2 de noviembre de 2015

Merecéis algo mas


 
Merecéis algo mas

Algo mas que un silencio por aquellas palabras
que, estando vivos entre nosotros,
fueron consuelo, fuerza y esperanza.
Palabras que no sabemos cómo ni de qué manera,
llenaron tantos espacios ahora muertos.
Mucho mas que una lágrima, porque las vuestras
fueron llanto y ríos en abundancia
cuando nuestros errores o decepciones
no siempre estuvieron a la altura de lo que valíais.

Merecéis algo mas
que caer en el olvido o en el absurdo
cuando sin quererlo o sin saber por qué,
dejamos vuestros rostros esparcidos en bosques o en playas
campos o mares, calles o plazas,
cuando como cristianos sabemos
que sois semilla destinada a descansar en Camposanto.

Merecéis algo mas
que un día con veinticuatro horas de recuerdos,
porque vuestras pisadas en nuestros pasos
fueron aliento y entrega permanente,
cuando la vida nos castigaba cruelmente en nuestro caminar.
 
Merecéis algo mas
que una lágrima sin futuro o unas flores sin eternidad.
Mucho mas que una añoranza sin esperanza
o un “gracias” sin un apostar por el más allá.
Mucho mas que una legítima ausencia
sin llorar previamente nuestro arrepentimiento.
Arrepentimiento por las veces que en el aquí y no en el allá,
no os dimos el abrazo que ahora os daríamos,
el beso que tal vez os negamos
o el oído que tal vez por falta de tiempo os retiramos.
Qué fácil es amar cuando alguien se va
y qué difícil el Señor nos lo pondrá
cuando tal vez nos pregunte:
¿Qué hiciste en vida con tu hermano, tu padre, tu madre,
tu abuelo o tu vecino, tu sacerdote o tu amigo?
Porque, no lo olvidemos,
ellos son nuestros mientras viven junto a nosotros,
pero son de Dios cuando marchan de este mundo.

¡Cuánto os merecéis!
¡Dios os lo dé todo!

Javier Leoz


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