19 de julio de 2010


Rebobinando carretes
de películas del tiempo ido

Arturo de Córdova

Arturo García Rodríguez, conocido en el mundo del celuloide bajo el seudónimo de Arturo de Córdova, ha sido una de las primeras estrellas del cine mexicano, en el que desempeñó papeles de galán protagonista e interpretó con frecuencia personajes atormentados y a veces desequilibrados. La grandeza de sus interpretaciones estriba en su peculiar forma de encarnar héroes anónimos dominados por un sentido fatalista que otorgan al personaje una dimensión épica.

Nacido en Mérida, en el Estado de Yucatán, en 1908, Arturo García Rodríguez no parecía destinado a la brillante carrera interpretativa que sería más tarde la suya. Desde muy joven y durante diez años, de 1919 a 1929, simultaneó sus estudios entre Spiza (Argentina), en un colegio de jesuitas, y el Instituto Cavin de Lausana (Suiza). Más tarde, su vocación periodística lo llevó a Santiago de Chile como subdirector de la agencia de noticias United Press y luego, a partir de 1930, trabajó en México como locutor de radio.

En 1935, inició su carrera cinematográfica en la película Celos (que obtuvo un resonante éxito de taquilla), dirigida por el emigrado ruso Arcady Boytler. Al mismo tiempo, participó en innumerables películas extranjeras, sobre todo en Hollywood, donde se especializó en papeles de clásico latin lover.

De las muchas películas en las que actuó cabe mencionar: Cielito lindo y ¡Esos hombres! (1936). De 1937 es Ave sin rumbo, así como también La paloma, que narra los amores extra matrimoniales de la emperatriz de México Carlota, y La Zandunga, en la que se inicia la pareja Lupita Vélez - Arturo de Córdova que tan buenos resultados económicos daría al cine mexicano.

De 1938 son Hombres de mar y La noche de los mayas. En 1939 intervino en Odio y en ¡Que viene mi marido!. Se iniciaba ya una época en la que Arturo de Córdova encadenaría, sin solución de continuidad, película tras película.

En 1941 contrajo matrimonio con la actriz argentina Marga López. De esta fecha es El conde de Montecristo que ha sido considerada por los críticos como una de las mejores adaptaciones de la famosa novela de Alejandro Dumas, tantas veces llevada al cine.

En un breve intervalo, contratado por la Paramount, fue a Estados Unidos e intervino en tres cintas. Incendiary Blonde (La rubia incendiaria), de George Marshall, con Betty Morse; For Whom the Bells Tolls de Sam Wood, que en español se tituló Por quién doblan las campanas, según la novela de Ernest Hemingway, obra que relata las peripecias y la muerte de Robert Jordan, el idealista americano que combate en la guerra civil española con las Brigadas Internacionales; en ella, de Córdova compartía reparto con los míticos Ingrid Bergman y Gary Cooper; y Hostages (Rehenes), de Frank Tuttle, con Louise Rainer.

Durante los últimos años de la década del 40, considerada como la época de oro del cine argentino, Arturo de Córdova filmó en Buenos Aires seis películas, entre ellas la inolvidable Que Dios se lo pague con Zully Moreno.

La Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas le concedió el Premio Ariel al mejor actor en tres ocasiones, y en 1971 recibió la medalla “Virginia Fábregas”, concedida por la Asociación Nacional de Actores (ANDA), en reconocimiento a sus veinticinco años de labor ininterrumpida dentro de la profesión.

Cargado de honores y casi al pie del cañón hasta el último momento, y teniendo en su haber el protagonismo de 102 filmes, Arturo García Rodríguez, el gran héroe romántico Arturo de Córdova, murió en México, DF en 1973.

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Foto: Google
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