18 de febrero de 2010

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¿Ayunar de qué?

Ayuna de juzgar a otros:
descubre a Cristo que vive en ellos.

Ayuna de palabras hirientes:
llénate de frases sanadoras.

Ayuna de descontento:
llénate de gratitud.

Ayuna de enojos:
llénate de paciencia.

Ayuna de pesimismo:
llénate de esperanza cristiana.

Ayuna de preocupaciones:
llénate de confianza en Dios.

Ayuna de quejarte:
llénate de aprecio por la maravilla que es la vida.

Ayuna de las presiones que no cesan:
llénate de una oración que no acabe.

Ayuna de amargura:
llénate de perdón.

Ayuna de darte importancia a ti mismo:
llénate de compasión por los demás.

Ayuna de ansiedad sobre tus cosas:
comprométete en la propagación del Reino.

Ayuna de desaliento:
llénate del entusiasmo de la fe.

Ayuna de pensamientos mundanos:
llénate de las verdades que fundamentan la santidad.

Ayuna de todo lo que te separe de Jesús:
llénate de todo lo que a Él te acerque.

Autor desconocido
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