19 de noviembre de 2009


El Colegio San Agustín de Camagüey

Ana Dolores García

Hojeo en el recuerdo los Libros de Lectura seria que tuve en mi primaria. Uno se llamaba «Lecturas Escogidas» -el nombre del autor aparece borrado en mi memoria- y era materia de estudio cuando ya andábamos por el sexto grado. Lleno de páginas excepcionales de la literatura, fue mi primer contacto con el buen escribir. Porque el otro, de aforismos y frases célebres, también de magnífico contenido, fue cosa diferente. Escrito en letras cursivas, distintas en cada página y su texto orlado por arabescos, nos servía, además de lectura, de ejercicio de escritura, porque debíamos copiar cada una de esas páginas en nuestras libretas de dibujo imitando arabescos y letras.

Releo sus páginas que se han amarilleado en el recuerdo, pero tampoco logro revivir el nombre de su autor. Era el objeto de una asignatura muy importante que se llamaba caligrafía, creo que hoy en desuso. Caligrafía que también practicábamos llenando cuadernos con ejercicios de letra cursiva inglesa o gótica, rasgos gruesos y finos, obtenidos solamente con aquellas plumas que no eran de plumas, puntos de distinto grosor y tinta china y fresca que nos manchaba los dedos: las Esterbrook no servían para eso.

No sé si viene al caso evocar estos recuerdos ni si a alguien le interesan, pero me siento en la necesidad de refrescarlos y de verme de nuevo en aquel colegio donde cursé hasta el 8º grado. Con pupitres de madera curtidos ya por el tiempo y el uso y llenos de cicatrices. Una tapa que se abría para que guardáramos en su interior libros y libretas, una hondonada larga para retener el lápiz y otra, redonda, para colocar el tintero.

Los del mismo curso éramos un grupo pequeño, apenas doce o trece: Marlene, Berta, Gladys, Célida… y Elva, Yolanda y Teresita, que ya faltan. Ciso, Nicolás, Ángel, los dos Orlando, Roberto, Cardoso…

«Las Monreal», -como era popularmente conocido-, o «San Agustín», -su nombre oficial-, era un colegio laico dirigido por las hermanas Monreal Valdivieso: Amanda, Victoria, Evangelina (del primer grupo de graduadas de la Normal de Maestros de Camagüey), y Sylvia, todas de sólidos principios cristianos y consagradas a la enseñanza, al igual que su padre, don Narciso Monreal, figura que destacó mucho en la organización y buen desarrollo de las escuelas de Camagüey. De don Narciso se cuenta que había sido testigo de excepción cuando en el cementerio de Camagüey los soldados del Rey quemaron el cuerpo de Agramonte.

Margarita, también reconocida pedagoga, fue la primera Directora de la Escuela Normal de Kindergarten de nuestra ciudad. Al único hermano, médico, Pedro, no recuerdo haberlo conocido.

En el año 1942 el Colegio San Agustín celebró sus cincuenta años con una velada artística en el Teatro Guerrero. A las más pequeñas nos vistieron de «estrellitas» y actuamos en un «cuadro» del que ya no tengo ni la más remota idea.

Era un colegio con historia y prestigio que ocupaba una señorial casona en la calle Avellaneda, en su primera cuadra, donde hoy vive la familia Barreto: Avellaneda 3. Poseía una amplia galería que daba al patio central, con sus puertas rematadas por medias ruedas de cristales de colores, tan cubanas, a la manera de las que pintaba Amelia Peláez. Recuerdo bien el filtro del agua con la que aplacábamos la sed, y el teléfono de pared, -caja de madera, auricular con forma de casi cuerno, y colocado a suficiente altura para que no pudiera ser alcanzado por los pequeños-, en la oficina de Amanda, la Directora.

Y a Bertha la jamaiquina, que siempre llegaba a la hora del recreo para vendernos sus pick´nines, una especie de muffins o magdalenas, a las que ella llamaba de esa extraña manera. Y también recuerdo a Juanita, la viuda de Pedro, siempre jovial y presente, dando una mano a sus cuñadas. Y a Mr. Guaty, asiduo visitante de la familia. La clase de 6º, 7º y 8º grados se encontraba en la entrada principal de la casa, junto a la tradicional «saleta» donde recibían a las visitas.

Al igual que era proverbial la rivalidad aparente entre alumnos de Escolapios y Maristas, o de Teresianas y Salesianas, también lo era la que existía entre nuestro colegio y el de otras muy populares hermanas: el colegio de las Larrauri, cuyo nombre oficial era «El Porvenir». En aquellos tiempos aún no existían colegios que se hicieron populares después: Zayas, Orbea, Cisneros… Esa rivalidad entre nuestros dos colegios era notable en las competencias de baloncesto, pues ambos contaban con buenos equipos femeninos que siempre se disputaban el primer lugar. Teníamos un magnífico entrenador, Ángel Calvo. Por entonces, mis compañeros y yo nos contentábamos con alentar a las mayores desde las gradas del Deportivo en la Ave. de Los Mártires, y a asistir a las prácticas en el Campo Garay de la calle Pobres/Padre Olallo.

Otros profesores que recuerdo con afecto son Margarita del Pino, profesora de 2º y 3er. grado. Con ella empecé en el colegio. Terina Díaz, que nos enseñó en el 4º grado; Esteban Pino Calvo, que enseñaba casi todas las materias de los cursos superiores; Mr. White, un señor jamaiquino no muy blanco, magnífico profesor de inglés; la Sra. Alberich, que trató de enseñarme a tejer, y Graciela Martínez de la Cruz que, antes de hacerse monja de clausura en un convento santiaguero, semanalmente nos daba clases de religión. Han pasado muchos años. Conservo sus imágenes en mi memoria y guardo para todos un gran afecto, como a una querida profesora que tuvimos en 5º grado y que, muy a mi pesar, no puedo recordar su nombre. También recibimos clases de Amanda y Sylvia Monreal. Sylvia era muy buena y condescendiente, Amanda, como Directora, era más recia y estricta.

En “las Monreal”, al igual que no había podido entrar «Palmer» con su escritura uniforme, tampoco hubo lugar para los exámenes de «test». Estas pruebas había que «sudarlas» elaborando temas, algo que mucho me sirvió en el futuro. Gran parte de las materias de estudio eran dictadas o copiadas en la pizarra, y las libretas fueron así una ampliación del texto de los libros.

Son muchos y buenos, algunos tristes, los recuerdos que me quedan de aquellos tiempos, como cuando intercambiábamos tareas con los muchachos: ellos me copiaban las lecciones de la pizarra y yo les hacía las planas de caligrafía o los dibujos. Algunos recuerdos son más imborrables que otros. En 4º ó 5º grado, no estoy segura, cuando ocupábamos las clases del 2º piso, pudimos ver una avioneta que chocaba con una de las torres de la Iglesia del Sagrado Corazón y caía sobre el techo de los Escolapios. Todavía no estaba construido el edificio de dos plantas que hoy ocupa la esquina de Avellaneda y la Plaza de San Francisco o Parque Martí. No hubo más clases aquella tarde, o por lo menos no prestamos atención a ellas si las hubo.

Son muy difíciles de olvidar también los días de angustia y pesar que vivimos durante la agonía y muerte de Sylvia Monreal, por entonces nuestra maestra en aquel 6º grado.

Amanda, Evangelina y Victoria fueron haciéndose mayores y el colegio decayó. Lo vendieron, y al cabo hubo que cerrarlo. La saga de la familia la prosiguieron los hijos de Pedro, el médico. Muchos años después, uno de sus hijos, el más pequeño, Lorenzo, se casó con una hija de Alicia Alonso y desertó en una gira por Europa. El mayor de los hermanos, Pedro, es un economista muy renombrado en La Habana, y José Ricardo se hizo médico como su padre. De Narciso, -«Ciso»-, mi compañero de aula, no he vuelto a saber nunca.

Sólo ha sido un pequeño desahogo el recordar estos tiempos de mi particular prehistoria. Y un íntimo homenaje a Sylvia, Amanda y los maestros que comenzaron a moldearme.

Ana Dolores García, 2005
Foto: Google
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6 comentarios:

  1. Anónimo11/19/2009

    Colegio San Agustin.Siempre oi mencionar a este colegio , porque sus profesores eran muy buenos. Uno de mis primos paso por este colegio. Yo fui al kinder al colegio El Porvenir de Las hermanas Larrauri.,luego pase a Las Teresianas.
    Lolita, estos recuerdos nunca se olvidan ,lo que mas recuerdo fue mi primera maestra Maruqita de la Torre.Un fuerte abrazo de Carmen Felipe

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  2. Anónimo11/19/2009

    Querida Lolita. Siempre oi mencionar al Colegio San Agustin de las hermanas Monreal. Uno de mis primos estuvo con ellas. Yo fui al kindergarten al Colegio El Porvenir , en esa epoca en la mayoria de los colegios te daban clases de Caligrafia para mejorar la letra. Esta muy bonito lo escrito sobre este colegio . Un abrazo de CarmenR. Felipe

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  3. Anónimo3/17/2011

    Hola:

    Muy bonito lo que describes en tu articulo y de paso me he enterado de muchos detalles que desconocia de mi familia. Ahí solo queda por corregir que Lorenzo era tio de Pedro Manuel Monreal el economista, y su hermano cuyo nombre es Ricardo Jesus que es tambien al igual que su padre y su abuelo Ortopedico. Ciso murio hace ya bastantes anhos. Muchas gracias por tu articulo.

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  4. Muchas gracias "anónimo" Monreal por tu comentario. De veras sentí necesidad de escribir esos párrafos en recuerdo de aquel colegio que tanto representó en mi niñez. Discúlpame los errores al referirme a los seguidores de la familia. En realidad no supe más de ellos y eso facilitó la confusión con los nombres que se repetían tradicionalmente. Dices que Lorenzo "era", por lo cual asumo que también ha fallecido. Recuerdo mucho a Ciso, siempre esmerado en hacer un plano de la ciudad de Camagüey. Le encantaba el dibujo. Muchas gracias por escribirme. Un saludo afectuoso, porque tengo muy buen recuerdo de mis maestras Silvia y Amanda, y de Ciso, José Ricardo y Lorenzo. Pedro era mayor y no coincidimos.

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  5. Anónimo12/12/2011

    El que escribe es Ricardo Monreal Jr., hijo de Pedro Monreal Acosta.

    Me agrada y enorgullece los comentarios acerca de mi familia paterna.

    Soy medico cirujano y especialista en Ortopedia y Traumatologia al igual que mi padre y mi abuelo Perico.

    Resido actualmente en la ciudad de Miami y deseo mantener un intercambio con personas que hayan conocido a la famila Monreal de Camaguey

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  6. Saludos, Ricardo. Me alegro te hayan agradado mis comentarios sobre la familia Monreal. Les debo mucho a sus enseñanzas, y los años que pasé en esa escuela los recuerdo con mucho cariño. Puedes sentirte muy orgulloso de ella.

    Espero te contesten algunos lectores que también hayan estudiado con "las Monreal" y puedan hablarte de ellas. Tengo una foto de cuando mi curso completó el 8º grado en la cual aparece Ciso. Te la puedo enviar si te interesa. Escríbeme a 4kmauei@gmail.com. Espero encontrar otra foto que apareció en una vieja revista que hace años editaban en Miami, donde está Margarita Monreal con estudiantes de la Escuela Normal de Kindergarten de Camagüey, de la que ella fue fundadora.

    Cordialmente,
    Ana Dolores García

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