19 de enero de 2011



RABIETAS DE PODER
 Lic. Amelia M. Doval

En Cuba el país de los delitos, reales o ficticios, es un crimen estar informado. Según las leyes existentes y las que se decretan como tal aún cuando no aparecen registradas, hacer uso de la internet, leer una revista o libros no autorizados, hasta escuchar canciones en la voz de algún artista que el sistema represivo considera no aptos para “oídos revolucionarios”, siempre fue y ha sido una traición y como tal se castiga  por el gobierno. Si asalta alguna duda compruebe con algunos ejemplos: “ley del vago”, la UMAP (campo de concentración) y más reciente los 75 intelectuales encarcelados en la conocida Primavera Negra.

En su búsqueda por mantener al pueblo totalmente ausente del desarrollo de la vida fuera de sus fronteras, han utilizado los más diversos métodos. Recientemente se hablaba de la creación de un wikimedia casero que transformara la historia bajo las teclas de un censor propio que  tergiversa los datos. El acceso a la internet es limitado y controlado pero, temiendo el uso informático después que el cable, proveniente de Venezuela, haga su entrada triunfal, ya se enfrascan en frenar el pensamiento independiente. La comunicación tiene sus límites, incluso han eliminado la posibilidad del uso de skype, cerrando de esta manera el flujo de temas de interés.

Teniendo en cuenta este precedente, podemos preguntarnos entonces, a qué se debe que el gobierno se sienta tan molesto con que Google le negara el acceso a Cuba-Debate, en youtube. ¿Afectaría al pueblo de Cuba? La respuesta es clara, no. Su incomodidad se debe a que ha sido cerrada la vÍa para mostrarse al mundo con una máscara sonriente y feliz de un supuesto pueblo que los sigue y los aplaude, cuando la realidad es otra. Ha sido vedada su presencia a través de un medio que ellos niegan a su pueblo y entonces gritan con voz de trueno que eso es terrorismo mediático.

¿Contra qué y contra quién? si los ciudadanos cubanos desconocen los vericuetos de la computadora y para su desgracia sólo cuentan con unos papeles llenos de letras que aspiran a ser considerados “periódicos”. La balanza que sopesa sus mentiras vuelve a inclinarse, esta familia de vulgares timadores puede, con total desfachatez, negar el desarrollo mundial al pueblo, pero ellos, los poderosos, no pueden ser negados y para hacerse notar patalean con rabieta. ¿Terrorismo mediático?, por favor señores, al menos utilicen términos más afines, menos infantiles. Una vez más estamos convencidos que el problema de Cuba no está asociado a un cambio de nombre sino a la eliminación de un apellido.
  
Amelia M Doval, Miami, Fl    
Caricatura: Pong

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