16 de noviembre de 2010


RESPETA MIS CANAS

* Elsa M. Rodríguez

* Desde mediados del Siglo XX hasta la fecha, estamos viendo la rapidez con que se crean nuevas cosas que hacen la vida más fácil y que nos van abriendo el intelecto cada vez más obligándonos a mantenernos al día de todas las cosas nuevas y haciendo que los niños tengan unos días escolares muy largos y unas vacaciones muy cortas. Es mucha la información a la que hay que acceder si no quiere uno quedarse encerrado en la cueva del pasado.

Ciertamente muchos de los inventos han mejorado la forma en que vivimos, han hecho que nuestras vidas duren más años y han convertido el recorrer las distancias que antes eran enormes, en travesías rápidas y cómodas. Hoy los pueblos estamos más cerca uno del otro y deberíamos tener una mejor comunicación.

Lo malo de caminar tan de prisa es que en el camino nos vamos dejando cosas que son como fardos que pesan mucho y que no nos permiten ir a la velocidad requerida en estos tiempos. Parte de lo que dejamos detrás, es la buena educación y consiguientemente los buenos modales. 

Así hoy las personas que hemos vivido unos cuantos años nos quejamos de que los jóvenes no respetan nuestras canas, esto dicho en sentido figurado ya que una gran mayoría de las personas de la tercera edad pintan sus canas de color. En realidad lo que se quiere decir es que ya la juventud no quiere perder un tiempo que no le sobra escuchando a los mayores, y a veces sin ellos quererlo pueden con esta actitud ofender a los mismos. 

No es su culpa, ellos no pueden adaptar su paso al de los más viejos, y además francamente, también tenemos que reconocer que hay muchas personas entradas en edad que no se respetan a si mismas. 

Esto lo vemos frecuentemente en las clínicas tan de moda ahora para los que pertenecen al "Club de los Abuelos", que vemos a las señoras tratar a todos los que las atienden como si estos fueran sus nietos o nietas, y a los señores olvidarse que ya su hora de galantear a las jovencitas pasó y no se dan cuenta de lo ridículos que se ven tratando de tontear con una chica que bien podría ser su nieta, o como en un caso que observamos hoy a un hombre mayor decirle a una joven, empleada del lugar, lo siguiente: "El día que me quede viudo, me caso contigo". 

Este hombre faltó el respeto a la joven que por cortesía no contestó, se lo faltó a su esposa que no estaba presente y a sí mismo porque olvidó que así con esos comentarios no hay nadie que pueda respetar sus canas.

Elsa M. Rodríguez
Hialeah, FL
lapupasmiami@att.net

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