24 de agosto de 2009

LA HABANERA Y LA PALOMA DE IRADIER

Cuando salí de La Habana, válgame Dios...

La Habanera y La Paloma de Yradier

Ana Dolores García

Sobre la habanera en general, el musicólogo Natalio Galán explica que en realidad el nombre surgió en el extranjero como una referencia a su origen, y cuenta que ya en 1945 se interpretaba en Puerto Rico como una danza procedente de La Habana. Así fue que comenzó a llamarse danza cubana o habanera, en contraste con las contradanzas de la época, a las que fueron deplazando en popularidad.

Según Cristóbal Díaz Ayala, en 1842 apareció publicada en Cuba -sin firma de autor-, una canción habanera titulada El amor en el baile. Se afirma por no pocos que fue la primera publicada con partitura. Sin embargo, la habanera La Paloma de Yradier es la primera partitura con firma de autor. El musicólogo uruguayo Lauro Ayestarán afirma que las primeras habaneras de Cuba llamadas Danzas Habaneras datan de 1825. Y según Otto Mayer Serra en su Panorama de la música mexicana, en el año 1836 aparece la primera habanera impresa en México, titulada La pimienta, contradanza de inspiración cubana en la ribera del Hudson.

Creadores posteriores de hermosísimas habaneras lo fueron, entre otros, los cubanos Eduardo Sánchez de Fuentes, (1892), José White, La Bella Cubana, Ignacio Cervantes, Ernesto Lecuona, Marín Varona. etc.

A España llegaron las habaneras en las voces de marineros, soldados e indianos. Allí se enriqueció además el género con innumerables habaneras imperecederas, como lo son La dulce caña, Mi madre fue una mulata, Salió de Jamaica, El abanico... Hoy por hoy, es en España más que en la propia Cuba donde se evoca y se canta este género nuestro. Por la costa mediterránea se efectúan anualmente durante el verano festivales de habaneras en los que compiten grupos polifónicos de todo el mundo. El más renombrado de esos festivales es el de Torrevieja, ciudad marinera de Alicante, de donde salían y a donde regresaban barcos, marineros y habaneras en aquel tráfico de mercancía, sal y canciones entre España y Cuba. De ese trasiego de música cadenciosa nos habla Torrevieja, una de las habaneras más recientes:

Es Torrevieja un espejo
donde Cuba se mira
y al verse suspira
y se siente feliz.

Es donde se habla de amores
entre bellas canciones
que traen de Cuba
su alma y sentir...

La habanera también llegó a Buenos Aires por barco. Iban a buscar y llevaban a Cuba su carga de tasajo. Su ritmo tango se impuso entre los porteños y adquirió características propias. La evolución continuaba: si la habanera fue una contradanza modificada, el tango argentino heredó igualmente sus compases de la habanera cubana.

Las habaneras sedujeron igualmente a grandes compositores. Bizet aprovechó El Arreglito, otra habanera de Yradier, para la famosa habanera de su ópera Carmen. Se dice que Bizet la consideró una melodía genuínamente española, pero el caso es que en realidad se trata de una habanera de Yradier. El Arreglito, transformado por Bizet en L´amour est un oiseau rebelle, se cree que fue algo sugerido al autor por la propia Emperatriz Eugenia de Montijo ante el fracaso de la ópera el día de su estreno, aconsejándole que incluyera alguna melodía española.

También de Yradier fue La Neguita, cuya melodía se puede descubrir en la Sinfonía Española de Eduardo Lalo. Si seguimos con los plagios, podríamos mencionar que hasta se ha llegado a encontar la base de una habanera de Yradier en la popular Boda de Luis Alonso, zarzuela de Gerónimo Giménez.

Maestros como Ravel y Falla compusieron también habaneras, y Stravinsky y Albéniz fueron autores de tangos que realmente eran habaneras. El género traspasó los temas marineros que lo hicieron famoso, y su música comenzó a oirse en conciertos, sinfonías y óperas, a más de las que se hicieron populares en múltiples zarzuelas, como la habanera del soldadito en Luisa Fernanda.

La Paloma se publicó en La Habana en 1855 como Canción americana a dos voces con un poquito de trigueña y caramenlo. Un título tan pegajoso como la propia melodía. También se ha querido relacionar la imagen de la paloma que se posa en la ventana con una historia ocurrida en Grecia quinientos años antes de Cristo. Por entonces las palomas blancas no eran conocidas en Europa y los griegos se asombraron al ver palomas blancas que escapaban de los barcos persas hundidos por una tormenta. Con el tiempo, fue surgiendo la leyenda de que las palomas traían el mensaje de amor de los marineros perdidos en el mar.

La Paloma fue haciéndose cada vez más popular. En México la cantó en el Teatro Imperial en 1866, la soprano cubana Concha Méndez ante la presencia del Emperador Maximiliano y la Emperatriz Carlota. Era una de las canciones favoritas del Emperador. La película Juárez popularizó la leyenda de que Maximiliano pidió que tocaran la canción antes de ser fusilado. Fue, en aquella época imperial de México, la canción más popular.

Esa popularidad alcanzada en México y exportada posteriormente a través de sus filmes y sus cantantes internacionales, favoreció la impresión de que La Paloma era de origen mexicano. Contribuyó también a ello la palabra guachinanga que aparece en su lírica. Guachinango es el nombre de un pez en México, conocido en Cuba como pargo y en Estados Unidos como Red Snapper. Pero guachinanga es un vocablo empleado en el Caribe para calificar a personas astutas, zalameras o de carácter apacible. Es, además, un poblado de la provincia de Pinar del Rio en Cuba.

Traducida a innumerables idiomas, La Paloma es una de las canciones de las que se han hecho más grabaciones. Desde que surgiera, cantantes famosos la han incluido en su repertorio. Desde los operáticos como Luciano Pavarotti o Plácido Domingo hasta los populares como Julio Iglesias o Elvis Presley, por sólo citar unos pocos nombres. Fue cantada en Alemania en 2004 por el coro más grande del mundo, compuesto por 88,600 personas. Esta monumental muestra de popularidad fue consignada en el Libro Guinnes de Records.

Su melodía se puede escuchar en diecisiete filmes, que van desde el primero producido en 1934, The private life of Don Juan, y que incluyen, entre otros, Juárez, La casa de los espíritus, El Padrino parte II, y Hable con ella.

La Paloma, escrita en español y cantada en alemán por una francesa (Mireille Mathieu), se puede escuchar en
http://www.youtube.com/watch?v=0E2E1erGGbU

Ana Dolores García






No hay comentarios:

Publicar un comentario