8 de julio de 2012

REFLEXIÓN




En aquel tiempo fue Jesús a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que le oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado?...
Y desconfiaban de él…
Mc. 6

Si por la puerta de mi vida entra el sufrimiento,
la prueba que intenta debilitarme,
la contradicción que me desestabiliza,
la sin razón que intenta doblegarme,
que yo no te rechace, Señor.

Que sepa aceptar todo lo que Tú me propones,
el amor, y no sólo acoja mis amores,
tu caridad, y no sólo 
regale mis detalles a cuentagotas
tu perdón, y no sólo 
venda mi escasa comprensión,
tu Palabra, y no sólo 
escuche las que me convienen
tu cruz, y no sólo la lleve a pequeños trozos
tu Verdad, y no sólo defienda la mía

Ante la indiferencia, 
yo proclame tu presencia.
Ante el vacío, 
yo lleve el contenido de tu Gracia.
Ante el absurdo, 
yo siembre el horizonte de tu cielo.
Ante la confusión, 
anuncie la clave de tu reinado.

Que no me conforme con decir 
que Tú eres el Hijo de Dios.
Que no vea camino fácil el escuchar tu evangelio.
Y que lo sepa gritar 
por los cuatro senderos de mi existencia.
Que no confunda mi altruismo con tu amor,
tu alegría con mi sonrisa,
 tu entrega con mi dedicación,
tu corazón con mis impulsos,
 tu oración con mi corta piedad,
que yo no te rechace, Señor.
 
Javier Leoz, betania.es

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