17 de julio de 2011

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¿Por qué Chávez

no se trata el cáncer en Venezuela?

 

Esta es la pregunta que se plantea la opinión pública internacional desde que el presidente venezolano, Hugo Chávez, dio a conocer que sufre de cáncer, debido a que el mandatario ha preferido dejarse ver por médicos cubanos y próximamente por un equipo de especialistas del Hospital Libanés de Sao Paulo, que por los profesionales de su país.

Por Sabrina Gelman
El Imparcial, Madrid

Hugo Chávez aceptó la invitación de su colega brasileña, Dilma Rousseff, de revisarse en el Hospital Libanés de Sao Paulo, en donde el año pasado el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue atendido con éxito de un linfoma no Hodgkin. Por lo que la opción de tratarse en Venezuela se encuentra completamente descartada, luego de que fuera sometido de emergencia a dos intervenciones el pasado mes de junio en La Habana, por el hallazgo de un tumor absesado que le llevó a ser diagnosticado de cáncer.

¿Por qué Chávez no se trata en su país? Dos respuestas concretas responden a dicho interrogante. La primera tiene que ver con el colapso del sistema sanitario venezolano, en donde los médicos y enfermeras de los hospitales públicos no sólo han de hacer frente al abandono, la precariedad y la escasez de insumos y equipos para atender a los miles de enfermos y heridos que llegan diariamente a las salas de emergencia. La única asistencia sanitaria que funciona en el país suramericano es la privada, cuyos elevados costes es un lujo que pocos puede permitirse y que los seguros no siempre están dispuestos a cubrir en el momento.

La segunda se le atribuye a razones políticas a causa de la incertidumbre que ha generado en las bases del chavismo la enfermedad de su líder. En doce años de la llamada “Revolución Bolivariana”, Chávez ha sido el único impulsor de un proyecto que no ha dado cabida a un relevo político y mucho menos sucesorial, por lo que el cáncer ha agarrado desprevenido a un Gobierno, cuya supervivencia depende, por los momentos, de una sola persona.

Médicos en pie de huelga

Desde el pasado 30 de junio 298 hospitales y 20.000 profesionales del sector médico venezolano iniciaron una huelga indefinida, luego de que sus demandas no fueran atendidas por el Gobierno, las cuales exigían una revisión del contrato colectivo expirado hace ocho años, un aumento salarial, dotación de equipos médicos y homologación de los jubilados y pensionados del Ministerio de la Salud.

Para el presidente de la Federación Médica Venezolana (FMV), Duglas León Natera, la iniciativa responde al desconocimiento que tiene el Ejecutivo del ejercicio médico. “Ni la ministra de Salud, Eugenia Sader, ni la comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional y mucho menos el presidente Chávez han reconocido el vía crucis de la medicina en el país, donde los recintos de atención al pueblo no cuentan con nada y los médicos cobran 2.600 bolívares (427 euros) de salario básico mensual", dijo al diario “El Universal”.

Para los venezolanos la crisis que afronta la medicina pública es, junto a la inseguridad, el pan de cada día. La imagen de centros hospitalarios caraqueños como el Domingo Luciani, el Pérez Carreño, el Lídice de Catia o el Periférico de Coche, los cuales muestran una postal de médicos desbordados y enfermos hacinados en los pasillos, sin camillas, medicinas o sueros a su disposición. Un mapa que empeora en los centros del interior del país, que sufre el rebrotes de enfermedades como el dengue, el sarampión, la malaria o la tuberculosis.

El colapso sanintario que ha estado viviendo Venezuela en los últimos 30 años, no ha sido solventado en los 12 que Hugo Chávez lleva al frente del poder. De hecho, la FMV considera que ha empeorado durante su mandato, aún cuando el mandatario puso en marcha en 2006 lo que vendría a ser una de las claves de su gestión: el programa “Barrio Adentro”, en el que Cuba dona médicos que atienden a los habitantes de las zonas más pobres del país a cambio de petróleo. 

No obstante, tal iniciativa para los analistas supone “tapar el sol con un dedo" a un problema de fondo más que de forma, que comienza a salpicar a la medicina privada, que está siendo regulada por el Ejecutivo chavista. El mismo que el gremio médico le atribuye el el empeoramiento de la sanidad pública en el país suramericano.

Sesgo político

Aún cuando en Venezuela dispone de profesionales altamente cualificados, con titulaciones en Estados Unidos y Europa, el gobernante no ha manifestado intenciones de ponerse en sus manos, pese a que dos médicos venezolanos contribuyeron a dar con el diagnóstico de cáncer y prestaron asistencia vía vídeo conferencia en una de las intervenciones que el mandatario se sometió en La Habana.

Sin embargo, Chávez se muestra renuente a tratarse en su país. De hecho el staff de médicos que le secunda está compuesto por personal cubano; todo esto sumado al hermetismo que rodea el estado de salud del gobernante, que hasta la fecha se desconoce de forma oficial qué tipo de cáncer es el que le afecta, aunque según los especialistas consultados por algunos medios internacionales como El Nuevo Herald, podría tratarse de un grave cáncer de colon. 

Hipótesis que cobra fuerza ante el próximo traslado del mandatario al Hospital Libanés de Sao Paulo, en donde se pondrá a disposición del equipo de especialistas que trató a su homólogo paraguayo, Fernando Lugo. 

De acuerdo con los analistas, la enfermedad además de afectar el ánimo y el cuerpo de Hugo Chávez, también comienza a hacer mella en el oficialismo, que no está preparado para conducir el proceso revolucionario sin su líder, por lo que carece de un relevo o un equipo de trabajo que sea capaz de heredar el testigo, lo que amenaza con fracturar y dividir a un Gobierno dependiente de su presidente. De tratarse con médicos venezolanos, el mandatario vería expuestas unas informaciones sobre su estado de salud, que podrían desestabilizar a su Ejecutivo y hacer aguas su campaña electoral de 2012.

Una incertidumbre que arrastra a su vez Cuba, que comienza a observar hacia China, Brasil e India, a fin de prepararse de cara a una era “post Chávez”, tal como apuntó el diario "The Economist" en su edición digital del pasado 12 de febrero. 

El presidente venezolano ha sido el oxigeno de un régimen con fecha de caducidad, que se ha visto beneficiado por el subsidio petrolero que alcanza un valor por año de 3.500 millones de dólares (2.472 millones de euros). Por lo que Fidel y Raúl Castro se están dando a la tarea de orquestar un plan “B” en caso de que el pronóstico de Chávez pueda complicarse, a fin de garantizar la continuidad del comunismo cubano.
 

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