4 de agosto de 2009

Dolores del Río



Ayer se cumplieron ciento cinco años del nacimiento de Dolores del Río, la gran dama del cine mexicano, acontecido en Durango el 3 de agosto de 1904. Triunfó en Hollywood en los comienzos de su carrera y en México durante la época de oro de su industria cinematográfica. Nacida en el seno de una familia «bien», arruinada ésta a causa de la revolución que sacudía a Mexico, María de los Dolores (su verdadero nombre) y su madre se trasladaron a la Capital Federal mientras su padre emigraba a los Estados Unidos.

De educación esmerada, cultivó también el arte de la danza. En la ciudad de México continuó frecuentando los grandes salones gracias a la posición social de su madre. Allí conoció a Jaime Martínez del Río, con quien contrajo matrimonio en 1921 y de quien tomó el apellido «del Río» que la identificaría para la posteridad, no los de Asúnsolo y López Negrete de sus progenitores.

Emigraron a Estados Unidos, donde el productor Edwin Carewe la lanzó al estrellato: compartió créditos y éxitos con los más afamados actores y actrices de la época. Y mientras sus triunfos iban en ascenso, la estrella de su marido -convertido en guionista- declinaba, por lo que éste decidíó marchar a Alemania donde se suicidó en 1929.

A la consolidación de la actriz en el mundo de Hollywood contribuyó su segundo matrimonio, con Cedric Gibbons, Director Artístico de la Metro Goldwyn Mayer. Comenzaban por entonces los filmes del cine sonoro y aunque al principio se temió por esta circunstancia, el cambio no representó ninguna dificultad para ella. Se le consideraba, además, la mujer más bella de Hollywood después de Greta Garbo.

Una primera «caza de brujas» realizada en la década de los años 30 involucró a actriz. El declive de sus éxitos, el posterior escándalo producido por su romance con Orson Wells y su divorcio de Gibbons, motivaron su decision de regresar a México en 1942. Allí de inmediato le fue ofrecido el papel protagónico del filme « Flor Silvestre» junto a Pedro Almendáriz.

Su debut no pudo ser más afortunado. Bajo la dirección de Emilio (el Chino) Fernández, y filmada por Gabriel Figueroa, «Flor Silvestre» alcanzó prontamente la categoría de « clásica». De no menos calidad fue la posterior «María Candelaria». La temática sencilla, humana y de neorealismo de estas películas, unida a la profesionalidad del binomio Fernández-Figueroa, hicieron de ellas, y de otras como ellas, el mejor exponente de lo que se llamó «la época dorada» del cine mexicano. Era de oro que se extendió, en declive, hasta finales de la década de los años 50.

En 1954 Dolores del Río quiso regresar a EEUU para filmar una película junto a Spencer Tracy, pero le fue negada la visa por su activismo y sus relaciones con personajes simpatizantes del comunismo internacional. En 1959 contrajo un tercer matrimonio. Esta vez con un productor teatral, Lewis Ryley. Intervino en algunas películas durante la década de los sesenta, pero a partir de entonces dio atención preferente a las representaciones teatrales. Su último filme lo protagonizó con Anthony Quinn en 1978, «The children of Sánchez».

Dolores del Río murió en Newport Beach, California, el 11 de abril de 1983. Sus restos reposan desde el año 2005 en la Rotonda de las Personas Ilustres, donde comparten honores y el respeto de la nación mexicana.

Ana Dolores García
Ilustración, escena de «María Candelaria»: web

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