portaba la bandera cubana y la del Vaticano, detrás lo hicieron las integrantes de la Archicofradía de la Virgen, quienes  portaban las capillas. Monseñor Juan y los sacerdotes presentes caminaron junto al móvil que ostenta en alto la imagen de nuestra Madre.

La procesión siguió por las calles Máximo Gómez y José Antonio Saco, en un trayecto de 5 cuadras hasta la iglesia parroquial, donde no faltaron los cantos y las oraciones, así como una lectura del Evangelio, por el Padre Idel Hernández, sacerdote de la Iglesia del Central Agramonte.

Una gran multitud siguió la procesión hasta el patio de la parroquia, que resultó pequeño para la entrada de la población, la cual ofrendó flores, encendió velas y realizó peticiones. En horas de la noche, se realizó una vigilia que incluyó obras de teatro, números musicales y oraciones animadas por niños, jóvenes y adultos, como muestra del amor y el agradecimiento de un pueblo a su Madre.

La misa con la Virgen peregrina, llegada ayer a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de esta ciudad de Florida, fue presidida por Mons. Juan García, arzobispo de Camagüey, a las 7:00 am de hoy, 15 de febrero.  

En su homilía, Mons. Juan expresó:  “La  luz de Cristo comienza a brillar en nosotros con el bautizo, luz que hay que mantener durante la vida mediante la fe y la caridad. La vela pudiera apagarse por los vientos que baten contra la Iglesia, pero la mecha no se apaga, si viene un viento del Espíritu Santo y de la caridad vuelva a encenderse. Damos gracias a Dios por la luz de las capillas, que visitan las casas y las iluminan, que es una labor misionera de mucho valor. Que la luz del bautismo nunca se apague y sea grandiosa”.

En esta  misa quedó instituida oficialmente la Archicofradía de la Virgen de la Caridad, a 150 miembros les fue entregada la medalla que los identifica como tal. También se reconoció la labor de amor y caridad de Estela Infante, de 90 años de edad, defensora de su fe católica y de su capilla de Agramonte, sin importarle el precio y el sacrificio. ¡Gracias Estela por tu testimonio de vida!

La misa fue concelebrada por los sacerdotes Castor Álvarez, párroco; Idel Hernández y Rolando Montes de Oca, camagüeyanos, y el Padre Héctor Arrua, de Sagua de Tánamo, Holguín. En el resto de la mañana continuaron las muestras de amor y gratitud hacia la Madre de los cubanos, no faltaron a ellas los niños con síndrome de Down. También hubo bendiciones a embarazadas y niños.

Publicado por Arzobispado de Camagűey Cuba  

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