16 de febrero de 2010

 


Una de las grandes maravillas 
naturales del mundo

Las cataratas del Niágara
(Continuación)

Por María Teresa Villaverde Trujillo

Cascada de la Herradura

La cima de la Catarata del Niágara en el sector canadiense con una forma de media luna, tiene una longitud de ancho de unos 2600 pies o sea 792 metros. Su caída de agua es de 173 pies de altura, así es 53 metros.

El continuo golpear del agua al caer forma en el fondo de la cascada un rocío continuo que envuelve la garganta en una llovizna permanente. Por ella fluye nueve veces mas agua que por las cataratas del sector americano. Y ese caudal de agua -el 90% del agua del río Niágara- y que desemboca en el lago Ontario y de allí al Atlántico, salva un desnivel de 52 metros en la parte canadiense.


En 1885 las autoridades de Canadá y los Estados Unidos comenzaron a adquirir las tierras adyacentes con vistas a la preservación del lugar. Ese mismo año, la provincia canadiense estableció el parque Queen Victoria Niagara Falls con los mismos propósitos. Ambas naciones han conseguido notables éxitos en operaciones para restringir el desarrollo en las márgenes de las cataratas y el río Niágara. En el lado canadiense, la Niagara Falls Commission regula el uso de las tierras a lo largo del curso del río Niágara, desde el lago Erie hasta el lago Ontario.

Las cataratas han sido atracción turística y lugar preferido para celebrar la luna de miel. La cantidad de visitantes creció en 1953 a causa de la película NIAGARA, protagonizada por Marilyn Monroe. Igualmente en la década de 1980 las cataratas fueron elegidas para algunas escenas de la película Superman II. Y a comienzos del 2004 el complejo turístico cercano a las cataratas fue el lugar escogido por el programa televisivo Wonderfall.

Según informe oficial, con el crecimiento del turismo internacional, las visitas anuales superaron los 14 millones de turistas en el año 2003.

 


Una ciudad votante
(Autor: Julio Verne)

“.....Aguas arriba, las aguas tranquilas se deslizaban bajo la ligera bruma. La orilla canadiense, y sumida en tinieblas, contrastaba con las casas más iluminadas del Coast Island y del pueblo Niagara Falls. Bajo nuestros pies, el antro, aumentado por la penumbra, parecía un abismo infinito, en el cual mugía la formidable catarata. ¡Qué impresión! ¡Qué artista podrá reproducirla, con la pluma o el pincel! Una luz movediza apareció en el horizonte... Era el farol de un tren que pasaba por el puente del Niágara, colgado a dos millas de nosotros. Permanecimos así hasta la medianoche, mudos, inmóviles, en lo alto de aquella torre, irresistiblemente inclinados sobre el torrente que nos fascinaba. Finalmente, así que los rayos de la luna hirieron,según cierto ángulo, el polvo líquido, distinguimos una faja láctea, una cinta diáfana que temblaba en la sombra. Era un arco iris lunar, una pálida irradiación del astro de la noche, cuyo tibio resplandor se descomponía al atravesar las brumas de la catarata.”

Fotos de la sección de turismo del Gobierno de Canadá
Febrero 2008
María Teresa Villaverde Trujillo, Ct.
ashiningworld@cox.net
____________________

No hay comentarios:

Publicar un comentario