29 de abril de 2011

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No es una tontería

- Por Elsa M. Rodríguez

El sueño de cualquier niño nacido en los Estados Unidos es que llegue el día en que pueda aspirar a ser presidente del país. Esto es así porque siempre se ha considerado a esta nación como el lugar donde todo el mundo tiene las mejores oportunidades de sobresalir en aquello que aspira ser, inclusive en ostentar el puesto más alto del país.

Independientemente de que se espera del aspirante a la presidencia el que reúna una serie de condiciones, como son un nivel de escolaridad muy alto, un historial de vida limpio y honrado, y desde luego y muy importante, que tenga el apoyo de su partido y fundamentalmente del pueblo, es un requisito indispensable el que el mismo sea ciudadano nacido en los Estados Unidos. No vale para este puesto alguien que reúna todas las condiciones anteriores y que inclusive sea ciudadano del país, si esta ciudadanía no le viene por nacimiento.

De modo que, aunque el presidente Barack Hussein Obama considere que "no hay tiempo para tonterías", cuando se refiere a la insistencia para que mostrase un certificado completo de su nacimiento, está simplemente ignorando que el pueblo requiere y merece saber que todo está en orden.

Precisamente porque el mundo está revuelto, a este país le amenazan serios problemas, comenzando por el descontrol creado en la economía, y por los múltiples frentes de batalla donde tiene que decir presente, es necesario que una cosa tan simple como saber que el presidente tiene derecho a serlo, es importantísimo, no es una tontería. Si verdaderamente el presidente Obama creyese que todo este asunto era una pérdida de tiempo innecesaria, entonces no entendemos por qué tuvo que esperar a que alguien, quien pudiera ser un futuro contrincante por el derecho a la presidencia del país en el 2012, se lo pidiera. Total, si era una tontería, ya tenía que haber resuelto esta nadería hace mucho tiempo atrás.

Elsa M. Rodríguez
Hialeah, FL

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