21 de enero de 2010

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OBITUARIO
Fr. Enrique Rueda, M.A.

El día 16 de diciembre del pasado año falleció en un «Hospice» en Boca Ratón, FL, víctima de cáncer, el sacerdote cubano Enrique Tomás Rueda. Había nacido en La Habana y se había trasladado a Estados Unidos después de la fracasada invasión de Bahía de Cochinos y de haber sufrido prisión en Cuba.

Se graduó de Ingeniero Químico en la Universidad Católica de Washington DC y posteriormente completó sus estudios de Teología en la Universidad Forham y en el Seminario Dunwoodie, siendo ordenado sacerdote en 1968 por el Cardenal Terence Cooke.

Sirvió como capellán de trabajadores inmigrantes en el Condado Orange, NY, y como pastor asociado en una parroquia del Bronx.

Fue organizador y primer director del Catholic Center at the Free Congress Foundation in Washington, D.C. A la vez escribió varios libros de capital importancia, como The Marxist Character of Liberation Theology, Roman Catholicism and American Capitalism: Friends or Foes, and The Morality of Political Action. De todos ellos el libro que le ganó más notoriedad y enemigos fue The Homosexual Network: Private Lives & Public Policy.

Un sacerdote tradicional que nunca tuvo reparos en decir verdades sin temor de ser considerado «políticamente incorrecto» como suele decirse actualmente o de levantar ronchas no deseadas. Al ser suspendido de sus funciones como sacerdote, trabajó largos años como ingeniero para la Kodak. Luego de su jubilación se incorporó a la Iglesia Independiente del Santuario Nacional de Santa Filomena, en la Florida, dando especial ayuda a los haitianos. Además de español e inglés, hablaba fluidamente portugués, alemán y creole.

Pedro Porro, que lo conoció desde los tiempos de estudiantes en Villanueva, dice de él que «siempre lo vio luchando por llevar a todos la verdad de lo que pasa en Cuba y combatiendo las mentiras de la propaganda comunista». Y agrega: «Para mí fue un gran amigo, un buen sacerdote y un patriota que combatió, como pudo y hasta el final, para llevar a Cuba la libertad que tanto ansiamos los cubanos de aquí y de allá».

Descanse en la paz de Dios el P. Enrique Huerta.

Ana Dolores García
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