23 de enero de 2016

Mis amigos se van de Cuba

 
Mis amigos se van de Cuba
Alejandro Ulloa García
Poco a poco la asfixia hace su trabajo. Primero es imperceptible. Pero de eso se trata. De ir lento. Sin prisas. El primer síntoma apareció hace mucho tiempo con un poco de decepción, de desánimo, nada grave, apenas un pensamiento efímero y al parpadear de nuevo, ni rastro.

Pero años después, uno a uno los miembros ya van cediendo. Las piernas, los brazos. También los ojos. La voz. Sobre todo la voz. Y el cuerpo se fatiga más fácil. Desobedece más fácil. Se enquista y no cede.

Luego es el cansancio que comienza una danza lenta, casi fatídica. Y un segundo después ya el camino está recorrido, y no hay retorno, y no hay más intentos posibles, ni santos griales ni cruzadas que ya no se hayan perdido, ni bolsillos repletos de adolescentes esperanzas que aun luzcan sanos. Es el cansancio el síntoma de lo irreversible, porque lo que sigue luego es simple, es dejar fluir, y solo un avión, una lancha, lo que sea, se revela como única ruta.

He visto a mis amigos, uno a uno, padecer esto. Los he visto cuando apenas notan que el cansancio les quema los pasos. Y luego cuando se percatan de caminar ya en una habitación de paredes móviles –siempre más estrechas–. Ý después, cuando sus ojos ya no encuentran aquí color posible para sus vidas. Y al final, cuando se quiebran, y no hay más chance que escapar, que huir de tanta desazón, de tanta grisura, de tanto horizonte truncado. En esos momentos, sus ojos ya andan ciegos, ya están del otro lado del mar, y mi abrazo es el único talismán que puedo darles para el viaje.

Uno a uno mis amigos se van de Cuba. Lían la mayor cantidad de recuerdos, fotos, direcciones, rostros, y se los echan a las espaldas para emprender el camino. El camino es su única cura posible.

Pero llevan a Cuba en todos sus poros. Porque “el amor, madre, a la patria” no es una raíz que te ancla a la tierra, sino un par de alas que saben volar, y regresar, porque siempre mueren por regresar.

Y sus padecimientos también son los míos, aunque yo, aun, no blanquee mis ojos y los ponga más allá del mar. Porque temo al mar, y a la distancia, y porque he decidido estar del lado de acá, quizá a la espera de ellos, de todo.

Sé que la asfixia empieza por los bolsillos, por las “ganas de hacer” frustradas, por el futuro incierto, o inexistente. Sé que el cansancio ataca cuando, en la soledad de los pensamientos, con el lápiz a punta de cálculo, el presente se desnuda rancio, pequeño, leve, sordo, feroz. Y sé que entonces no queda más que alzar la cabeza, fijar un norte, un sur, un este o un oeste, y trazar una línea roja, a veces, con la garganta apretada en la infinitud de las distancias, de los tiempos… (porque Cuba a veces castiga a sus hijos, los devora, y los sume en la espera, en la nostalgia). Entonces sé que solo les queda fluir, y volar. Que todo es gris en sus ojos, que algún día regresarán.

Y yo padezco como ellos, mis músculos se tensan, se hartan, se fatigan, se cansan, sobre todo, por la distancia que nos parte. Y porque Cuba, aun, se deshace en regresos y despedidas.

Tomado de Esquinas

19 de enero de 2016

Profanación del Mausoleo de Catalina Lasa en Cuba

 
La Profanación del Mausoleo
de Catalina Lasa en Cuba
Zunilda Mata
14ymedio

Los amantes más famosos de la Cuba del siglo XX, Catalina Lasa y Juan Pedro Baró, ya no reposan en el hermoso mausoleo donde fueron enterrados en la Necrópolis de Colón en La Habana. En su lugar, unas tumbas vacías y unas lápidas rotas son el epílogo de un amor que alimentó los rumores e hizo palidecer de envidia a la alta sociedad cubana.

En la avenida que se extiende desde la puerta norte del cementerio hasta la Capilla Central, hay un panteón que atrae los lentes de los turistas y los suspiros de los arquitectos. La obra fue erigida para cobijar los restos de Catalina Lasa, quien murió en 1930, apenas 13 años después de conocer a Juan Pedro Baró en una fiesta a la que ella fue del brazo de su esposo, Pedro Estévez Abreu.

Hace algunos años una reparación ejecutada por la Oficina del Historiador de la capital alimentó la ilusión de devolver al mausoleo su antiguo esplendor. Así lo merecía todo el conjunto y en especial el majestuoso portón, que diseñó la Casa René Lalique de París y que fue presentado en el Salón de Artes Decorativas de la capital francesa en 1925.

El mármol de la construcción vino de Bérgamo, en Italia, y el reconocido arquitecto, escultor y conferencista Luis Bay Sevilla escribió en El Diario de la Marina que aquel panteón, “el de Catalina Lasa, de un gran arquitecto francés, dentro de las normas que señalan el arte nuevo, es único en el mundo”.

Sin embargo, los prolongados retrasos sufridos por las obras de restauración han provocado que el interior de la capilla, construida en mármol blanco y con una media cúpula en forma de vaina, muestre un paisaje desolador, donde una vez todo fue lujo y oropel.

Antes de que las obras reforzaran esa imagen de abandono, ya los vándalos habían hecho su parte, atraídos por la codicia que despiertan los rumores sobre un lujoso enterramiento. Una práctica común en los cementerios cubanos, donde en los últimos años más de un difunto ha sido desenterrado para extraerle desde un anillo hasta un diente de oro.

Un acicate para los saqueadores cotidianos debieron ser las crónicas de la época, que aseguraban que el cuerpo de Catalina fue sepultado con un pectoral de piedras preciosas engastadas en oro formando un diseño de rosas. La posible desaparición de estos objetos debido a la rapacidad que sufrió el panteón podría ser el robo de mayor cuantía llevado a cabo en el camposanto habanero donde abundan las tumbas de personalidades y aristócratas.

Un pariente exiliado de los Baró-Lasa aseguró a 14ymedio que las joyas en el ataúd eran sólo “cuentos de novelistas”. Sin embargo, la versión que se maneja en las calles habaneras es que detrás de las espectaculares puertas del panteón estaba uno de los mayores tesoros sepultados en la Isla.

Guiado por esa historia y con el olfato de un experimentado profanador de tumbas, Angelito, un antiguo sepulturero de la necrópolis, desbarató el año pasado con una barreta y a golpe de mandarria las losas que cubrían los ataúdes de Catalina Lasa, Juan Pedro Baró y la madre de éste.

La acción de este saqueador de tumbas se sumó a los pequeños robos anteriores en el mausoleo, en los que se sustrajeron otras piezas, como varios de los cristales que inyectaban una luz lechosa hacia el interior y proyectaban la figura de una rosa. Los vecinos de la barriada aseguran que después del atraco, Angelito dejó tras de sí un rastro de gastos excesivos y noches de locura.

La investigación policial apuntó hacia el depredador funerario, quien fue apresado y recluido siete meses en el centro penitenciario de Valle Grande, según confirmaron a este diario varios custodios del cementerio. En la redada policial también quedaron bajo investigación otros trabajadores del lugar, pero todos resultaron absueltos por falta de pruebas.

Mientras esa trama criminal transcurría, los turistas enfocaban su lente hacia aquella joya del art déco cubano. Hasta hace pocos meses allí estuvieron los restos de Catalina, quien en la pacata época que le tocó vivir escandalizó a muchos al pedir la separación a Estévez Abreu, hermano del vicepresidente de la República e hijo de la conocida como “benefactora de Santa Clara”, Marta Abreu.

La noticia prendió cual pólvora en una Cuba donde todavía no se había aprobado la ley de divorcio, y la bella matancera huyó junto a su amante. Los enamorados regresaron a La Habana en 1917, donde vivieron juntos hasta que ella falleció, en Francia.

Sin acostumbrarse a la viudez, Baró quiso darle a Catalina en la muerte aquello que su fugaz vida no le había permitido y costeó un panteón de medio millón de pesos en el cementerio habanero. Hoy, un bloque de concreto colocado de manera improvisada por la parte trasera sirve como escalón para asomarse a la que fue proyectada como una vivienda eterna.

Desde esa indiscreta posición y auxiliado por una cámara, es posible captar el deterioro de toda la capilla. Los cristales que cubrían las ranuras traseras ya no están y la cruz diseñada por Lalique corrió igual suerte, como las mamparas de cristal colocadas entre las puertas y el recinto más íntimo de las tumbas.

Una fuente cercana al historiador de La Habana comenta que la complejidad patrimonial del panteón exige un estudio “para su reparación”, aunque un empleado del cementerio confirma que las obras de restauración están detenidas desde hace meses porque “los recursos de la Oficina del Historiador tuvieron que ser destinados a algo aparentemente más urgente” .

Los restos mortales de Catalina Lasa, de Juan Pedro Baró y su madre descansan provisionalmente, y hasta que terminen las obras, en el panteón de los Emigrados Cubanos, el mismo lugar donde reposa Leonor Pérez, madre de José Martí. Mientras, Angelito, el saqueador de tumbas, fue finalmente condenado a 30 años de prisión por daño al patrimonio y profanación.

A pesar de la devastación, algo del brillo de la mirada de quien fuera conocida como La Maga Halagadora queda en el lugar. Una triste presencia, de quien no logró en vida ser aceptada por una sociedad llena de prejuicios y después de muerta ha sido víctima de la expoliación y la indolencia.

Para quienes no conozcan esta historia de amor, o quieran releerla, ofrecemos el enlace al trabajo que sobre ella colgamos en este blog hace exactamente dos años: "Catalina Lasa, historia de un gran amor". Escrita por Gina Picart, es un documento histórico de nuestro esplendoroso pasado.
http://palmasamigas.blogspot.com/2014/01/catalina-lasa-historia-de-un-gran-amor.html

18 de enero de 2016

Semana Social Católica en Miami


  IV SEMANA SOCIAL CATOLICA    

 Miami, Florida
  7 al 13 de febrero 2016

EL  EQUIPO COORDINADOR  DE LAS SEMANAS  SOCIALES 
Y LA  VOCALÍA  DE  DOCTRINA SOCIAL DE LA
ASOCIACION DE  CABALLEROS CÁTOLICOS
TIENEN EL GUSTO DE INVITARLO.
PROGRAMA

Primer día - Domingo 7

- Parroquia de St. Raymond, 3475 SW 17th St, Miami, FL 33145.  
  Misa inaugural 8:00 AM Presidida por el P. Roberto Cid, Director de Radio Paz.
- Después de la Misa ─ Día dedicado al contenido social de Evangelii Gaudium y de la encíclica Laudato Si.
Conferencistas: Francisco Javier Muller (análisis científico) y Sixto García (análisis teológico).

Segundo día – Martes 9


- Parroquia San Juan el Apóstol, 475 E 4th St, Hialeah, FL 33010. 8:00 PM.
Día  dedicado a la Encíclica Rerum Novarum.
Conferencistas: Santiago Cárdenas (contexto histórico), Jesús Permuy  (análisis de la Encíclica)

 Tercer día – Miércoles 10

-
Sala Cosculluela del Colegio de Belén, 500 SW 127thAve, Miami, FL 33184. 8:00 PM.
Día dedicado a la labor social de los Caballeros de la Orden de Malta, los Caballeros de Colón y los Caballeros Católicos.

Cuarto día – Jueves 11

-
Parroquia Corpus Christi, 3220 NW 7th Ave, Miami, FL 33127   8:00 PM.
Día dedicado a la obra del P. José Luis Menéndez. Su experiencia sacerdotal en la aplicación de la Doctrina Social de  la  Iglesia en la pastoral social. Además, nos brindará una exhibición de valiosos objetos históricos.

Quinto día – Sábado 13

-Salón Félix Varela - Ermita de la Caridad, 3609 South Miami Ave., Miami, FL 33133.
 9:00 AM ¨La Economía Social de Mercado en el futuro de Cuba Democrática¨. Conferencistas: Nelson Amaro y Horacio Espino Bárzaga.
11:30 AM. ¨30º Aniversario del ENEC. Homenaje y Actualización del Mensaje¨. Conferencistas: P. José Conrado Rodríguez y Dagoberto Valdés.

Lunes 8 a viernes 12 –  Como parte vivencial de la Semana Social se invita a brindar su ayuda a las Hermanas Misioneras de la Caridad de la obra de Madre Teresa de Calcuta en Miami. Para coordinar ayudas llamar:


Responsable: Hna. Méngala, Dirección: 724 NW 17 St MiamiFl. ─ Tel. 305-326-0032                                                                  

Por el Equipo Coordinador:


Helio J. González   305 439 3773
Santiago Cárdenas 786 282 2544
Efraín R. Infante    305 556 5954

17 de enero de 2016

Que sea yo buen vino, Señor

 
QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR.
Que ponga palabra oportuna
allá donde se desarrolle el desconcierto..
Que irradie música y alegría
cuando brote el escenario de la tristeza y la angustia
 QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR.
Que hable de Ti y de tus hazañas
aún en medio de incomprensiones y vacíos
Que lleve la esperanza y el optimismo
a un mundo que llora perdido.
Que cargue las tinajas de los corazones de las personas
con tu Palabra que todo lo colma y satisface.
Que convierta el vinagre de muchas historias
en el dulce vino de tu fraternidad y de tu Evangelio.,
 QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR.
Que, con María, también abra los ojos
y descubra  os sufrimientos y la escasez
el fracaso y tanto aguafiestas
que abortan el espíritu festivo de la humanidad,
el anhelo de fraternidad de este mundo.
 QUE SEA YO BUEN VINO, SEÑOR.
Y sepa darte gloria, por mis obras
Y sepa bendecirte, por tanto signo que realizas.
Y sepa agradecerte, por tantos dones que regalas.
Y sepa alabarte, por salir al encuentro del hombre.
 Gracias, Señor,
tu vino (el único, el mejor y el más auténtico)
alegra la  mesa de toda nuestra vida.
Que en este Año de la MIsericordia,
como buen vino,
sea capaz de ofrecer tu Palabra con mi voz.
tu presencia, en mi entrega,
tu fortaleza, con mi testimonio,
tu amor, a través de mi caridad,
tu corazón, por mi comprensión,
tu reino, en mi forma de entender y de vivir la vida.
Amén.
Javier Leoz, betania.es

16 de enero de 2016

En defensa del odio

En defensa del odio

Andrés Reynaldo

Ahí está. El acto de repudio de hoy. Algunos días, hay dos o tres, o uno que dura horas y horas. En La Habana. En Manzanillo. La turba escoltada por la policía gritando sus consignas. “Pa’ lo que sea, Fidel. Pa’ lo que sea”. Lo que sea puede ser cualquier cosa. Una pedrada en los cristales. Patear a un padre frente a sus hijos. Una fachada pintada con groseras ofensas. Pa’ lo que sea.

Nos hemos acostumbrado a los actos de repudio. Pinchamos cualquier portal de temas cubanos, cualquier blog, y ahí está el acto de repudio de hoy. La turba, sumida en el choteo, ahíta de su mezquindad. Ya hasta ponen los actos de repudio en los blogs de la Seguridad del Estado. Por cierto, ¡cuántos blogs de la Seguridad del Estado hay en Miami! De todo tipo: filosóficos, humorísticos, de prosa fina y prosa de palo...

La joya, la verdadera joya, son los blogs del anticastrismo light, con personal altamente capacitado. Los que combaten a los funcionarios de Aguada de Pasajeros por arruinar la última cosecha de papas pero se tragan el asesinato de Payá, las huelgas de hambre, los ametrallamientos en alta mar. Blogs y portales especializados en quitarle hierro a la noticia que pone a la dictadura contra las cuerdas. Los informantes elevados a la categoría de desinformantes.

Una de las manipulaciones más sórdidas de los Castro: que el testigo perdone al victimario en detrimento de la víctima

Recuerdo el último acto de repudio que vi en Cuba en mayo de 1980. Los empleados del Ministerio de Educación, entonces en la calle Obispo, repudiaban a una compañera de trabajo que se iba por el Mariel. Le halaban el pelo. La escupían. La insultaban. Le tiraban huevos. Era una mulata alta y madura, vestida con ropa extranjera. La habían obligado a darle varias vueltas a la manzana. Cada vez que trataba de apurar el paso, le volvían a cerrar el camino. A empujones. A puñetazos.

En uno de los forcejeos, a la mujer se le rompió un tacón. Entonces, con inusitado aplomo, se quitó los zapatos y se sentó en la acera. Por unos minutos murmuró una indescifrable tonada y finalmente comenzó a aullar. Un aullido largo, malhumorado, de perro herido. Cuando los vecinos pudimos salir a socorrerla, pensamos que sufría un ataque de nervios. No tardamos en descubrir que se había vuelto loca.

Han pasado casi 36 años. Pero cuando me hablan de perdón y reconciliación siempre recuerdo a esa mujer. Puedo perdonar (aunque no quiero) lo que me hayan hecho a mí. Ahora, no tengo ninguna autoridad moral para perdonar lo que le hicieron a ella. Esa es una de las manipulaciones más sórdidas de los Castro: que el testigo perdone al victimario en detrimento de la víctima. Te quitan la libertad, te quitan la dignidad, te quitan la tierra y, por último, te quieren quitar tu odio. O sea, la defensa radical de tu persona.

Pues bien, ese odio contra la dictadura es lo más sano que hoy subyace en nuestra identidad nacional. Sin ese odio no nos vamos a quitar de encima a los Castro. Ni vamos a tener la fuerza espiritual para arrasar con su legado. Ni los vamos a sacar del poder ni mucho menos de la historia. De ahí que sea tiempo de revertir de una vez por todas el discurso del perdón y la reconciliación.

Para pedirle a la víctima que perdone a su verdugo, debes empezar por ponerte del lado de la acera donde caen las piedras y se reciben las patadas. Seas un cardenal, un novelista o un exiliado que aboga por el cambio. Debes reconquistar, en carne propia, tu derecho al odio.

Remitido por Olavo García

13 de enero de 2016

Carta abierta de Alfonso Ussía

Carta abierta
de Alfonso Ussía

A la presumible alcaldesa de Madrid y a quien en realidad gobierna sobre ella:

He leído que han previsto eliminar del callejero de Madrid más de trescientos nombres. Agustín de Foxá, José María Pemán, Salvador Dalí, Santiago Bernabéu – no hay huevos–, y Pedro Muñoz-Seca, entre otros. Por franquistas.

Permítanme que hoy me ocupe exclusivamente del último. Nació en el Puerto de Santa María, se doctoró en Derecho y Filosofía y Letras en Sevilla, se instaló en Madrid para cumplir con sus sueños de autor teatral y estrenó en la Capital de España 187 comedias.

Casado y con nueve hijos, la segunda de ellos, mi madre. Don Pedro pudo ser franquista, pero sus antecesores en el odio no le permitieron la libertad de elegir. En julio de 1936 estrenó en Barcelona, en el Teatro Poliorama, su comedia la «La Tonta del Rizo». No iba con segundas porque no conocía a la señora Carmena.

En Barcelona fue detenido y llevado a la prisión-checa de San Antón. Y cuatro meses más tarde, el 28 de noviembre de 1936, torturado y asesinado en Paracuellos del Jarama, sacrificio que compartió con otros cinco mil españoles, más de un centenar de los cuales eran menores de edad. Hijos de militares. Pena de muerte.

Don Pedro, que no le hizo mal a nadie y bien a muchos, perteneciente a la clase media andaluza, era el segundo varón de la familia, precedido por su hermano don Francisco, médico del Puerto de Santa María y seguido por su hermano don José, pediatra con toda su carrera desarrollada en Madrid. Hasta que pudo vivir y mantener a su familia con sus éxitos teatrales, trabajó en el bufete de don Antonio Maura e impartió clases particulares a domicilio de griego, latín y hebreo.

Entre sus éxitos, a punto de cumplirse el centenario de su estreno, destaca «La Venganza de Don Mendo» la obra teatral que comparte con «Don Juan Tenorio» de Zorrilla, el honor de ser la más representada en la historia del Teatro en España.

Don Pedro era colaborador de ABC, lector de ABC y suscriptor de ABC, entre otros motivos por su estrecha amistad con don Torcuato Luca de Tena. Y era monárquico. Su amistad con Don Alfonso XIII está documental y visualmente demostrada. Podían quitarle ustedes la calle por monárquico y lector de ABC, pero no por franquista, que podía haberlo sido, pero sus antecesores en el odio lo asesinaron antes de que pudiera elegir.

Siendo portuense y vecino de Madrid, su gran amor fue San Sebastián. Allí, en el Teatro Victoria Eugenia, estrenó una decena de obras. Se enamoró de una villa de Ondarreta. Era amigo de los Llobregat que tenían una casa «Toki Ona», que significa «Villa Grande», y de los Satrústegui y Padilla, propietarios de «Toki Eder», «Villa Hermosa».

Mi abuelo quiso bautizar a su casa «Toki El Timbre», pero no pudo hacerlo porque ya, sus antecesores en el odio, lo habían asesinado. Cuando se confirmó su muerte, Don Alfonso XIII le envió desde el exilio una carta a mi abuela, con el sobre manuscrito: «Dª Asunción Ariza, Viuda de Muñoz-Seca. ‘‘Villa Toki El Timbre’’. Ondarreta. San Sebastián. España». Los Muñoz-Seca no vivían allí, pero la carta llegó.

Durante el cautiverio –horas y horas pasó junto a sus compañeros supervivientes conociendo detalles–, Don Pedro se convirtió en el repartidor de optimismos y esperanzas. De cuando en cuando aparecía por ahí el despreciable Gálvez, uno de los más abyectos personajes de la época, visitador de checas y ejecutor de quienes consideraba sus adversarios. Don Pedro había ayudado a Gálvez, un mal poeta, a sobrevivir durante años. El 27 de noviembre, le llegaron rumores de su inmediato «traslado» a Valencia. Ya lo había firmado Santiago Carrillo. Se trataba de unos «traslados» a Valencia muy fugaces, por cuanto el traslado finalizaba siempre en la hilera de la muerte de Paracuellos, ante el pelotón de fusilamiento del Frente Popular.

Don Pedro se encerró con el padre Ruiz del Rey, en una celda en la noche del 27. Salió fortalecido. De su puño y letra escribió a su mujer la última carta. Está fechada el 28 de noviembre de 1936, horas antes de ser pasado por las armas. En la carta, que le llegó a mi abuela a través del encargado de Negocios de México con tres años de retraso, don Pedro le relaciona las pequeñas deudas que ha dejado entre sus compañeros.
Tranquiliza a la familia. Manda un profundo beso a sus hijos y les hace ver que su sacrificio es por España. Ordena a su mujer que se ocupe de su madre, allá en el Puerto de Santa María. Se reafirma en su Fe y le ofrece a Dios todos sus sufrimientos. Perdona a sus verdugos. Es una carta de dos cuartillas, emocionante y sintética. Algunos de sus hijos murieron sin leerla. En la postdata la última frase: «Como comprenderás voy tranquilo y libre de culpas».

A las seis de la mañana se oyó su nombre. Abrazos y despedidas. Los milicianos «Dinamita» y Riquelme –sus antecesores en el odio–, le arrebataron el abrigo, rompieron sus gafas y para humillarlo, le cortaron sus largos y célebres bigotes. Con un alambre le ataron las muñecas y lo llevaron al camión de los afligidos. Ya en Paracuellos, pidió un cigarrillo. Había sido un fumador empedernido y llevaba diez años sin fumar. Un miliciano piadoso se lo encendió y lo puso en su boca. «Cuando queráis. Dentro de poco estaré en un lugar muchísimo mejor que éste».
A las 8,23 de la mañana, junto a ciento tres compañeros de martirio, se puso ante las ametralladoras, algunas de ellas manejadas por brigadistas internacionales. No pudo abrir los brazos porque los tenía atados con los nudos de bramante. Gritó «Viva España y Viva El Rey». Y cayó a saco, con la cabeza rota y el pecho atravesado. Sus huesos descansan en una de las inmensas fosas comunes.

Sus antecesores en el odio, presumible señora alcaldesa de Madrid y el Coletas que en Madrid manda, lo fusilaron cuando contaba 57 años de edad. No había hecho mal a nadie.

Ustedes, ahora, los herederos del mismo odio, lo quieren fusilar de nuevo borrándolo del callejero de Madrid. Toda una vida cultural desarrollada en Madrid, y de nuevo, la ráfaga de los disparos del rencor.
Remitido por Olavo García

10 de enero de 2016

¿Soy de los tuyos, Señor?

 
¿SOY DE LOS TUYOS, SEÑOR?
Me dicen que fui bautizado,
pero no sé muy bien, Señor,
hasta qué punto soy de los  tuyos,
de tu grupo, de tu familia,  de tus ideas,
de los que defienden, sin  fisuras, tu Palabra,
sin riesgo de ser  descafeinada.
 
Dicen que el Espíritu quema
y me siento un tanto frío.
Me advierten que el  Bautismo
es un punto de salida
y frecuentemente me instalo  en mis intereses.
 
Me recuerdan que ser de los  tuyos,
es optar por tu Palabra, por  tu vida,
por tu mensaje, por tu cruz,
por tus caminos y por tus  contradicciones.
Y, cuántas veces, Señor,
me dejo guiar exclusivamente
por el vocerío del mundo,
amañar por las sensaciones del simple escaparate,
seducir con fuegos  artificiales,
asustar por el sufrimiento
o añorar y buscar atajos
sin que me digan que soy de  los tuyos.
¿SOY  DE LOS TUYOS, SEÑOR?
Ayúdame, Señor,
a convertirme, para estar  cerca de Ti,
a liberarme, para dedicarme  a Ti,
a llenarme de tu Espíritu
para ofrecerme al pregón de  tu Reino.
Que tu Bautismo, Señor,
sea para mí, causa de  crecimiento,
llamada a la sinceridad y a  la valentía,
a la generosidad y al  testimonio,
a la verdad y a la firme  respuesta.
Amén.
Javier Leoz, Betania.es

9 de enero de 2016

El éxodo del cambio-fraude


 
El éxodo del cambio-fraude
Andrés Reynaldo
Ya Raúl Castro tiene su primer éxodo. A su manera. Según los tiempos. De Ecuador a México la avalancha de cubanos permea las fronteras y apunta a Estados Unidos, principalmente a Miami. Gota a gota. Implacable. El éxodo del cambio-fraude.

Esta vez, los fugitivos son ordeñados hasta el último centavo por un cartel de autoridades y contrabandistas. Una operación de cientos de millones de dólares. A cualquier hora, en cualquier calle de La Habana, en los parques de los pequeños pueblos, se consigue fácilmente un contacto para dar el gran salto. Unas horas bastan para que aparezcan los compradores de una casa, un negocio, un auto, joyas. En la cara de la policía y los chivatos de barrio, bajo las insomnes cámaras de vigilancia de la Seguridad del Estado. Como observa Fabiola Santiago, la dictadura respeta el derecho a escapar. Siempre que pagues tu precio.

 Para Raúl, ganancia neta. Tal como ocurre ante un chapucero acto de magia se requiere una voluntaria suspensión de la capacidad de duda para creer que las autoridades cubanas no estén detrás de la operación. Lo saben en el gobierno de Costa Rica. Lo tienen que saber los americanos, capaces de escuchar la caída de un alfiler allí donde peguen la oreja. Con la complicidad de Ecuador, Nicaragua y El Salvador, cuando menos. Con la doblez de Guatemala y México. La diplomacia del coyotaje. Sólo los ticos se negaron a sacarle el jugo a la tragedia. A riesgo de quedar en una situación sin salida.

Muchos se preguntan por qué Cuba lanza este éxodo en medio del deshielo con Obama. Bueno, esto es lo que Cuba hace habitualmente en épocas de deshielo. Subir la parada. Usar a su población como ariete frente a un presidente norteamericano que los Castro consideren débil en política exterior. En eso no se equivocan. Al hombre que le entrega Crimea a Putin y Siria a ISIS, que le abre a Irán el camino hacia la potencia nuclear, que no titubeó en poner a Egipto en los brazos de la Hermandad Musulmana, y que les acaba de regalar, a cambio de nada, la oportunidad de perpetuar la más larga y sórdida dictadura de las Américas bajo un nuevo modelo de opresión, bien que pueden crearle una crisis migratoria.

Para empezar, en el alivio de la presión demográfica Raúl encuentra un alivio de la presión política. Casi de inmediato, el éxodo produce un aumento de ingresos por remesas y viajes. En lo político, la ola de jóvenes con unos valores éticos desgastados en la miseria y la manipulación de la identidad nacional como instrumento de servidumbre, aumenta la masa crítica de un sector de “inmigrantes económicos” que asume cínicamente la longevidad de la dictadura como un signo de su legitimidad. Por último, se saca de la mesa de negociaciones la discusión sobre derechos humanos con la propuesta de una inmigración organizada. Así, una y otra vez, curiosamente bajo administraciones demócratas, Washington satisface una doble necesidad de los Castro: deshacerse de gente y no hablar sobre libertades.

Ante el mundo, la dictadura achaca su decrepitud al embargo y acusa como agresión todo gesto de acercamiento. Es la perversa lógica del estado delincuente. El argumento de la víctima como defensa del verdugo. La repugnante inversión del diálogo. Mientras miles de familias cubanas atraviesan selvas y desiertos, duermen a la intemperie y sufren hambre y sed, Raúl se permite una broma macabra: dona $200,000 para los campamentos de refugiados sahauríes en Argelia. Este es el hombre del cambio. Esta es la cruz de Cuba.

Reproducido de El Nuevo Herald

8 de enero de 2016

El retorno de Camilo Torres

 
El retorno de Camilo Torres

Sorpresa. En la negociación --que ahora se hizo pública con la mediación de la Iglesia Colombiana-- entre el gobierno de Manuel Santos y el Ejército de Liberación Nacional, la segunda guerrilla del país después de las FARC, entra en escena un personaje que pertenece a los libros de historia y cuyo nombre es prácticamente desconocido para las generaciones posteriores a la década del ’90: Camilo Torres Restrepo.

 A 50 años de su muerte --resultó muerto en el curso de su primer combate, el 15 de febrero de 1966-- el cura guerrillero es reivindicado por la agrupación a la que perteneció --el ELN-- y que contribuyó a fundar. Se presentaron dos pedidos. El primero, dirigido a la Iglesia, que no aprobó la opción por las armas que lo llevó a enrolarse en la guerrilla, para que por lo menos simbólicamente le restituya el estatus sacerdotal; el segundo al gobierno de Colombia, para que los restos mortales “sean entregados y se les brinde debida sepultura”.

Con dos twitter en las redes sociales a través de la cuenta @eln_ranpal, la organización guerrillera reclama del gobierno “El gesto de Paz de entregar los restos físicos de Camilo Torres, que tiene escondidos hace 50 años” y a la Iglesia “el gesto de paz claro y demostrativo es otorgar nuevamente su lugar como sacerdote a Camilo Torres”.

La decisión de abandonar el sacerdocio, en realidad, fue del mismo Camilo Torres, y la tomó en junio de 1965, once años después de recibir la ordenación, para entrar en la clandestinidad en las filas del nuevo movimiento guerrillero que nació en 1964 con una marcada impronta marxista. La militancia duró poco, porque Camilo Torres murió en su primera experiencia de combate, en una emboscada que el ELN tendió a una patrulla militar colombiana.

Ya en 1955, en el documento conclusivo de la primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Rio de Janeiro, la opción guerrillera para alcanzar la liberación fue desaprobada. Condena que se repetirá en la Conferencia General de Medellín en 1968, menos de dos años después de la muerte de Camilo Torres, y en las sucesivas conferencias en Puebla en 1978, Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007).

El coronel de la Quinta Brigada de Bucaramanga, Álvaro Valencia Tovar, al mando de la patrulla, declaró años más tarde que el ejército ocultó el cuerpo en una ubicación separada de otras fosas comunes, y el lugar no fue comunicado al público. Valencia Tovar, siendo ya general retirado, escribió el libro “El final de Camilo”, donde reveló los detalles de la muerte de Camilo Torres. Según Valencia Tovar, Torres fue sepultado en un lugar separado para entregar los restos a la familia en un segundo momento. Posteriormente, en una entrevista a la revista Semana aclaró que el cuerpo de Camilo Torres fue exhumado tres años después y sus restos fueron colocados en una urna y llevados a un cementerio de la ciudad de Bucaramanga, donde la Quinta Brigada había construido un mausoleo para enterrar soldados, pero no reveló la posición exacta.
 
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