28 de febrero de 2015

St. Mary´s City, Maryland

St. Mary´s City, Maryland

Ana Dolores García

En 1634 tuvo lugar el primer asentamiento de un grupo de peregrinos en las costas de Maryland a orillas de la bahía de Chesapeake. Hoy en día el enclave es una gran área en la que se ha reconstruido el original asentamiento  para que cuente al visitante por si mismo su propia historia.

La actual ciudad que se emplaza en el sítio histórico conserva el mismo nombre que le fuera dado por su fundadores: St. Mary. Se le señala igualmente como el cuarto asentamiento inglés más antiguo en el terrtorio actual de los Estados Unidos y, al mismo tiempo, se le considera el lugar donde naciera la libertad religiosa en todo el terriotorio de la América del Norte: donde católicos, y protestantes ajenos a la denominación anglicana, pudieron profesar libremente su fe.

A Sir George Calvert (1579-1632), primer Barón de Baltimore, le fue otorgado por el rey inglés Carlos I el derecho a la fundación de la Colonia o asentamiento, así como los derechos sobre ella a nombre de la Corona británica.  Retribuía de tal modo la  probada lealtad de Calvert y sus valiosos servicios al Reino. Calvert, que ya habia abrazado la fe católica aunque manteniéndolo en secreto debido a las intrigas de la corte y la  persecución religiosa existente en Inglaterra, pensaba que aquella sería una magnífica oportunidad para que los perseguidos por su fe pudieran iniciar una nueva vida. Sin embargo, no llegó a ver realizado su proyecto al fallecer en 1632. Su primogénito Cecil heredó Colonia y Título, y nombró a su hermano Leonard para liderar la fundación y ser el primer gobernador de la misma.  

 
Fue así que en 1633 dos barcos, el “Ark” y el “Dove”, desplegaron sus velas rumbo a lo ignoto al mando de Leonard Calvert, el segundo hijo de Sir George. En ellos iban los llamados a ser los primeros colonos y varios misioneros jesuitas, además de labriegos y gentes de pueblo que por el precio del pasaje, casa y comida, se comprometían a servir con su trabajo. Luego de un largo y dificultoso viaje y una escala de avituallamiento en Barbados, las naves arribaron a las costas de Maryland el 27 de marzo de 1634 y los peregrinos fijaron su asentamiento en una pequeña colina desde la que se admiraba un río de suaves y tranquilas aguas, al que también dieron el nombre que escogieron para su poblado: St. Mary.

Aunque todos los historiadores no estén completamente de acuerdo sobre la etimología del nombre que fuera dado al asentamiento, al río y posteriormente al propio Estado de Maryland, si es mayoritaria la opinión de que hace referencia a María, la Madre de Jesús, ya que tanto Leonard como la  casi totalidad de los colonos eran católicos.

En aquel sitio ya existía una villa de nativos americanos de la tribu de los Yaocomicos, integrantes de la Nación de los Piscataway. Los recién llegados lograron entenderse fácilmente con ellos gracias a un antiguo colono de Virginia que se les había unido y que ya entendía el lenguaje. El jefe del grupo le vendió a los ingleses 30 acres de tierra y allí se establecieron.

El grupo original de colonos era de unos 300, la mayoría de ellos ingleses aunque también los había  irlandeses. Leonardo Calvert, (1606-1647), un católico romano él mismo, se hizo el gobernador de la nueva colonia y siguió dirigiendo a los colonos. La ciudad de St. Mary se convirtió en la capital de la nueva Colonia de Maryland, y permaneció como tal durante sesenta y un años hasta 1694.  

 La histórica ciudad de St. Mary es practicamente un museo de la que fue la primera capital de Maryland. Junto a la bahía de Chesapeake, el viajero puede incluso abordar una réplica de la primitiva “Dover” que trajo hasta el “nuevo mundo” a los fundadores del asentamiento.

 
En el centro de la ciudad se puede recorrer un mercado abastecido con toda clase de artículos utilizados por aquellos primeros colonos, visitar un moderno motel, o admirar una antigua imprenta que fuera la única que existió por mucho tiempo  al sur de Boston.    

También se puede visitar la zona donde vivían  los Yaocomaco, con sus sencillas  construcciones de madera, o la primera Iglesia Católica en las colonias inglesas, reconstruida sobre los cimientos originales.  En la antigua Tobbaco Plantation sigue siendo 1661. Allí se puede descubrir la variedad de plantas usadas hace 350 años como alimento o medicina.   

Se recomienda al viajero permitirse al menos cuatro horas para una visita completa, y se le asegura que dejará la ciudad con una nueva apreciación sobre la vida que se disfrutó a orillas de la bahía de Chesapeake.

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