26 de julio de 2013

DESCANSAD, PEREGRINOS DE COMPOSTELA





¡Descansad, peregrinos, en paz!
Por dos vías, con sabor a fe y a esperanza,
os habéis marchado repentinamente de este mundo.

Allá, cerca del Finisterre,
habéis encontrado el final de esta tierra
más no el final de vuestra existencia.
¡Descansad, peregrinos, en paz!

Porque, aunque descarrile un tren
no podrá nunca ese accidente
con lo más grande que llevabais en vosotros:
 la Fe.

Hacia Santiago se dirigían vuestros ojos
y, con Santiago, ojala que despertéis en el cielo.
Hacia Santiago iba el tren de vuestros sueños
y, con Santiago, deseamos para vosotros el Paraíso.

Hoy el incienso del boutafumeiro sea para vosotros.
Hoy las misas de nuestro Patrón sean por vosotros.
Hoy el tañido de las campanas 
nos llamen a oración por vosotros.
Hoy el silencio 
sea bandera del respeto por vuestra ausencia.

No habéis alcanzado la Plaza del Obradoiro
pero por estas letras, en nombre muchos amigos,
os deseo que alcancéis algo más grande y eterno: 
el Cielo.

¡Descansad, peregrinos de Compostela!

Javier Leoz.

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