14 de junio de 2011

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Ole, Cuba, ole.

- Por Marlene María Pérez Mateo

Dedicatoria: A la feliz coincidencia de la celebración de la Virgen del Rocío.

Mi abuela me ha contado que hacia las primeras tres o cuatro décadas del siglo pasado (XX) se asentaron en la zona este del río Hatibonico, mas allá de las inmediaciones del Casino Campestre, en la ciudad de Camaguey, Cuba, los gitanos.

De pequeña la imagen flamenca de este colorido grupo humano, y luego años después la “lorquiana” con su Romancero; mas mi afición por la guitarra, instrumento evocador y central de dicha identidad, han ido dando forma a mi apreciación por el mencionado grupo nómada. Cosmovisión que tiene por centro la vivencia hogareña y también nacional.

Supe de primera mano de quienes aun les recordaban de su alegría y rebosante optimismo; eran gentes muy apasionadas y amantes de lo propio. De una vida azarosa, vibrante y plena; muy de lo suyo, de su familia y entorno. Las mujeres de ojos inmensos y brillantes, trenzas largas, faldas de colores y pañuelos; andaban tocando de casa en casa, a ambos lados, “leyendo la buena fortuna” interpretando la palma de las manos y las cartas. Los hombres eran jornaleros en construcciones, trabajos agrícolas además de ser super-expertos reparando ollas, enseres de cocina y todo lo que fuere orfebrería y metales.

Ratifiqué una historia oral con una anciana amiga radicada en Minas, municipalidad cercana a la mía. Se contaba que una gitana embarazada habla encontrado ayuda y cobija en un hogar de la localidad. Allí estuvo hasta el nacimiento de su vástago. Dejando como gratitud a quienes la habían acogido la “gracia” de que una futura hija de su protectora seria una gran cartomántica. A ello se achacaba por muchos la inigualable habilidad paranormal de una practicante de este rito en la “ciudad de los tinajones”.

Aunque sin un registro oficial, relatos como estos llegaron a mis oídos de los gitanos en Cuba. Los primeros llegaron con Colón y continuaron llegando al Nuevo Mundo siendo su mayor flujo migratorio hacia 1936. De ellos nos ha quedado el uso de joyería y ropajes llamativos; vocablos y el ultra apetitoso “brazo gitano”.

Los gitanos han sido y son objeto de persecuciones, burlas y discriminación. Hay quienes les consideran a menos. Muchos fueron quemados vivos durante el Medioevo. Hitler y Stalin los trataron de exterminar. Mas lo cierto es que aun siguen su camino.

Cuba los acogió y aunque sin estar exentos de problemas hicieron de nuestra patria su casa.

Mayo 28, 2011   
Marlene Maria Perez Mateo

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