15 de enero de 2011



CARTA DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD

A LA DIÓCESIS DE CAMAGÜEY


Queridos hijos e hijas:

Con motivo de mi peregrinación por toda la Isla, y ante la próxima visita a esa Diócesis, les envío unas palabras de saludo y cercanía a sus corazones.


Sé que me están esperando con mucha ilusión y alegría. Sé que lo están preparando muy bien y que todos desean que mi visita sea un éxito. Yo también, hijos míos, estoy deseando llegar para bendecirles y abrazarles a todos, y que mi vista, efectivamente, sea un éxito.


Pero, queridos hijos, ¿a qué llaman ustedes éxito?,  ¿a que venga mucha gente a recibirme?, ¿a que me traigan muchas velas y flores?, ¿a ver lágrimas en muchos ojos? Todo esto es muy lindo y me gusta, pero para mí, queridos hijos, el verdadero éxito de mi visita lo veré después.


Será un éxito si muchos de ustedes se bautizan y comienzan una catequesis para conocer y seguir el camino de Jesús, mi Hijo. Será un éxito si más niños, adolescentes y jóvenes se acercan a mi Hijo Jesús. Será un éxito si todos los domingos veo los templos llenos en la santa Misa. Será un éxito si disminuyen las infidelidades matrimoniales, los abortos provocados, el alcoholismo y los desórdenes morales. Será un éxito si veo más varones en la iglesia y si vuelven los alejados. Será un éxito si  perdonan o ayudan más al prójimo. Y será un gran éxito si todos los cubanos viven más unidos, se respetan y dialogan.


Para eso les visito: para que sus corazones se vuelvan a Jesús, mi Hijo. Para recuperar la fe y la religiosidad perdidas durante estos años. Pero, en realidad no vengo de visita, vengo a quedarme en el corazón y en la familia, ¿puedo?  No me respondan con palabras, díganmelo con las obras.


 Gracias por su acogida y hospitalidad. Les bendice y les abraza con mucho amor, su Madre,


                                                      La Virgen de la Caridad del Cobre

 Desde Cuba

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