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23 de abril de 2017

ISADORA DUNCAN EN LA HABANA


La Cuba de los años 1900s…
 
Isadora Duncan en La Habana
Por Xiomara Lamera

Isadora Duncan (1878-1927) visitó La Habana. Llegó a Cuba procedente de Nueva York en la mañana del 23 o del 24 de diciembre de 1916, y se hospedó en el suntuoso hotel Plaza, ubicado desde 1909 en una de las esquinas del Parque Central. En la galería de visitantes famosos del hotel, situada en el quinto piso, hoy puede apreciarse su retrato.

Asombro de su tiempo, Isadora integra el grupo de «monstruos sagrados» de la danza. Hablando de ballet, desde mediados hasta fines del siglo XIX gozaron del favor popular las representaciones espectaculares, de carácter realista y local, para las cuales se movilizaban grandes masas. Mucha de la música de más efecto fue escrita entonces y después por compositores franceses. La aparición de Coppelia (1870), del maestro galo Léo Delibes, marcó una época. Y es precisamente Isadora, la «excéntrica bailarina» nacida en Baltimore (EE.UU), la «sin técnica», quien inició la reacción contra ese espíritu de megalomanía y realismo.

Isadora copió sus actitudes y trajes de los vasos cretenses y de las estatuillas de Tanagra que vio en el museo del Louvre, y mezcló los movimientos clásicos con algunos aprendidos de los pájaros, las olas y otros exponentes naturales de la gracia en acción. Vivió algún tiempo en Rusia, enseñó allí su arte, y en cierto modo influyó sobre el coreógrafo y bailarín Mijail Fokine, considerado como el auténtico creador del ballet moderno, e inspiró al futuro empresario Serguei Diaghilev, el creador de los ballets rusos que revolucionarían la estética coreográfica.

En su obra Isadora Duncan en La Habana, publicada por Ediciones Gran Teatro, Francisco Rey Alfonso descubre dos motivos básicos que podrían aducirse en la creación del hálito de misterio que hasta nuestros días rodeó la presencia de la Duncan en La Habana: uno, la marcada indiferencia de la prensa local, que casi en su totalidad ignoró el hecho; y dos, la índole novelesca del pasaje de su autobiografía Mi vida [escrita bajo su dictado por el periodista norteamericano Douglas McRose], donde Isadora narra su experiencia en un café habanero con tales tintes de singularidad, que, para algunos, cobra un carácter inverosímil.

Con todo, el periodista Francisco Acosta, colaborador de Social, se alzó con una entrevista a la gran diva, que publicó en el número de la revista correspondiente a enero de 1917 bajo el título de "Isadora Duncan. Hablando con las diosas". Como en su momento procedió Francisco Rey, atendiendo a las increíbles, para la época, declaraciones de Isadora, así nosotros reproducimos aquí, fielmente, una parte de aquella conversación:

El paso de Isadora Duncan por La Habana fue meteórico. Nos hemos perdido una manifestación de su arte, que es [algo] así como servicios divinos celebrados en una vieja catedral. [...] Expuse a Isadora mis esfuerzos en pro de una vulgarización artística en La Habana, donde manifestaciones musicales del más alto grado eran casi desconocidas y solicité su opinión sobre el particular.

«Va usted por mal camino», me contestó. «¿No hay arte nacional aquí? Pues créelo usted. Usted quiere traer a La Habana a grandes artistas contemporáneos, que expongan la decadencia de Europa: hace usted mal. Europa es un continente salvaje, lo está demostrando con esta horrible guerra. Yo creí haber logrado mi ideal estableciendo una gran escuela gratuita para enseñar el arte clásico y los bailes de la antigua Grecia. Después de haber organizado clubes y sociedades en Atenas que marchaban con el mayor entusiasmo, fundé Le Dionysion. Hoy en día, debido a Europa, esta bella posesión está en manos de la Cruz Roja Francesa, a la que la he prestado y donde se alojan ochocientos pobrecitos heridos... No... En cuestiones de arte hay que tener patriotismo como se tiene en política. De nada vale que usted traiga a La Habana [a] grandes artistas, [a] virtuosos eminentes. Los mensajes que traigan [Rudolf] Ganz y Madame [Ethel] Leginska y [Albert] Spalding, y otros más, no llegan al pueblo, porque estos hablan un idioma que el pueblo no comprende. El mensaje de estos artistas [cuyas próximas actuaciones en la capital de la Isla ya eran anunciadas por la prensa] solo alcanza a un reducido número de personas que no pueden divulgarlos.

«La Historia de Cuba es riquísima en manifestaciones de sacrificio, abnegación y verdadero heroísmo, llevado a cabo por grandes patriotas que han bajado a la tumba ciñendo los laureles de los mártires. En arte, como en patriotismo, hay que ser mártir. Para fomentar el amor al arte, en este país, el más bello que mis ojos han visto, y los he recorrido todos, hay que empezar con los niños. Hay que educar a esos niños, enseñarlos a caminar, a correr graciosamente, a mirar el cielo y el mar, a comprender la belleza de la campiña, de los árboles, de las flores. Aquí tienen ustedes un clima ideal y a la orilla del mar deberían formar un teatro al aire libre, donde se representaran obras de la antigua Grecia. Esos niños traerían [a] otros más, y poco a poco iría creciendo su clase y aumentando el interés por el culto de lo bello, que es lo artístico. Aquí hay músicos cubanos; ellos escribirían obras que tuviesen por tema los cantos populares del pueblo. Poco a poco se iría formando un arte cubano, que tuviese un sello tan individual y característico como el arte griego o el arte ruso.

«Pero si aquí impera el fox-trot y el one-step, esas horribles contorsiones que se verifican en salones y cabarets al son de música que inspira miedo, por la falta de ritmo y de melodía, se encuentran irremediablemente perdidos y el culto del baile moderno, parisién o neoyorquino, será siempre una barrera infranqueable para el desarrollo de un arte nacional y para la apreciación genuina del arte clásico.»

Isadora Duncan murió en Niza, a consecuencia de un raro accidente: la larga bufanda de seda que llevaba anudada en el cuello fue a enredarse en el eje de una rueda trasera del auto donde viajaba y la ahogó... 25 años después, en un artículo publicado en El Nacional de Caracas, Alejo Carpentier afirmaba que sin el influjo de esta «revolucionaria de pies desnudos» no hubiéramos conocido «esas dos realizaciones cimeras del ballet moderno» que son L´aprés midi d´un faune [La siesta del fauno, estrenada en Cuba en el Teatro Auditorium de La Habana en la velada fundacional del Ballet Alicia Alonso, antecedente del Ballet Nacional de Cuba, el 28 de octubre de 1948], con coreografía original de Vaslav Nijinski —el famoso bailarín ruso de procedencia polaca— y música de Claude Debussy —el célebre compositor francés—; y el Dafnis y Cloe [estrenada por el BNC en noviembre de 1982], con música del también francés Maurice Ravel.

Un tiempo antes, en La música en Cuba (1945), el propio Carpentier había explicado cómo se descubrieron en Cuba «los cantos populares del pueblo» que Isadora Duncan propuso como estímulo a nuestros compositores, y cómo el arte musical cubano alcanzó el «sello individual o característico» que auguró la gran danzarina. Si bien las reflexiones de Isadora en La Habana de entonces resultarían extrañas, sus conceptos no son para los cubanos de hoy nada extemporáneos. Con naturalidad podríamos haberla escuchado hablar así en los últimos congresos de los escritores y artistas (1998) y de los periodistas (1999) de Cuba, primeros pero seguros "pasos" en nuestro "adagio colectivo" por una cultura general.

Fuente:La Jiribilla, Hilario Rosete Silva
Recogido de Pablo Álvarez, Recordando a nuestros pueblos.

 
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25 de junio de 2016

¿Por qué los bailarines cubanos siguen escapando?


"La magia de la danza" del Ballet Nacional de Cuba
representada en el Teatro Albeniz de Madrid en 2002
 
¿Por qué los bailarines cubanos
siguen escapando?

Roger Salas, El País, España

Según algunas fuentes del exilio cubano de Miami, en los últimos 18 meses han dejado la isla 83 artistas de ballet entre miembros de Ballet Nacional de Cuba, egresados de la Escuela Nacional de Ballet y miembros de otros conjuntos estatales, como el Ballet de Camagüey. Y todo ello, a pesar de la repercusión global del deshielo de las relaciones con los Estados Unidos, de la visita al Caribe del Papa y otros gestos de alta diplomacia. Desde algunos sectores de la ortodoxia castrista se pide paciencia.

Pero a un artista de ballet no se le puede pedir paciencia aunque sea parte de su disciplina; la ambición profesional de superación, cuando hay talento, es la urgencia de cabecera; la ambición doma la paciencia para que no se convierta en frustración. Para un bailarín o bailarina el tiempo es oro.

Las últimas y sonadas deserciones de una primera bailarina del BNC, Amaya Rodríguez, y tres jóvenes solistas (que se consideraban promesas seguras por su calidad y virtuosismo) que cruzaron la frontera de Canada   tras un viaje oficial del conjunto cubano y entre las que se encuentran Massiel Alonso y Mayrel Martínez, ponen otra vez la atención sobre un goteo que nunca ha cesado y que ha poblado el planeta de artistas de la danza cubanos, desde Holanda, Suecia, Noruega, Italia, Reino Unido y España a varios países de Latinoamérica, con Estados Unidos a la cabeza.

Amaya Rodríguez había salido legalmente a México con un permiso y cruzó por su cuenta y riesgo la frontera con Estados Unidos, una espalda mojada más en busca de su oportunidad. Pero estos jóvenes bailarines aún en tierra norteamericana hablan con temor. La mayoría de ellos ha dejado atrás a sus familias en la isla. Los que están en Europa, con menos presión política, y mediática, eluden el compromiso declarado con la oposición o cualquier actitud contestataria, algo que en la isla sigue siendo delito.

La euforia turística, las remesas de dólares que envían los familiares cubanos emigrados desde el extranjero, la promesa de la entrada de grandes capitales occidentales para reindustrializar la isla y las promesas de apertura en el terreno político no son capaces de tapar una realidad ruinosa y amarga cuya mejor metáfora es, en el terreno de la danza, el hecho de que las bailarinas se vean obligadas a remendar imperturbables sus gastadas zapatillas de ballet.

El ballet ha servido recientemente, como lo fue el pimpón para las relaciones entre China y Estados Unidos en tiempos de Nixon, para desbloquear las conversaciones entre Cuba y los estadounidenses, y todo empezó con una visita oficial del American Ballet Theatre [ABT] a La Habana después de más de 50 años, de modo que se puede hablar con propiedad en este caso de “diplomacia del ballet”. El ABT fue a La Habana con el plácet de Washington y así empezó esta parte de la fiesta... o del drama, según se mire. Hay quien dice que ya no tiene sentido emigrar o pedir asilo político al pisar suelo norteamericano. Que se lo expliquen a los bailarines, ellos tienen una respuesta.

Pedro Pablo Peña, director del Cuban Classical Ballet of Miami y del Miami Arts Center, como viene haciendo desde hace más de 30 años, ha acogido a estos artistas y preparó para ellos una función especial el sábado 18 en el Miami Dade County Auditorium. Un programa enteramente clásico que terminó con el segundo acto de Giselle”, protagonizado por Amaya Rodríguez acompañada por otro cubano invitado, Carlos Guerra, primer bailarín del Miami City Ballet y artista adorado por el público de La Florida. También bailaron otros cubanos como Marifé Fumero (Reina de las Willis) y Arionel Vargas (Hilarión), este último exprimer bailarín del English National Ballet de Londres. Alonso y Martínez hicieron también papeles solistas.

La diáspora de los artistas cubanos de ballet, desde los años sesenta del siglo XX con la histórica deserción de los 10 de París en 1966, es la más importante de la historia moderna junto a la de los rusos, que empezó en los días de la revolución de octubre, se extendió todo el estalinismo y terminó con la caída del muro de Berlín y la desaparición del bloque socialista. Ambas historias tienen sus héroes, sus luces y sus sombras y están por escribirse; los rusos quizás han tenido más suerte y mejor fama pues los ayudaba su propia tradición. Los cubanos siguen navegando en una tierra de nadie, luchando por su arte distintivo y su briosa calidad característica

21 de junio de 2016

Triunfal presentación en Miami de bailarines cubanos


Primera Ballerina Amaya Rodríguez en Giselle
Foto: Roberto Koltún, El Nuevo Herald

Triunfal Presentación en Miami de
bailarines cubanos disidentes:
 
Una fiesta reivindicativa de bailar en libertad

 Roger Salas,
El País, Madrid

El pasado sábado 18 de junio el Miami Dade County Auditorium se llenó casi hasta la bandera. Esa tarde, se abatieron sobre Miami tres tormentas de esas que el clima subtropical propicia y donde parece que se acaba el mundo en diez minutos con viento, aparato eléctrico y mucha agua. Después hasta se atreve a salir el sol otra vez.

Era una función única y ya habitual en la temporada de fin de primavera del Cuban Classical ballet of Miami en la ciudad (el festival anual, sin embargo, se desplaza a otros municipios y hasta los teatros de la playa), dependiente del Miami Hispanic Arts Center, ambos bajo la dirección artística del cubano Pedro Pablo Peña, su fundador y la persona que se ha convertido en un emblema en el estado de la Florida y en toda Norteamérica acogiendo a todos los bailarines que desertan de Cuba, por cualquier vía.

Esta vez la velada tenía un verdadero formato de gala de ballet clásico. La prensa internacional se había hecho eco estos días pasados de la deserción y cruce de la frontera mexicana de la primera bailarina del Ballet nacional de Cuba Amaya Rodríguez casi contemporáneamente, tres talentosas y muy jóvenes solistas abandonaban una gira del BNC en Canadá y también cruzaban por su cuenta y riesgo la frontera norte de los Estados Unidos.

La ley de ajuste cubano, al pisar suelo norteamericano, los protege inmediatamente. El 2014 se asilaron 8 artistas en una gira a Puerto Rico y el goteo de deserciones de artistas cubanos de la danza en 2015 y 2016 sumaron hasta los 84 elementos. “Esto no se puede pasar por alto”, comenta a este diario Peña, “aunque se hable en la alta política de embajadas, viajes protocolares y mejoras económicas. Nada de eso llega hasta hoy al pueblo llano. Los bailarines, como todo el pueblo cubano, carecen de libertad, medios de vida y posibilidades de desarrollarse”.

La gala de ballet culminó con el segundo acto de Giselle bailado por Amaya Rodríguez y por Arionel Vargas, también cubano y ex primer bailarín del English National Ballet que sustituyó a Carlos Guerra, figura principal del Miami City Ballet que en su día también llegó a los Estados Unidos cruzando la frontera mexicana. Guerra se lesionó gravemente en el hombro durante el ensayo general apenas 12 horas antes de la función. El público acabó ovacionándolos en pie. Vargas, que debía bailar otras piezas en la función, y que nunca había bailado con Amaya Rodríguez, asumió el reto y la función se pudo hacer.

El rol de Hilarión lo asumió otro cubano escapado en 2014 y que ahora hace una carrera brillante en el Washington Ballet: Jorge Oscar Sánchez, un nombre a retener y una carrera que debe ser seguida con atención. En la velada también bailaron las solistas Masiel Alonso y Mayrel Martínez, dos de las artistas que habían cruzado hace apenas semanas por Canadá, acompañadas en pas de trois de El lago de los cisnes por Ignacio Galíndez (de los quedados en 2014), un joven con mucho que decir, una figura perfecta de danzarín noble en sus proporciones y una elegancia natural que lo precede al salir al escenario y que es su principal baza junto al virtuosismo a que nos tienen acostumbrado los jóvenes bailarines cubanos de hoy.

Hay que destacar a Marizel Fumero (que en 2012 fue invitada a Londres y después optó por aceptar pasar a las filas del Milwaukee Ballet para así no volver a Cuba), artista delicada y de técnica segura que hizo el pas de deux de Romeo y Julieta con Vargas y asumió el papel de Reina de las Willis en Giselle donde se mostró con autoridad, salto poderoso y buena presencia.

Peña armó un programa exigente y complejo, resaltando la importancia de los maestros rusos en la escuela cubana (como Azari Plisetski) junto a loa égida didáctica que tuvo el puertorriqueño José Parés y sobre todo, el gran maestro Fernando Alonso. “Los jóvenes deben saber, se les debe explicar de dónde han salido, qué se les ha enseñado y por qué son capaces de arrancar aplausos y entusiasmo en todas partes. No es un milagro sobrenatural, es la unión del talento y del trabajo, en este caso, del arrojo y la decisión de empezar de nuevo mientras se está a tiempo”.
 
Algunos de los artistas del Cuban Classical Ballet of Miami estarán presentes el 20 de agosto en el importante Festival de Ravello (Italia) en una función sin precedentes que reunirá por primera vez tras el deshielo de las relaciones cubano-norteamericanas a bailarines criollos de dentro y de fuera de la isla.
Enviado por Leonor Agüero

19 de febrero de 2014

Bailarín Carlos Acosta condecorado por el Imperio Británico



Bailarín cubano Carlos Acosta,
Comendador de la Orden
del Imperio Británico

El bailarín cubano Carlos Acosta se mostró "conmovido" al recibir esta semana en Londres, en el Palacio de Buckingham, de manos del príncipe Carlos, la medalla de Comendador de la Orden del Imperio Británico (CBE), un galardón que le fue concedido por la reina Isabel II por su contribución a la danza. La estrella del Royal Ballet de Londres dijo confiar en ser "inspiración" para que jóvenes humildes vean que "los sueños se hacen realidad".

 Acosta, de 40 años y considerado el mejor bailarín de su generación, se crió en La Habana en una familia de escasos recursos en la que era el menor de 11 hermanos.
"Es un viaje que nunca soñé. Jamás pude pensar que estaría aquí y por eso me siento tan conmovido", expresó. "Es tan increíble estar aquí, en un lugar con tanta historia", señaló el artista, quien dijo que cuando era un niño "jamás" se imaginó siquiera que algún día abandonaría Cuba.

 Acosta, que logró entrar y despuntar en la Escuela Nacional de Danza de Cuba y que se ha forjado una extraordinaria carrera en escenarios de todo el mundo, confió en que su premio sirva de "mensaje" para otros niños.

"Estoy tratando de servir de símbolo que pueda inspirar a otras personas", afirmó el bailarín, que ha creado su propia compañía, "Tocororo", con la que ha presentado espectáculos por todo el mundo. El cubano llegó a Londres en 1998, donde formó una familia con su pareja, la ex modelo holandesa Charlotte, y es padre de una niña, Aila, que aún no ha cumplido dos años.

 Acosta está ahora en una etapa polifacética. Acaba de debutar como actor en la película Day of the Flowers de John Roberts, ha publicado su primera novela Pata de puerco, se ha estrenado como productor para el Royal Ballet con una reedición de "Don Quijote" y representó "Romeo y Julieta" el pasado 7 de diciembre en la Royal Opera House de Londres.
martinoticias.com

25 de julio de 2012

Retrasmisión del ballet "Don Quijote"


Retrasmisión vía streaming
desde el teatro Mikhailovsky
de San Petersburgo

El diario La Razón y el portal de música clásica ParaClassics ofrecen hoy la retrasmisión en vivo del estreno de la nueva versión del ballet "Don Quijote" desde el Teatro Mikhailovsky de San Petersburgo.

La retrasmisión, realizada con el apoyo técnico de la compañía Rostelecom en formato de alta definición (Full HD), permitirá además a todos su visitantes acceder al vídeo del espectáculo durante las 24 horas posteriores al evento, con lo que, quien no pueda verlo en directo, podrá hacerlo a lo largo del día posterior con comodidad.

"Don Quijote" nos muestra una historia sencilla y noble en la que priman la fe en la bondad y los ideales, todo ello envuelto en magníficos trajes, suntuosos decorados y escenografías de lujo.

La puesta en escena de "Don Quijote" en el teatro Mikhailovsky es un fiel reflejo de toda la tradición y experiencia del ballet clásico ruso, que será interpretado por los mejores bailarines del mundo, Natalia Ósipova e Ivan Vasiliev.

El ballet está basado en uno de los libros mas leídos en el mundo, "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes Saavedra, y representa una obra expresiva y vivificante de Marius Petipa. En el espectáculo encontramos al noble hidalgo don Quijote y su fiel escudero Sancho camino de su próxima aventura, que se convertirá en un gran apoyo en la vida de una pareja de jóvenes enamorados: Kitri y Basilio.

«... La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu», subrayaba el noble hidalgo don Quijote. Los altos movimientos del alma expresados por la música de Ludwig Minkus y el baile de los geniales bailarines son aun mas elocuentes. Con mas de cien años de vida, el ballet combina un refinado valor artístico, una contagiosa energía y la manifestación magistral de la técnica del ballet clásico. 

Esta retrasmisión puede ser seguida tanto en plataformas sobre Windows como en dispositivos con plataforma iOS /iPhone/iPad) desde la página web de La Razón. Es necesario instalar SilverLight para verlo. El espectáculo tiene una duración de tres horas con dos pausas o intermedios.
 
ParaClassics es líder mundial en la difusión de música clásica, ópera y ballet en Internet. Además, es la única plataforma que realiza trasmisiones on-line en formato Full-HD (Alta Definición Completa).

El debut y tramisión  de la nueva versión de "Don Quijote" será la última en la temporada de las trasmisiones en directo vía Internet que PreClassics realizará de los estrenos y eventos especiales de la temporada 2011-2012 desde el teatro Mikhailovsky.

Se han realizado siete trasmisiones desde este lugar, entre las cuales se encuentra el estreno de la nueva puesta en escena de Nacho Duato de "La bella durmiente" en diciembre de 2011; la ópera "Nobleza rústica", en la escenificación de Liliana Cavani y el estreno de la versión rusa de la famosa realización de Nacho Duato "Multiplicidad, formas de silencio y vacío". Todos los vídeos están expuestos para ver gratuitamente en el archivo de la página web de ParaClassics:  http://paraclassics.com

larazon.es

Copie-pegue en su buscador la dirección de Silverlight para instalar ese programa:
http://www.microsoft.com/silverlight

Se puede disfrutar nítidamente de este ballet, a pantalla completa del monitor. No desesperarse al comienzo de la función por su demora. Imaginemos que estamos realmente en el teatro y que aprovechamos los entreactos para hacer otras cosas en la casa.  Un espectáculo formidable: garantizado.
 
Además, pueden verse otras funciones presentadas previamente. Es buena idea guardar entre las favoritas la dirección de ParaClassics.

9 de agosto de 2011

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Fanny Elssler

 - Ana Dolores García

- Franziska Elssler nació en Viena el 23 de junio 1810.  Su padre era ayuda de cámara y copista de célebre músico  Joseph Haydn. A falta de un buen salario, a la esposa no le quedó más remedio que lavar ropa ajena para ayudar en la crianza de sus seis hijos.  

Gracias a Haydn, Franziska (Fanny) y su hermana Teresa pudieron estudiar ballet  y comenzaron a bailar juntas.  A los doce años ya Fanny era miembro del cuerpo de baile de una importante compañía de ballet de Viena y poco tiempo después marchó a Nápoles, donde obtuvo un rotundo éxito y se hizo amante del príncipe Leopoldo de Salerno, de quien tuvo un hijo. Contaba con sólo 17 años.  

Luego en Berlín siguieron bailando juntas las dos hermanas. Allí Fanny se enamoró de nuevo y tuvo una hija y  en 1834 dio el gran salto a París. En la capital francesa triunfaba entonces la gran Maria Taglioni, también austriaca,  y los empresarios intuyeron que sólo la extraordinaria calidad del baile de Fanny Elssler podía ser capaz de hacerle competencia.

Su éxito fue inmediato tan pronto se pudo presentar en el Teatro Real de París, convertido más tarde en la Ópera de París, y en efecto su arte, en cierto  modo controversial, se parangonó con el de la Taglioni. Los parisinos mostraron sus divididas preferencias entre las dos grandes bailarinas en aquellos inicios del ballet romántico. Y aunque la Taglioni no perdió su primacía, otros muchos como  Gautier, poeta y novelista, preferían el estilo de la Elssler, porque como él dijera,  “… el baile no consiste en nada más que el arte de mostrar formas hermosas en posiciones llenas de gracia… y la Elssler lo ha logrado.”

Entre sus representaciones más aclamadas estuvo en 1836 la del ballet Le diable boiteux (El diablo Cojuelo), con música y coreografía de Coralli. En ella interpretó el personaje de Florinda bailando la danza "La Cachucha”, una danza española contemporánea del bolero que pronto triunfó en toda Europa. Hasta  Johanns Strauss  (padre), enriqueció el género con una Cachucha Galopp

La fama le precedió cuando decidió cruzar el Atlántico para presentarse en Estados Unidos. Allí llegó en 1840 junto a su hermana Teresa y una pequeña compañía de ballet. En Washington fue recibida por el propio Presidente del país en una audiencia oficial con todo su gabinete. Hubo más: se dice que el Congreso suspendió sus sesiones durante todas las noches de su presentación escénica en Washington. Bailó también en Baltimore y en Nueva York, ante un público enloquecido que colmó completamente el Teatro Park. Igualmente lo hizo en West Point, donde los militares que estaban de guardia no la dejaron marcharse hasta que bailó para ellos.  

En enero de 1841 llegó a Cuba. Alejo Carpentier acotó que había sido la    primera gran bailarina que atravesara el Océano para danzar en nuestro Continente. Cuba tuvo la suerte de verse incluida entre los países que visitara. No en balde por aquellos años La Habana era considerada como Capital Filarmónica del Nuevo Mundo.  

El 21 de enero hizo su debut en el Teatro Tacón, y el entusiasmo de los habaneros desbordó el aforo del Tacón en cada una de las diez funciones que ofreció. Para comenzar sus presentaciones bailó  “La Silfide”, a la que siguieron otros no menos importantes ballets. Entre sus bailes no podía faltar  la cachucha,   que encandilaba a los espectadores hasta el delirio.

Fue precisamente Fany Elssel quien en La Habana popularizó la cachucha, una variante del bolero español, que se bailaba por una sola persona (hombre o mujer)  con acompañamiento de castañuelas.

Brindis de Salas (padre) y Clemente Paichler compusieron y le dedicaron sendas contradanzas. José jacinto Milanés también se inspiró en ella y le dedicó dos composiciones, una en francés y un soneto en español, cuyos versos finales eran:

¿Y que diré de tu gallarda planta?
¡Que nunca oprime el suelo y nunca pisa;
Que sólo vuela y que volando encanta!

Los periódicos relataron en sus crónicas cómo se lanzó la moda del peinado a “lo sílfide”, los pasteleros se esmeraban preparando creaciones “vienesas” y los jóvenes criollos se paseaban a caballo por la calle Empedrado, para pasar delante de la mansión del conde Peñalver, donde también llegó a hospedarse la ballerina.  Durante su estancia en  La Habana frecuentó paseos y salones, bailes y saraos. Se dice que quejosa del hotel donde se alojaba, se trasladó a la casa de su amiga la Condesa de Merlín.  

Estuvo en La Habana durante dos meses y regresó al año siguiente, actuando entonces en el teatro “Principal”. En su última función llegó a bailar un zapateo cubano que hizo furor en el público.

Para la posteridad han quedado sus cartas desde La Habana, en las que repite con insistencia el encanto que le produjeron la ciudad y el carácter de los cubanos. En una de ellas  escribió: “Estoy encantada de haber venido a Cuba, no meramente por haber extendido mi renombre, sino por el encanto que he hallado en todo lo que me rodea. El cielo, el clima, sus sabrosas plantas, el pueblo, su generosidad, su hospitalidad.”

Al regreso de su primer viaje a La Habana, ya en el momento de partir, escribió en el álbum de un viajero: “Habana, te debo otra brillante página de mi carrera artística. Te debo las hermosas muestras de una generosidad habanera. Pero te debo sobre todo una alegría inmensa por un regalo de valor infinito, el regalo de los verdaderos amigos. Cuenta, hermosa Habana, con mi reconocimiento: Fanny Elssler.”

Fanny Elssler murió en su Viena natal en 1884.

Fuentes:
Wikipedia.org
http://mosaicocubano.blogspot.com
http://www.habananuestra.cu
http://mgar.net/cuba/bolero.htm  
http://www.habanaradio.cu

Cachucha Galopp, de Johanns Strauss Sr., por la Orquesta Filarmonica de Viena (Concierto Año Nuevo  2011), en este vídeo de Youtube: 

http://www.youtube.com/watch?v=5FbNw4cmFAY


18 de mayo de 2010

Margot Fonteyn

Margot Fonteyn nació como Margaret "Peggy" Hookham un día como hoy, el 18 de mayo de 1919, en Reigate, Surrey, Inglaterra y falleció el 21 de febrero de 1991 en Panamá. Fue una famosa bailarina británica que alcanzó el título de prima ballerina assoluta, considerada la mejor del ballet clásico de su tiempo, siendo también condecorada con el galardón de Dame por el Reino Unido.

De muy pequeña inició sus estudios de danza clásica, comenzando en Hong Kong y continuando posteriormente en Londres. A la corta edad de 14 años realizó una audición con el «Vic-Wells Ballet», donde hizo su debut en 1934 bailando uno de los copos de nieve del ballet Cascanueces.

Para 1939 ya había interpretado muchos de los roles principales de los ballets clásicos: Aurora en La bella durmiente, Giselle en Giselle y el difícil rol Odette/Odile de El lago de los cisnes. El coreógrafo inglés Sir Frederick Ashton creó varios ballets especialmente para ella, la consideró una de sus musas y su relación duró 25 años.


La carrera de Margot Fonteyn continuó en ascenso y ya hacia el final de 1950 había interpretado casi todos los roles principales de los ballets clásicos. Durante los años 1940, Margot Fonteyn mantuvo una larga relación con el compositor británico Constant Lambert, con quien no llegó a casarse. En 1956 se casó con Roberto de Arias, diplomático y playboy panameño, y su vida se dividió entre bailar y cumplir los roles de la esposa de un embajador.

Cuando en 1961 Rudolf Nuréyev escapó de Rusia, la coreógrafa Ninette de Valois lo invitó a bailar en Londres como partenaire de Margot Fonteyn (quien ya había sido consagrada estrella del Royal Ballet de Londres).

Si bien esta alianza, que daba el efecto de no perdurar demasiado, fundamentalmente por los cuarenta y tres años de edad de Fonteyn y cuyas intenciones eran las de retirarse definitivamente de la profesión, persistió con marcado éxito a lo largo de varios años de actuaciones. La pareja Fonteyn/Nureyev fue la más famosa pareja de danzas en la historia del ballet clásico.


Era tan grande la pasión que despertaban en el público las actuaciones de Margot Fonteyn junto a Nureyev que llegaban a provocar hechos insólitos en sus actuaciones. Tal es así que durante una función en Viena, fueron llamados ochenta y nueve veces a escena para saludar al público presente en la sala que vibraba de emoción y entusiasmo.

Texto editado y foto de Wikipedia.

Dame Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev en un vídeo clip de "Le Corsaire"
:

http://www.youtube.com/watch?v=hJIPrXAZ1P8
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