23 de junio de 2011

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Penelope en Cuba

Marlene M. Pérez Mateo

En la torre vigia noreste del Castillo de la Real Fuerza en La Habana, guarda y vigila desde 1634 una mujer. Se trata de “La Giraldilla”. Hoy en día la original está en una sala de museo para su protección y la expuesta en la fortaleza capitalina es una copia.

Valdría preguntarse sobre este símbolo de La Habana, presente en souvenirs, emblemas y etiquetas. A continuación pasearemos por el entretejido de la Historia.

La representada en la pequeña forma escultórica es Inés (para algunos también llamada Isabel) de Bobadilla (?-1543) española de origen judío o sefardí, hija de Pedro Arias Dávila e Isabel de Bobadilla, y esposa hacia 1537 de Hernando de Soto, gobernador de la Isla de Cuba, nombrado por Carlos l, rey de España, en 1539.

Su marido, en busca de nuevas tierras para su dominio y el de la metrópoli española, organizó una expedición a “La Florida”, descubierta años antes (1513) por Ponce de León. Se dice que iba también en busca del “Tesoro de la eterna juventud” o los remanentes de “Atlántida” (Atlantis), continente perdido descrito por Platón. Lo cierto es que se le denominó por tanto a de Soto el “Adelantado de Florida” y allí estuvo entre 1539 a 1543. Sus pasos aun hoy se pueden seguir en lugares tales como Coral Gables, Misisipi, Arkansas y Menfis.

Doña Inés (o Isabel) quedó en Cuba esperando por su retorno. Su espera llegó a ser algo mas que un ver pasar los días. Fue para entonces, y hasta ahora sigue siendo, la primera mujer gobernadora de la Isla y del Nuevo Mundo, por un periodo de cuatro años. Se le han dedicado muchos epítetos: legendaria, heroica y conquistadora.

Como dato curioso adicionaría que en su sepelio se leyeron los rezos en hebreo; religión que según se supone (sin tener pruebas fehacientes de ello) entre bambalinas siguió practicando. Cosa no sorprendente, pues muchos “judíos conversos” hicieron de América su casa durante la conquista ibérica.

El artista habanero Gerónimo Martín Pinzón (1607-1649) esculpió la estatua motivado por la estela legendaria de la antigua gobernadora. Juan Bitrián Viamonte, a cargo de la ciudad capital entre 1630-1634, mandó a fundir la escultura en bronce y colocarla en forma de veleta, bautizándola como ”La Giraldilla” en recordación a “La Giralda” de Sevilla. La figura, de unos 110 centímetros, representa una bella joven vestida a la manera del Renacimiento español. Su mano izquierda sostiene la cruz de la Orden Militar de Calatrava, signo de Ia nobleza, y la derecha recoge la falda hasta la rodilla.

La Giraldilla se trata de una especie de Penélope en espera de su amado, como nos cuenta le leyenda griega, pero “a la criolla”.

"Penélope" en la voz de Juan Manuel Serrat:


Marlene M. Pérez Mateo
Junio 9, 2011

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