12 de septiembre de 2011

LA CRUZ DE LA PARRA

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La Cruz de la Parra
Ana Dolores García


La Cruz de la Parra es la reliquia más importante de Baracoa y al mismo tiempo la más antigua que se conserva en Cuba. Según la bitácora del Almirante Cristóbal Colón, éste, en su primer viaje al continente que después se llamó América, plantó 29 cruces en aquellos lugares en los que desembarcaba. Fueron símbolos de la evangelización que llegaba a las tierras  descubiertas según  los deseos de Isabel de Castilla.

De esas 29 cruces, la única que se conserva hoy en día es precisamente la que se encuentra en Baracoa, uno de los primeros lugares visitados por Colón en su prístino viaje. Es llamada por ello “la cruz de Colón”, aunque sea conocida más popularmente como “la cruz de la parra” atendiendo a la madera con la que fue confeccionada y al lugar donde fue posteriormente descubierta por Diego Velázquez. 

Réplica de la Cruz de Parra 
El Padre Bartolomé de Las Casas describió así lo que había leído en los relatos del propio Colón:  «Asentó una cruz grande a la entrada de aquel puerto que creo llamó Porto Santo, sobre unas peñas vivas» en aquel día 1 de diciembre de 1492,  el cuarto después de su arribo a tierras de Baracoa. 

Diego Velázquez, cuando en 1511 fundó el primer asentamiento español en Cuba al que llamó Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, encontró entre unos parrales de Coccoloba Diversifolia (más conocida en Cuba como uva caleta), la cruz que había sido plantada por Cristóbal Colón, y que poco a poco fue tomando el nombre de “la cruz de la parra”.  

La que durante casi medio milenio fue considerada por muchos sólo como una tradición o leyenda milagrera de marcado sentido religioso, hoy en día cuenta  con autenticidad comprobada. En efecto, análisis llevados a cabo en laboratorios europeos y norteamericanos han podido comprobar que su madera procede de un árbol común en las costas caribeñas, la Coccolobaa diversifolia  o uva caleta cubana, conclusión que echó por tierra la teoría de que había sido traída por Colón en su viaje. Es una especie de madera rojiza que no se encuentra ni en Europa ni en Asia o África. Otra conclusión a la que arribaron en una universidad norteamericana al hacerle una prueba con carbono 14  es que su antigüedad ronda los quinientos años.
 
Lo que se conserva de ella es sólo una parte de la cruz original. Sus extremos fueron siendo recortados a través de los años bien para complacer a gentes piadosas o, incluso, a algunos Gobernadores españoles que visitaron la región. Hasta Alejandro Humboldt se llevó una reliquia de ella. Igualmente se tomaron trozos para los análisis a los que se ha hecho referencia en el párrafo anterior. Su dimensión actual es de 62 centímetros de alto y 57 de brazos, siendo el tamaño  de la pieza original  de 238 centímetros de alto. 

Ya a comienzos del siglo XVI, en 1528, se hace mención a un hecho milagroso de la Santa Cruz de la Parra, al no producirse víctimas en la villa a causa de un terremoto de bastante intensidad. Desde entonces surgió la costumbre de sacarla en procesión y de invocar su protección ante la presencia amenazadora de corsarios, piratas o ciclones, tan frecuentes en toda la región del Caribe.

Al no tener ya dudas de su autenticidad, la Cruz de la Parra acaba de ser declarada Monumento Nacional y Tesoro de la Nación Cubana. Esta declaración oficial ha coincidido con los festejos que se celebraron el 15 de agosto del pasado mes de agosto para conmemorar los quinientos años de la fundación de Baracoa. 

La Cruz de la Parra original, también llamada Cruz de Parra, se encuentra en la Iglesia Parroquial de Baracoa. Existe igualmente una réplíca que ha sido colocada en el lugar donde se cree fue plantada por Cristóbal Colón. 

Al finalizar en Baracoa una Eucaristía de acción de gracias el 15 de agosto por la fundación, hace quinientos años, de la primera villa en la Isla, el arzobispo de Santiago de Cuba levantó en alto la Cruz de la Parra  y bendijo con ella a unos dos mil fieles congregados en la plaza.

El acto había sido convocado por el obispo de la diócesis de Guantánamo-Baracoa, monseñor Willy Pino quien, en sus palabras de bienvenida, reconoció la presencia de casi todos los obispos de la Isla, así como la de los representantes políticos de la nación y de la provincia que habían acudido a la cita.

La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez, quien predicó la homilía invitando a vivir la historia como enseñanza con mirada de futuro.

Monseñor Pino recordó a quienes “aún queriendo, no han podido venir, por estar trabajando o viviendo en otros países, por problemas de transporte, por motivos laborales, por estar enfermos o en prisión o estar cuidando a personas ancianas”.

Subrayó que “Dios los bendecirá igualmente”, al tiempo que expresaba para todos su bienvenida a la tierra “del famoso Yunque (una formación montañosa que tiene esa forma), de los bellos ríos, de muchos platos típicos y sobre todo de la gente amable complaciente y hospitalaria, que junto a la Iglesia que ha acompañado a este pueblo en todos estos 500 años, les recibe con los brazos y el corazón abiertos”.

De todas las comunidades de la diócesis, llegaron los católicos vistiendo camiseta blanca con el mensaje: “500 generaciones de fe, 1511-2011,  Vi un cielo nuevo y una tierra nueva”.

También acudieron delegados de otras diócesis del resto de Cuba. Muchos tuvieron que viajar durante horas para estar presentes, y regresaron al anochecer a sus diócesis, en camiones contratados para ello.

Al iniciarse el acto, los jóvenes hicieron una representación sobre los orígenes de la ciudad, la llegada de los primeros conquistadores, el encuentro de culturas, y la labor evangelizadora de los misioneros, entre los que destacaron a san Antonio María Claret, obispo de Santiago de Cuba entre 1849 y 1858, que entonces abarcaba casi la mitad de la Isla.

La Cruz de la Parra había recorrido la Isla de Cuba en peregrinación nacional en preparación a la visita del Beato Papa Juan Pablo II en enero de 1998, quien la bendijo en la Misa solemne que celebrara en una plaza pública en Santiago de Cuba.

Fragmentos de la Eucaristía celebrada el 15 de agosto en Baracoa fueron tomados de Zenit/ Por Araceli Cantero


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2 comentarios:

  1. Anónimo9/13/2011

    Muy interesante esta historia sobre "La Cruz de la Parra", Lola.
    Me encanta poder leer algo escrito por tí, la administración de un blog lo convierte a uno en semi esclavo y ni tiempo para dedicarse a escribir. Te felicito por tan educativo post.

    Maggie

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  2. Anónimo7/05/2013

    Muy interesante. Es bueno conocer cosas de nuestra Cuba, esté uno donde esté. Gracias por compartirlas!
    Fidel Ernesto Hernández

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