11 de noviembre de 2009


La caída del muro
(Final)


(Efectos en Cuba)


Miriam Leiva
LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org)

Se vendían conservas alimenticias de Bulgaria y Checoslovaquia, aunque la famosa carne rusa no alcanzaba para cubrir los antiguos hábitos de consumo del vacuno. Pero nada de capacidad para autoabastecerse y exportar al mercado internacional competitivo en calidad y surtido. El embargo norteamericano no era tema. Más bien, se jactaban los dirigentes de que entre los países del CAME, los menos desarrollados y en estado de guerra, Cuba y Viet Nam, tenían preferencias y merecían todo.

Malas señales comenzó a ver la población cuando a finales de los 80 las revistas soviéticas Sputnik y Tiempos Nuevos, entre otras, fueron prohibidas por sus “artículos subversivos”. Las ilusiones despertadas por la Perestroika y la Glasnost de Gorbachov, y las historias llegadas de Polonia, Hungría, Checoslovaquia y RDA, fundamentalmente, estimularon muchas mentes que creyeron inevitables los cambios.

Cuba continuaría aislada, no sólo por el mar, sino esencialmente por el totalitarismo con la contrarreforma escondida en “la política de rectificación de errores y tendencias negativas”, y el “período especial en tiempos de paz”, con su represión, carencias y constantes apagones. Se hicieron planes para enviar a la población a vivir y trabajar en el campo, se intensificó la construcción de túneles para protegernos de la invasión yanqui, en la que nadie creía realmente, y cundió el pánico entre los más lucidos, porque se esperaba la cambodización del país.

El gobierno, bajo cuerda, estimuló un nuevo éxodo masivo hacia los Estados Unidos para librarse de la presión social como en otras oportunidades, y cualquiera construía abiertamente su balsa. En agosto de 1994, residentes en el municipio Centro Habana escenificaron las protestas y asaltos a tiendas, conocidos como el “maleconazo”.

La complicada situación llevó a Raúl Castro a decir que eran “más importantes los frijoles que los cañones”. Siguieron muy limitadas medidas económicas de liberalización del turismo, el mercado campesino y el trabajo por cuenta propia. Creció la sociedad civil emergente, con el auge de grupos contestatarios pacíficos, como los periodistas y bibliotecarios independientes y el Proyecto Varela, reprimidos en marzo del 2003 con el encarcelamiento de 75 opositores y periodistas.

Se había pactado con Hugo Chávez que, no más llegar al poder en Venezuela, comenzó a financiar, permitiendo la recentralización económica, el cierre de los pequeños espacios a personas creativas, y el reequipamiento de una policía política poderosa. Julio de 2006 terminó con la grave enfermedad de Fidel Castro y el traspaso de funciones a su heredero.

En noviembre de 2009, Raúl Castro preside un país en estado terminal, cuyos males parece conocer, pero por algún secreto designio no aplica la terapia conveniente.

Mientras los antiguos aliados de Europa Oriental, a pesar de las dificultades por la crisis económica internacional, caminan hacia la aurora, Cuba se sumerge en el más profundo ocaso político, económico y social. Pero la conciencia ciudadana está inquieta luego de 50 años de inmovilismo, incrédula por tantas promesas incumplidas y agobiada por las carencias y represiones.

Miriam Leiva
Cubanet.org
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