19 de enero de 2015

Tras las huellas de Teresa: Ávila, el Real Monasterio de Sto. Tomás

Ávila,
el Real Monasterio de Santo Tomás

Don Hernán Núñez Arnalte, tesorero y secretario de los Reyes Católicos, es el fundador de la parte más antigua del monasterio. Falleció antes de empezar su proyecto, y dejó un testamento en el cual pidió a Fr. Torquemada y a Doña María Dávila que continuaran su trabajo, construyendo un convento dedicado a Santo Tomás de Aquino, de la orden de Santo Domingo.

La edificación comenzó el 11 de abril de 1482 bajo la dirección de Martín de Solórzano. Se construyó el claustro del noviciado que por si solo ya podía constituir un convento.

Es fácil imaginarse que el proyecto de construir un convento con una iglesia costaba mucho dinero, y que el millón y medio de maravedíes que poseían Fr. Tomás de Torquemada y Doña María Dávila no era suficiente.

Entonces, los Reyes Católicos intervinieron para la edificación de la iglesia sobre todo en la capilla mayor, lugar destinado para el sepulcro del Príncipe Don Juan. Los Reyes participaron también en la construcción de los otros dos magníficos claustros: el del Noviciado y el del  Silencio. El tercero, el de los Reyes, cuyo destino fue servir de Palacio de Verano para la corte, alberga hoy un Museo de Arte Oriental de una gran riqueza.

Estos tres claustros con los que cuenta el Real Monasterio de Santo Tomás lo hacen único, al igual que el retablo del altar mayor de la iglesia   realizado por Pedro Berruguete, que es la obra más importante de la iglesia del Real Monasterio de Santo Tomás, conjuntamente con el sepulcro del Infante Don Juan, hijo de los Reyes Católicos. 



La nave principal de la iglesia es  una joya del gótico flamígero. El crucero, delimitado por cuatro columnas, semejando ramas de palmera, forma un joyero para el sepulcro del Infante Don Juan.  En las ocho capillas podemos encontrar esculturas como el sepulcro de los Ávila o el grupo que representa a Domingo de Guzmán y Francisco de Asís.   
 
Destaca también la Capilla del Cristo de las Angustias o de la Agonía, donde se conserva el confesionario que utilizaba Santa Teresa, y donde ella tuvo una visión el 15 de agosto de 1561, en la que la Virgen y San José la vestían con un manto azul y un collar, tema del retablo mayor de la iglesia de La Santa, también en Ávila
 

 

 

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