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17 de agosto de 2014

Golondrinas, poema de Alfonsina Storni


Golondrinas
 
Alfonsina Storni
  
Las dulces mensajeras de la tristeza son,
son avecillas negras, negras como la noche,
¡negras como el dolor!
 
¡Las dulces golondrinas que en invierno se van
y dejan el nido abandonado y solo
para cruzar el mar!
 
Cada vez que las veo siento un frío sutil...
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas
amantes de abril!
 
¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar
como los emigrantes, a las tierras extrañas
la migaja del pan!
 
¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales, con las alas de luto
llegaos hasta mí!
 
¡Sostenedme en las alas! ¡Sostenedme y cruzad
de un vólido tan solo, eterno y más eterno,
la inmensidad del mar!
 
¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol..?
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,
la fuente del amor?  
 
¡Levadme, molondrinas! ¡Llevadme, no temáis!
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia.
¡Llevadme donde vais!
 
¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis
que tengo el alma enferma porque no puedo irme
volando yo también?
 
¡Golondrias, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto
llegaos hasta mí!
 
¡Venid! ¡Llevadme pronto a corer el albur..!
¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas
tejidas en azul!
  


13 de septiembre de 2011

GOLONDRINAS, POEMA DE ALFONSINA STORNI


Golondrinas

 ¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas amantes de abril!

¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?...  ¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,  la fuente del amor?...

¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis!  Yo soy una bohemia, una pobre bohemia. ¡Llevadme donde vais!

¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis,  que tengo el alma enferma porque no puedo irme volando yo también?

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!  ¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto llegaos  hasta mí! 
 

Alfonsina Storni


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14 de junio de 2011

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El nido ausente

Sólo ha quedado en la rama
un poco de paja mustia
y, en la arboleda, la angustia
de un pájaro fiel que llama.
Cielo arriba y senda abajo,
no halla tregua a su dolor,
y se para en cada gajo
preguntando por su amor.
Ya remonta con su queja,
ya pía por el camino
donde deja en el espino
su blanda lana la oveja.
Pobre pájaro afligido
que sólo sabe cantar
y, cantando, llora el nido
que ya nunca ha de encontrar.

Leopoldo Lugones

23 de mayo de 2011

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El ruego

Alfonsina Storni

Señor, Señor, hace tiempo un día,
soñé un amor como jamás pudiera
soñarlo nadie, algún amor que fuera
la vida toda, toda la poesía.

Y pasaba el invierno y no venía,
y pasaba también la primavera
y el verano de nuevo persistía
y el otoño me hallaba con mi espera.

Señor, Señor, mi espalda está desnuda.
Haz estallar allí, con mano ruda
el látigo que sangra a los perversos.

Que está la tarde ya sobre mi vida,
y esta pasión ardiente y desmedida
la he perdido, Señor, haciendo versos!

23 de diciembre de 2010

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 NAVIDADES JUNTO A PEDRITO

He recibido el siguiente aporte de Marta Améndola, evocando el recuerdo de Pedrito Rico en unos versos muy emotivos.

Lola, quiero enviarte desde Argentina un cariñoso saludo y mis mejores deseos para estas celebraciones.

Al igual que Sandra quisiera evocar a través de tu blog la figura de mi querido Pedrito Rico y recordar alguna de tantas Navidades compartidas. El estará presente por siempre en mi corazón y deseo que la nostalgia a través de un poema me acerque a él. Gracias

Navidades junto a Pedrito

Niño de los ojos grandes,
Niño de los ojos bellos,
En ti había Navidad
Plena de luz y destellos.
Tú creías en Jesús,
Practicabas bien su ejemplo
Porque eras todo bondad
Más allá de ir a un templo.
Hoy recuerdo aquellas noches
En que no había festejos.
Lejos estaba tu patria
Y añorabas tus afectos.
Levantábamos las copas
Y aun resuena en la botella
El tin tin que provocabas
A las doce en Nochebuena.
Cuando la nostalgia llega
En fechas tan especiales,
Siento que Dios me bendijo
Por aquellas Navidades.

Marta Améndola

10 de junio de 2010


El clamor

Alfonsina Storni

Alguna vez andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.

Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
Obedezco a la ley que nos gobierna:
he dado el corazón.

Y se corrió la voz:
-Ved la mala mujer, esa que pasa;
ha dado el corazón.
De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:

-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!
Ya está sangrando, así, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!


Alfonsina Storni, poetisa argentina

Foto:
http://media.photobucket.com/image/POR%20AMOR/bluecatuno/game_607.jpg
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28 de abril de 2010


Vida

Alfonsina Storni

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios, donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.

Tengo deseos de reír, las penas,
que de domar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.

El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante, que hago mía
cuanto escancio en su trova de hechicera.

¡Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera!

Alfonsina Storni, poetisa argentina
Foto: Google.
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15 de marzo de 2010

El vino

Alberto Cortez

Si, señor... el vino puede sacar
cosas que el hombre se calla;
que deberían salir
cuando el hombre bebe agua.

Va buscando, pecho adentro,
por los silencios del alma
y les va poniendo voces
y los va haciendo palabras.

A veces saca una pena,
que por ser pena, es amarga;
sobre su palco de fuego,
la pone a bailar descalza.

Baila y bailando se crece,
hasta que el vino se acaba
y entonces, vuelve la pena
a ser silencio del alma.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cosas que queman por dentro,
cosas que pudren el alma
de los que bajan los ojos,
de los que esconden la cara.

El vino entonces, libera
la valentía encerrada
y los disfraza de machos,
como por arte de magia...

Y entonces, son bravucones,
hasta que el vino se acaba
pues del matón al cobarde,
sólo media, la resaca.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cambia el prisma de las cosas
cuando más les hace falta
a los que llevan sus culpas
como una cruz a la espalda.

La puta se piensa pura,
como cuando era muchacha,
y el cornudo regatea
la medida de sus astas.

Y todo tiene colores
de castidad, simulada,
pues siempre acaban el vino
los dos, en la misma cama.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Pero... ¡qué lindo es el vino!.
El que se bebe en la casa
del que está limpio por dentro
y tiene brillando el alma.

Que nunca le tiembla el pulso,
cuando pulsa una guitarra.
Que no le falta un amigo
ni noches para gastarlas.

Que cuando tiene un pecado,
siempre se nota en su cara...
Que bebe el vino por vino
y bebe el agua, por agua.


Alberto Cortez nos dice sus versos al Vino en:
http://www.youtube.com/watch?v=r5RedHtDH9U

Alberto Cortez (1938), es un poeta y cantautor argentino. Uno de los más destacados autores contemporáneos, de una belleza poética excepcional. Muchas de sus canciones son basadas en hechos y personajes reales o en sentimientos y adversidades de su vida.

Algunas de sus obras más conocidas son: "Callejero", "Cuando un amigo se va", "Mi árbol y yo", "Qué maravilla, Goyo", "Juan Golondrina", "Mariana", "El vagabundo", "Castillos en el aire"; "Como el primer día".

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5 de diciembre de 2009


Un lejano recuerdo

Alfredo Bufano


Nunca me olvidaré de una mañana
de intenso frío. Estabas en el patio
de la casa vetusta donde fuimos
más o menos felices. Tú, cantando,
lavabas unas ropas con agua bien caliente
en la tosca batea hecha de un tronco de álamo.

Yo, acercándome a ti, te dije: «¡Madre,
dichosa tú que tienes metidas las dos manos
en el calor, al menos así no sientes frío!
¡Ya ves, yo estoy temblando!»

Entonces tú, vaciando la batea
-porque así lo exigía tu trabajo-
la volviste a llenar con agua helada
metiendo en ella tus queridas manos.

«¡Hijo, lo mismo da!» dijiste echando ropa,
¡y continuaste en baja voz cantando!

Y aquel gesto tan tuyo
por lo dulce, sereno y resignado,
hizo temblar mi corazón de niño;
y ahora, al recordarlo
después de tanto tiempo,
me invade un hondo frío, un frío extraño…

«¡Hijo, lo mismo da!» dijiste echando ropa,
¡y continuaste en baja voz cantando!

Alfredo Rodolfo Bufano, poeta argentino nacido en 1895 en un lugar que no ha sido precisado pero que muchos estiman fue en Guaymallén, Argentina. De origen humilde, se desempeñó en muchos oficios desde temprana edad. Trabajando como lustrabotas en Buenos Aires, en donde conoció a José Ingenieros, escritor que influenció su obra. Fue profesor durante más de veinte años en la Escuela Nacional de Maestros, en la ciudad de San Rafael. Murió allí inesperadamente en 1950. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre. De él se ha dicho: «Característica de la poesía de Bufano es esa profunda y simple emoción, encerrada en las palabras más sencillas. Su estilo se distingue por una maravillosa combinación de claridad intelectual y de pureza emocional. Se le ha llamado y con razón: «poeta de lo cotidiano».

Foto: Google
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28 de noviembre de 2009


Alma Venturosa

Leopoldo Lugones

Al promediar la tarde de aquel día,
cuando iba mi habitual adiós a darte,
fue una vaga congoja de dejarte
lo que me hizo saber que te quería.

Tu alma, sin comprenderlo, ya sabía…
Con tu rubor me iluminó al hablarte,
y al separarnos te pusiste aparte
del grupo, amedrentada todavía.

Fue silencio y temblor nuestra sorpresa;
mas ya la plenitud de la promesa
nos infundía un júbilo tan blando,

que nuestros labios suspiraron quedos…
Y tu alma estremecíase en tus dedos
como si se estuviera deshojando


Leopoldo Lugones (1874-1938)
fue un poeta, ensayista, periodista y político argentino.
Foto: http://iracundaqueen.blogspot.com
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15 de noviembre de 2009


La caricia perdida

Alfonsina Storni

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… Es el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
la caricia perdida, rodará… rodará…

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

Alfonsina Storni, poetisa argentina
Foto: http://soloamigosytutambien.blogspot.com
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13 de octubre de 2009


Soneto

Francisco Luis Bernárdez

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado;

Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino, nacido en Buenos Aires en 1900. Se le consideró miembro de la corriente del ultraísmo junto con José Luis Borges y Ricardo Güiraldes. Ejerció el periodismo y colaboró en numerosas revistas literarias de Buenos Aires. Su poesía, de un lirismo romántico e intimista, fue luego volcándose hacia temas místicos. Sus poemas están recogidos en varios volúmenes. Falleció en Buenos Aires en 1978.

Ilustración: Google

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22 de septiembre de 2009


Versos otoñales

Alfonsina Storni

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas,
he sentido el otoño; sus achaques de viejo
me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas.

¡Qué curioso destino! Me ha golpeado a las puertas
en plena primavera para brindarme nieve
y mis manos se hielan bajo la presión leve
de cien rosas azules sobre sus dedos muertas.

Ya me siento invadida totalmente de hielo;
castañean mis dientes mientras el sol, afuera,
pone manchas de oro, tal como en primavera,
y ríe en la ensondada profundidad del cielo.

Y lloro lentamente, con un dolor maldito,
con un dolor que pesa sobre mis fibras todas,
¡Oh, la pálida muerte que me ofrece sus bodas
y el borroso misterio cargado de infinito!

¡Pero yo me rebelo!...¿Cómo esta forma humana
que costó a la materia tantas transformaciones
me mata, pecho adentro, todas las ilusiones
y me brinda la noche casi en plena mañana?

Alfonsina Storni (1892-1938), nació en Suiza en una familia italiana que luego emigró a la Argentina. Maestra de escuela y poetisa, de temas fundamentalmente amorosos y feministas. Abandonó la corriente del modernismo en busca del mundo real. Fácil presa de depresiones, un cáncer de mama fue causa de grandes trastornos emocionales. En medio de una crisis depresiva se suicidó arrojándose al mar en la playa La Pela, del Mar del Plata, Argentina.


Ilustración: Google

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