16 de agosto de 2011

.


Te escribo aunque no te conozco…

Te escribo aunque no te conozco, no sé cómo te llamas, no se la edad que tienes, bastantes menos años que yo, no sé nada de ti pero puedo ver tu cara, tu mirada llena de asombro, fuerza e impotencia. Te veo andando caminos a veces llenos de piedras que sorteas, algunas son de cristal y te devuelven tu reflejo o distorsionan la meta. 

No tengo derecho a pedirte nada, sólo la esperanza de que sepas mirar dentro de ti, de lo que te hace ser como eres y te guía muchas veces sin que te des cuenta.

Pertenezco a la generación de los 60. La guerra no me tocó, sí viví sus secuelas. Nosotros no sabíamos qué era el miedo, teníamos todo por hacer, un mundo amplio que queríamos cambiar. No teníamos nada, algunos éramos universitarios, nuestras expectativas partían de cero pero nos sentíamos libres, éramos equilibristas del tiempo, nuestra red de conexión era la música, el cine, nuestras ideas y poco más. 

Las respuestas salían a nuestro paso, las oportunidades también. Fuimos sintiendo el poder y la conquista en nuestras manos. Los que vinieron detrás recogieron la cosecha con esa comodidad que Ortega describe del que disfruta de los logros de otros, recogían los frutos pero no sabían del trabajo. 

Tú eres otra cosa, estás en medio de todo, lleno de oportunidades y nos miras buscando respuestas que no tenemos. No mires hacia nosotros, no tienes más que observar a tu alrededor para ver dónde terminaron los sueños. 

Ésta es tu hora, tienes mucho por hacer, quizá no en la dirección que creías, puedes cambiarlo todo, mejorarlo, escapar de la trampa de ser el mejor para conseguir lo máximo de nada. Confío en ti porque yo fui tú. Busca tu esencia en medio del ruido, desnuda tu alma, no des nada por hecho para que nada dañe tu espíritu y lo contamine de valores inexistentes. 

Eres muy importante, el universo está lleno de seres como tú, de tu misma materia. Hay otros espacios donde muchos están y otros pueden llegar, donde, como decía el Principito, lo esencial es invisible, sólo te hace sentir bien, donde no se necesita casi nada, donde ayudar a los demás es la mejor forma de ayudarte a ti mismo, porque hay una búsqueda común que necesita de la tolerancia, de la generosidad, del amor que me ha hecho escribirte esta carta, para que sepas que no estás solo, que muchos como tú hemos andado el mismo camino y para que no olvides que aunque es difícil de andar, siempre habrá alguien junto a ti, en el mismo lugar.

Paloma San Basilio, cantante
Reproducido de larazon.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario