9 de octubre de 2011

UN DOMINGO PARA COMER CON EL SEÑOR




Un domingo para comer con el Señor
Si me invitas, quiero ir, Señor,
vestido con el traje del amor,
inundado con la fuerza de tu presencia,
calzado con el espíritu de las bienaventuranzas.

 Si me invitas, quiero ir, Señor,
¿Me dejarás compartir tu mesa?
¡Es tanto lo que me falta para ser un buen invitado!
Digo amor, y mis obras se quedan en un vacío pregón.
Pretendo la justicia, y me busco a mí mismo.
Añoro un mundo nuevo, y lo pienso sin Ti
Trabajo por sobrevivir, 
y no siempre lo hago mirando al cielo.
¿Aún sigues empeñado en invitarme, Señor?

Si me invitas, quiero ir, Señor,
haz que mis palabras suenen a fiesta de fe.
Haz que mis pasos no se alejen de tus caminos.
Haz que mi semblante, 
sea agradecido por la fiesta convocada.

Si me invitas, quiero ir, Señor,
Contigo, aquí en la tierra, 
y un día…también en el cielo.
Contigo, aquí en el dolor, y un día…en el gozo eterno.
Contigo, aquí en las dudas, 
y un día…en la gran verdad que me espera.
Contigo, aquí en las sombras, 
y un día…ante el rostro del Padre.

Javier Leoz,
Betania.es

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